Audio
Conoce la tecnología Maltcross de Beyma
La tecnología Maltcross de Beyma se basa en el uso de bobinas pequeñas para conseguir un resultado sonoro igual o superior a los modelos que usan bobinas grandes. Mira la explicación completa a continuación.
Mientras que muchos consumidores de sonido profesional miden la potencia de sus parlantes haciendo mención al tamaño de la bobina (cuanto más grande, mejor), Beyma ha tomado la dirección totalmente opuesta usando bobinas más pequeñas para conseguir rendimientos y watts totales iguales o superiores a sus competidores. ¿Cómo lo ha hecho?
Durante el pasado año 2020 Beyma continúo lanzando nuevos productos desde enero hasta diciembre. Las Series MCB, LEX Ferrita, LEX1000nd y QLEX.
Todas estas series de productos tienen una tecnología en común: la tecnología Maltcross. Una tecnología desarrollada durante la última gran crisis de precios del neodimio como alternativa de ferrita a los altavoces de neodimio y que Permitió a Beyma ofrecer altavoces de ferrita mucho más ligeros.
Con esta tecnología Beyma está, de alguna manera, caminando en la dirección opuesta a toda la industria de los transductores, ya que ofrece altavoces de bobina y conjuntos mecánicos más pequeños y compactos que sus competidores.
Gracias a la tecnología Maltcross, Beyma logra el rendimiento de altavoces de bobinas de voz grandes con bobinas más pequeñas.
Vamos a describir brevemente de qué se trata esta tecnología.
Maltcross
La tecnología Maltcross es un sistema de enfriamiento avanzado de Beyma (patentado), que reduce la temperatura de la bobina móvil drásticamente y, en consecuencia, aumenta el manejo de potencia y reduce las pérdidas de compresión de potencia.
En términos generales, la tecnología Maltcross se refiere a un sistema de enfriamiento para transductores electroacústicos, que permite enfriar toda la superficie de la bobina móvil desde el instante en que el transductor entra en funcionamiento. La gran ventaja de este sistema radica precisamente en su capacidad para enfriar y extraer calor de la bobina, evitando experimentar incrementos de temperatura excesivamente altos.
El concepto del diseño radica en un circuito que ayuda a crear un flujo de aire cuando el altavoz está funcionando. Gracias a este circuito, la temperatura de la bobina móvil se reduce en una cantidad muy importante mediante convección forzada.
La figura 1 muestra la vista en sección del concepto, donde las partes metálicas tienen salidas de aire específicas (1 y 7) y se colocan difusores especiales (2 y 8) para dirigir el flujo de aire a la bobina móvil.
El sistema funciona de manera efectiva cuando el altavoz está funcionando, porque será cuando el flujo de aire afecte la bobina móvil y la enfríe. Veamos en detalle:
Es el propio movimiento oscilatorio de la bobina (5) que, transmitido a la tapeta (10) del cono (9), actúa como impulsor (en ambos sentidos) de refrigeración por aire forzado. Al moverse hacia arriba, ese flujo de aire forzado ingresa por los orificios (7) ubicados en la parte inferior de la placa trasera (6) y circula por los orificios (1) ubicados en la placa superior en dirección hacia el difusor superior (2 ), de modo que el aire quedará bloqueado y obligado a desplazarse hacia su extremo.
Es precisamente este desplazamiento lateral del aire el encargado de enfriar la parte superior de la bobina (5) que sobresale del entrehierro como se muestra en la Figura 1. De la misma forma, cuando el desplazamiento del conjunto móvil se produce en sentido inverso, es decir, en sentido descendente, el aire vuelve a pasar por los orificios (1) situados en la placa superior, pero en sentido contrario para encontrarse con el difusor inferior (8), lo que provoca de nuevo un desplazamiento de aire hacia la zona donde se encuentra la bobina (5), lo que permite enfriarlo en su parte inferior, lo que hace que el espacio de aire salga hacia abajo. Finalmente, el aire caliente se expulsa al exterior a través de los orificios (7) de la placa trasera (6).
Este proceso logra que el enfriamiento sea más eficiente, ya que el flujo de aire está en contacto directo con toda la superficie de la bobina fuera del entrehierro, no solo una parte del mismo, manteniendo la bobina a una temperatura constante y relativamente baja.
Como se explicó anteriormente, uno de los principales beneficios del sistema Maltcross es el aumento de la capacidad de manejo de potencia en un tamaño de bobina dado. Por ejemplo: normalmente, un altavoz VC de 2,5 ”tiene una potencia nominal de entre 250 W y 350 W AES, pero con el nuevo sistema, un altavoz VC de 2,5” puede manejar más de 700 W AES sin quemar la bobina, lo que confirma claramente la eficiencia del sistema.
También es importante destacar otro beneficio importante de la tecnología Maltcross®, que emerge en la aplicación real, una vez que el sistema está funcionando y el altavoz alcanza la estabilidad térmica. Existe un efecto bien conocido debido a la temperatura que se llama compresión de potencia. El aumento de temperatura aumenta también la resistencia de la bobina y, en consecuencia, una disminución de la potencia disipada. Esto significa que el SPL del sistema no es el mismo cuando está recién iniciado y “frío” y cuando los altavoces alcanzan la estabilidad térmica. Habrá menos SPL después de algunos minutos de trabajo, lo que no se desea en absoluto.
La tecnología Maltcross introduce claramente una gran mejora en este punto, permitiendo que la bobina trabaje por debajo de 100ºC y consecuentemente reduciendo las pérdidas por compresión de potencia en alrededor de 2dB, lo cual es más que significativo en una aplicación real.
Les dejamos algunos enlaces interesantes para visitar:
1.MCB: (los medio bajos de bobina de 3” más potentes del mercado)
2.-QLEX: (únicos altavoces de ferrita que usan bobinas de cuatro capas)
3.-LEX FERRITA
4.-LEX1000Nd
*Autor: Espartaco Saez, director comercial de Beyma.
Audio
Audio sobre IP: cuándo deja de ser una tecnología y se convierte en requisito comercial
Redes, software e interoperabilidad empiezan a formar parte de proyectos que antes podían resolverse solamente con conocimiento de audio.
Durante años, hablar de audio profesional significaba hablar principalmente de acústica, potencia, señal, consolas, micrófonos, altavoces y procesamiento.
Todo eso continúa siendo necesario.
Pero cada vez es menos suficiente.
En una universidad, estadio, hotel, corporación, teatro, iglesia o centro de convenciones, el sistema de audio puede compartir la misma infraestructura de red con video, control, comunicación y otros servicios.
Ahí ocurre un cambio importante.
El audio deja de ser solamente una disciplina técnica y pasa a formar parte de una infraestructura digital.
Para el usuario final, puede parecer simplemente otra forma de transportar señal.
Para distribuidores e integradores, cambia bastante más que el cable.
El vendedor de audio empieza a necesitar otro vocabulario
Durante una conversación tradicional, un profesional podía hablar de SPL, impedancia, cobertura, sensibilidad, frecuencia, headroom o potencia.
En proyectos conectados empiezan a aparecer otras preguntas.
¿Cuántos dispositivos estarán en la red?
¿Quién administra los switches?
¿Cómo será la redundancia?
¿Existe segmentación?
¿Qué protocolo utiliza cada equipo?
¿Cómo se descubre un dispositivo?
¿Cómo se monitorea?
¿Cómo se actualiza?
¿Qué ocurre si TI modifica la red?
Eso no convierte a cada vendedor de audio en ingeniero de redes.
Pero sí significa que una empresa que no consiga conversar con el departamento de IT puede tener dificultades para participar en determinados proyectos.
Audio e IT empiezan a encontrarse en la misma mesa
Este cambio también altera quién toma decisiones.
Antes, un sistema podía ser especificado casi exclusivamente por audio.
Hoy un proyecto corporativo puede involucrar integradores AV, IT, facilities, seguridad, comunicaciones y usuarios finales.
Eso modifica el proceso comercial.
Una solución técnicamente excelente puede ser descartada si no cumple políticas de red, requisitos de seguridad o estándares adoptados por la organización.
Por eso, el profesional de audio necesita empezar a entender no solamente cómo funciona su producto.
Necesita comprender dónde ese producto va a vivir.
La oportunidad no está únicamente en vender hardware
La buena noticia es que esta complejidad también abre nuevas fuentes de ingreso.
Una empresa que domina sistemas conectados puede ofrecer ingeniería, configuración, programación, commissioning, monitoreo, mantenimiento, actualización y soporte remoto.
Eso cambia la naturaleza del negocio.
En vez de ganar únicamente cuando vende una caja, una consola o un procesador, puede construir servicios alrededor de la infraestructura.
En mercados donde los márgenes de hardware sufren presión constante, esa diferencia es relevante.
Interoperabilidad se convierte en argumento comercial
Un producto aislado puede ser excelente.
Pero dentro de un proyecto complejo surge otra pregunta:
¿con qué puede trabajar?
Protocolos, APIs, software de control y compatibilidad empiezan a tener peso parecido al de determinadas especificaciones tradicionales.
Eso explica por qué fabricantes de audio hablan cada vez más de Dante, AES67, Milan, AES70, control por red, monitoreo remoto y plataformas de gestión.
No se trata solamente de añadir conectividad a un equipo.
Se trata de facilitar su participación en sistemas mayores.
El conocimiento puede convertirse en barrera de entrada
Esto genera una consecuencia importante para distribuidores.
Representar una marca avanzada no significa automáticamente estar preparado para venderla.
Si el producto exige conocimientos de redes, integración y software, la empresa necesita desarrollar personas capaces de especificar y dar soporte.
De lo contrario, corre el riesgo de vender únicamente la parte más sencilla del catálogo.
En ese escenario, la capacitación deja de ser una actividad de marketing.
Se convierte en infraestructura comercial.
¿Y las empresas pequeñas?
El cambio puede parecer desfavorable para integradores o distribuidores menores.
No necesariamente.
No todas las empresas necesitan dominar todas las disciplinas.
Una compañía especializada puede asociarse con profesionales de IT, programación o video.
Puede desarrollar una vertical determinada.
Puede convertirse en referencia en iglesias, hospitality, educación o pequeños venues.
La convergencia no obliga a hacer todo.
Obliga a entender qué parte del proyecto se quiere ocupar y qué competencias son necesarias para hacerlo bien.
El riesgo de seguir vendiendo “cajas”
Existe, sin embargo, un peligro claro.
Si una empresa continúa compitiendo únicamente por producto y precio mientras el mercado migra hacia soluciones integradas, puede terminar participando en una parte cada vez menor del valor del proyecto.
El cliente seguirá comprando altavoces.
Pero quizá el margen mayor esté en ingeniería, software, integración, control y soporte.
Por eso, la discusión sobre audio sobre IP va bastante más allá de elegir un protocolo.
La verdadera pregunta comercial es otra:
¿su empresa está preparada para vender un sistema o todavía vende productos aislados?
La respuesta puede definir qué tipo de proyectos podrá disputar en los próximos años.
Audio
Interfaces sin DSP propietario: ¿está cambiando el modelo del estudio profesional?
Computadores más potentes y latencias menores vuelven a cuestionar la necesidad de ecosistemas cerrados para grabación profesional.
Durante años, una de las grandes ventajas de ciertas interfaces profesionales fue no depender completamente del computador.
El DSP dedicado permitió monitorear plugins con muy baja latencia y ejecutar procesos sin cargar la CPU principal. Pero también dio origen a ecosistemas en los que hardware, software y plugins funcionan de manera estrechamente integrada y, frecuentemente, propietaria.
Ahora esa ecuación vuelve a discutirse.
Audient puso el tema sobre la mesa
La nueva gama Horizon es un ejemplo particularmente claro.
Audient anuncia una arquitectura Thunderbolt 3 con 0,99 ms de latencia round-trip a 192 kHz y plantea el procesamiento nativo como alternativa al modelo dependiente de chips DSP propietarios.
La compañía vincula directamente esa estrategia con el aumento de potencia de los computadores modernos.
No es solamente una característica técnica.
Es una declaración sobre cómo cree que puede funcionar el estudio.
El DSP dedicado todavía tiene argumentos
Muchos.
Puede aportar previsibilidad, procesamiento independiente y una integración particularmente estrecha entre interfaz y plugins.
Para estudios con workflows consolidados, esa estabilidad tiene valor económico.
Cambiar una plataforma que funciona simplemente porque existe una CPU más rápida no tiene necesariamente sentido.
Por eso sería prematuro hablar de la desaparición del DSP.
Lo que cambió es la alternativa
La diferencia es que el procesamiento nativo es cada vez menos una solución de compromiso.
Cuando el computador puede ejecutar sesiones grandes, plugins complejos y buffers reducidos, aparece una pregunta lógica:
¿todavía necesito hardware dedicado para procesarlos?
Si la respuesta es no, el usuario gana una ventaja evidente: puede elegir herramientas de distintos desarrolladores sin depender de un catálogo diseñado específicamente para su interfaz.
La discusión también es comercial
Al comprar una interfaz profesional, el usuario no elige solamente conversores y preamplificadores.
Puede estar eligiendo un ecosistema para los próximos cinco o diez años.
Plugins, actualizaciones, compatibilidad, licencias, computadores y costos de migración forman parte de la decisión.
Eso modifica también la conversación en el punto de venta.
La verdadera batalla: integración o libertad
Los ecosistemas propietarios deberán seguir demostrando que su nivel de integración aporta suficiente valor.
Las plataformas nativas deberán demostrar que pueden ofrecer la misma confiabilidad en situaciones críticas.
Pero el hecho de que la pregunta haya regresado al mercado ya es significativo.
Probablemente ambos modelos continúen coexistiendo.
Audio
Neumann renueva su referencia de tres vías y abre espacio para salas mayores con KH 310 II y KH 350
Los dos nuevos monitores comparten DSP de 32 bits y drivers desarrollados internamente, pero responden a necesidades distintas: uno actualiza un clásico; el otro busca mayor alcance, graves más profundos y audio inmersivo.
Actualizar un monitor que ya se convirtió en referencia es un ejercicio delicado. Cambiar demasiado puede alterar su identidad; cambiar poco puede no justificar una nueva generación. Con el KH 310 II, Neumann intenta conservar aquello que hizo conocido al modelo original y, al mismo tiempo, mejorar potencia, rendimiento e integración digital.
Junto a él aparece el KH 350, un diseño completamente nuevo dentro de la gama de tres vías, pensado para usuarios que necesitan más extensión de graves, mayor capacidad de SPL y mayor flexibilidad entre campo cercano y campo medio.
Ambos modelos utilizan una plataforma común con drivers desarrollados por Neumann, amplificación de mayor potencia y procesamiento DSP de 32 bits. También se integran con MA 1 Automatic Monitor Alignment y ofrecen conectividad analógica y AES3 coaxial.
KH 310 II: evolucionar sin perder lo esencial
El KH 310 II mantiene elementos centrales del modelo anterior, como el gabinete sellado y el driver de medios soft-dome de 3 pulgadas.
Neumann conserva esa arquitectura por su respuesta transitoria rápida, bajo retardo de grupo y control de graves. Al mismo tiempo, el nuevo modelo incorpora un woofer rediseñado, más potencia de amplificación, DSP avanzado, mayor linealidad y menor distorsión.
Uno de los datos más relevantes es que el SPL máximo aumenta 5 dB frente al KH 310 original, aunque el gabinete mantiene exactamente las mismas dimensiones. Esto facilita su incorporación en estudios que ya utilizan la generación anterior.
KH 350: más graves y mayor distancia de escucha
El KH 350 sigue otra lógica. Fue concebido desde cero como una nueva solución para campo cercano y medio, combinando la plataforma de medios y agudos de la marca con un gabinete bass-reflex de mayor volumen.
Su caja es casi el doble de grande que la del KH 310 II y utiliza una disposición vertical de los transductores. La intención es ofrecer mayor nivel de presión sonora y funcionar con comodidad en entornos más amplios, incluyendo salas surround e inmersivas.
La extensión de bajas frecuencias llega hasta 27 Hz (±6 dB). También incorpora una waveguide MMD de gran tamaño para controlar la directividad y mantener una imagen estable, algo especialmente relevante en configuraciones LCR y surround.
Mismo ADN, dos formas de trabajar
Los dos monitores comparten tweeter de precisión de 1 pulgada, driver de medios soft-dome de 3 pulgadas, woofer de 8,25 pulgadas y procesamiento DSP. La diferencia principal está en el concepto acústico y en la escala de aplicación.
Mientras KH 310 II evoluciona un monitor ya consolidado, KH 350 ocupa el espacio entre ese modelo y el flagship KH 420, dirigido a ingenieros que necesitan mayor extensión de graves y más flexibilidad en la distancia de escucha.
Ese probablemente sea el punto más interesante del lanzamiento: Neumann no presenta simplemente dos tamaños, sino dos soluciones distintas dentro de un mismo estándar de monitoreo.
La serie KH mantiene compatibilidad entre modelos para configuraciones estéreo, surround e inmersivas, siguiendo la filosofía de máxima linealidad, baja distorsión y adaptación al entorno acústico.
www.neumann.com
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