No basta con ser un patrón, hay que ser un líder

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Los líderes no son aquellos que saben más que los otros, sino aquellos que ponen a los demás en sintonía

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Mucho ya se ha dicho acerca de las características de un líder, incluso se sabe que los líderes no son aquellos que saben más que los otros; tienen fallas, no son tan organizados y no es raro que estén lejos de ser un ejemplo de vida ordenada. Los líderes son los que reúnen  condiciones especiales para colocar a los demás en sintonía con sus propósitos.

Cierta vez, la curiosidad me llevó a aceptar la invitación de un pastor para asistir a su culto.  Su propósito era obtener mi aprobación en cuanto a su desempeño. Fui de buen grado, finalmente no estoy alejado de las cosas de Dios y de acuerdo a sus enseñanzas no se debe segregar a las personas. En la iglesia sobraba espacio, las personas que allí había no ocupaban ni la mitad de las sillas a pesar de tratarse de un día y de un horario adecuados. Al final del servicio, el pastor me buscó y me forzó a hacer consideraciones sobre su culto. Compungido por tener que decirle la verdad, comenté: “¡Si la prédica de Jesús fuera tan larga y aburrida como la suya, no existiría el Cristianismo!”  y terminé criticando la música, el largo y aburrido discurso, la falta de entusiasmo, e incluso agregué: “Usted se dirige a un público que depende del transporte para volver a su casa y que se levanta a las 5 de la mañana, no puede hacerlos quedar hasta tan tarde para oírlo”.

UN LÍDER NO DEBE SER:

Los líderes no pueden ser inconvenientes, no pueden hacer discursos largos, no pueden cultivar el mal humor, no pueden ser represores y por encima de todo, a los líderes les gusta la gente y tienen una capacidad extraordinaria de colocarse en el lugar del otro. En fin, conteste esta pregunta: ¿usted trabajaría de buen grado para alguien malhumorado, represor, aburrido y que no tiene otra visión que la suya propia? Finalmente, si usted es de aquellos que vibra al encontrar un error ajeno y le gusta mostrarlo, olvídelo. Usted estará liderando porque es el patrón, pero no estará motivando a nadie a que trabaje con dedicación. Por el contrario, los líderes conmemoran, miman, elogian y tratan de mantener el ánimo en alza.

Volviendo atrás y recordando el Evangelio, Cristo cuando dice que lo importante es lo que sale y no lo que entra por la boca, quiso decir que las palabras pueden destruir o construir; mientras  se use la palabra para construir y no para vibrar con los errores ajenos y así cultivar la antipatía de su equipo.

UN LÍDER DEBE BUSCAR:

1)Al detectar errores, clasifíquelos como oportunidades. Al final, cada error que sea corregido, mejorará su empresa.
2) Transpire optimismo, dinamismo y energía. Los líderes no son apáticos ni pesimistas.
3)Sea curioso, pregunte, investigue y aprenda. Generalmente, los líderes no son especialistas, pero tienen sensibilidad para analizar cualquier asunto debido a su apertura intelectual.
4)Corra riesgos. Evitar el riesgo puede significar quedarse atrás. La competencia puede ser más atrevida que usted y dominar su mercado. Obviamente, no se debe correr riesgos innecesarios, pero para ganar es preciso entrar en la carrera.
5)Colóquese en el lugar de las personas y comprenda la naturaleza de sus sentimientos.  Nunca piense que sus problemas son mayores que  los de los demás.
6)No existe ningún mal en cautivar a las personas. Si llegara a viajar, acuérdese de traer un regalito para su secretaria y para aquellos con los que desea mantener una buena relación. “El Príncipe”, de Maquiavelo, es un abecé que sirve de referencia.
7) Estimule y principalmente festeje! Acuérdese que no hay nada más frustrante que un líder que, en lugar de conmemorar, se apresura a desmerecer la victoria. Algunos, actúan aún peor: reivindican para si los méritos. Si usted tiene problemas de afirmación personal, nunca será un verdadero líder.
8) Sea coherente. Algunos “líderes”, con el fin de negar algo a sus subordinados, acostumbran contar historias tristes sobre la falta de dinero, sobre el momento delicado que están atravesando, etc. Pero eso no combina con alguien que vive contando las extravagancias que realizó durante el fin de semana en su yate, en el café de moda, o que compró un Mercedes para el cumpleaños de su esposa.

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¿Quiere un ejemplo? La historia de la austeridad para viabilizar el plan “Hambre Cero” no combina con la compra de un nuevo avión presidencial, no es cierto? Recuerde que hay una gran diferencia entre estar en al comando y comandar. Cuando alguien asume una dirección, asume un cargo y cualquiera puede hacerlo. Veamos el ejemplo del presidente de Brasil. ¿Tiene poder o autoridad? El poder se otorga, pero la autoridad se conquista. Un líder que ejerce autoridad junto a su equipo no es aquel que simplemente obtuvo una posición de liderazgo. Es aquel que todos quieren imitar.

Pregunte a sus empleados si les gustaría ser como usted, e inmediatamente sabrá si está en el camino correcto.
Aproveche el inicio de este año para hacer una auto-evaluación; ¿será que usted es alguien como Jesucristo, que arrastró multitudes con ejemplos que todos querían imitar, o alguien como un gobernante de un país que posee la banda presidencial y poder suficiente para firmar un montón de papeles importantes pero que perdió la credibilidad del pueblo?

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