instrumentos musicales
Ikutaro Kakehashi, fundador de Roland, falleció a los 87 años
El creador de varios sintetizadores, drum machines y otros productos que revolucionaron la escena musical falleció en su casa de Hamamatsu, en el oeste de Japón
Roland fue fundada en 1972, aunque Ikutaro — ingeniero y mecánico de órganos musicales —se había interesado en la industria de instrumentos en la década de 1950, cuando un cliente le pidió que intentara reparar un órgano electrónico.
Kakehashi lideró Roland durante cuatro décadas, desarrollando una de las drum machines más conocidas en la música, el modelo TR-808, que fue el centro de la escena de música hip-hop y dance en las décadas de 1980 y 1990, utilizado por reconocidos productores y bandas musicales.
También fue uno de los nombres de la industria musical en figurar como co-autor del estándar MI-DI, promoviendo su creación y difusión. Kakehashi recibió un Premio Grammy Técnico en 2013 por sus contribuciones en la tecnología de música electrónica. Después de eso decidió salir de Roland, por diferencias con los directores, y fundó ATV, otra empresa de productos musicales electrónicos.
Ikutaro Kakehashi (1930–2017)
En el momento de su muerte, Ikutaro tenía 87 años y era presidente de ATV, empresa de electrónicos que fundó hace tres años. Nacido en Osaka, Japón, en 1930, Kakehashi siempre fue un ingeniero autodidacta y extremadamente hábil.
A los dos años quedó huérfano, cuando sus padres murieron por tuberculosis y pasó a los cuidados de sus abuelos. Cuando era niño, trabajó en los astilleros de Hitachi en Osaka, donde eran construidos los submarinos japoneses suicidas y fue así como presenció de cerca la destrucción de la Segunda Guerra Mundial. En 1946, debido a la escasez de comida en Osaka, se mudó a una isla en el sur del país llamada Kyushu, donde trabajó en una granja y recibía arroz como pago. A los 16 años abrió una tienda de reparación de relojes. A pesar de no haber piezas de repuesto, había mucha demanda por sus servicios. Él dijo una vez: “Aprendí el oficio a costa de mis clientes. ¡En realidad, muchos de ellos fueron mis víctimas y no clientes!”.
Después de cuatro años en Kyushu, había ahorrado lo suficiente para ir a la Universidad de Osaka, pero sus planes cambiaron cuando contrajo tuberculosis. Pasó dos años recuperándose en el Hospital Sengokuso, donde leyó mucho y pudo aprender más sobre cómo reparar relojes y también radios. Y fue escuchando la radio que desarrolló su interés por la música y comenzó a experimentar con aparatos musicales primitivos.
Cuando salió del hospital, abrió una tienda de reparación de radios en Osaka. Durante la noche trabajaba en el diseño de un órgano electrónico, pero con la falta de teclados y de otros componentes, cambió a la construcción de unidades rítmicas. Después de varios prototipos, en 1958 lanzó Ace Electronics. Un año después, reforzó la empresa con una inversión obtenida de Sakata Shokai, fabricante de tinta para impresión.
Con Ace, encontró un buen mercado en Estados Unidos y Europa, teniendo como clientes empresas como Kimball y Hammond Organ. Los directores de Hammond rápidamente reconocieron los talentos de Kakehashi y en 1968, Nihon Hammond, distribuidora japonesa de Hammond, lo contrató para dirigir la empresa.
En 1972, después de salir de Nihon Hammond, Kakehashi y u equipo de seis personas lanzaron Roland en un pequeño garaje en Osaka, con financiamiento provisto por la gigante Pioneer Electronic Corporation. Como primeros productos, decidió crear dos máquinas de ritmos diferentes y un amplificador para guitarra.
Éxito continuo
Desde el primer año Roland presentó buenos resultados económicos yen las tres décadas siguientes la empresa tuvo crecimiento en ventas de dos dígitos. Con el modelo CR-78 en 1978, la compañía creó la primera máquina de ritmos totalmente programable; el Roland EP-30, presentado en 1974, fue el primer piano electrónico con teclado sensible al tacto; el amplificador JC-120 Jazz Chorus fue el primer amplificador de guitarra en presentar procesamiento de señal incorporado; con el MC-8, en 1977, Roland creó el primer secuenciador digital, y la lista continúa. Otro dato importante es que la empresa fue la primera en trabajar con el estándar MIDI, con la creación de la interface MIDI estándar (MPU-401) para vincular instrumentos musicales con PCs, desarrollando el sintetizador de guitarra, y el VS-880, el primer sistema de grabación de disco rígido práctico y accesible.
En 1973, Kakehashi reforzó el mercado de guitarras con una línea de efectos bajoel nombre MEG (Musical Electronics Group), pero, un año después, cuando undealer de Estados Unidos dijo que los guitarristas no irían a comprar los pedalespor tener nombre de mujer, decidió cambiar la marca al nombre Boss.
En1981, Kakehashi entró al mercado de computadoras con el lanzamiento deRoland DG, que actualmente opera en forma independiente del negocio musical de Roland — y que el año pasado facturó US$ 400 millones.
Él fue un visionario en ventas, en ingeniería y para cerrar negocios, aplicando inclusive un modelo de distribución internacional propio, por medio del cual, en vez de ofrecer líneas de productos a distribuidores existentes, procuraba talentos locales para crear empresas de distribución conjuntas, mitad propiedad de Roland, mitad propiedad del director local.
En 1988, adquirióRodgers Instruments, fabricante líder de órganos para iglesia. Dos años después, introdujola líneaRoland Atelier de órganos caseros.
Kakehashi continuó ejerciendo control directivo en Roland, inclusive después de ser obligado a renunciar como CEO y alejarse del consejo directivo. Cuatro años después, por estar en desacuerdo con la estrategia del consejo, vendió todas sus acciones de la empresa y, aún comprometido con el avance de la música electrónica, creó ATV, con una línea de productos de percusión y video.
Con tantas innovaciones, creaciones y actitud, será siempre bien recordado. Y la industria sentirá su falta.
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instrumentos musicales
Córdoba Fusion Orchestra CE Pro acerca la guitarra de nylon a los músicos acostumbrados a cuerdas de acero
El nuevo modelo incorpora tapa de cedro macizo, fondo y aros de palisandro macizo y electrónica Fishman Matrix Infinity VT para uso profesional.
Para muchos guitarristas acostumbrados a instrumentos de cuerdas de acero, pasar a una guitarra de nylon implica adaptarse a un mástil más ancho y a una respuesta diferente. Con la Fusion Orchestra CE Pro, Córdoba busca facilitar esa transición sin abandonar las características sonoras de la guitarra española.
Presentada el 15 de septiembre de 2026, la nueva electroacústica amplía la serie Fusion Orchestra CE con materiales y componentes orientados a guitarristas que necesitan un instrumento para presentaciones frecuentes.
La construcción combina una tapa maciza de cedro rojo occidental con fondo y aros de palisandro macizo. Según el fabricante, esta selección de maderas proporciona graves profundos, medios definidos y agudos claros, con una respuesta equilibrada.
Un mástil familiar y electrónica para el escenario
Uno de los principales diferenciales es el perfil Córdoba Fusion, desarrollado para ofrecer una sensación de ejecución más cercana a la de las guitarras de cuerdas de acero. El instrumento también incorpora una unión del mástil al cuerpo con talón de estilo español.
Para la amplificación, Córdoba eligió el sistema Fishman Matrix Infinity VT, que integra pastilla y preamplificador.
Sus controles, ubicados junto a la boca de la guitarra, permiten ajustar el volumen, modificar la respuesta de medios mediante el control Tone y seleccionar otra configuración sonora con el interruptor Voicing.
Estos recursos están pensados para músicos que necesitan adaptar el sonido amplificado a diferentes escenarios y sistemas de PA.
Una evolución de la serie Fusion
El modelo incorpora acabado Natural brillante, ribetes de caoba, detalles decorativos de arce y negro, roseta de múltiples anillos y una incrustación del logotipo Córdoba Arches en arce flameado.
La Fusion Orchestra CE Pro está dirigida tanto a profesionales y músicos semiprofesionales como a propietarios de modelos Fusion anteriores que buscan actualizar su instrumento.
instrumentos musicales
DiMarzio lanza Chopper T Neck y Cruiser T Neck, nuevas pastillas para guitarras tipo Telecaster
Los dos modelos incorporan imanes de neodimio y bobinas de doble cuchilla para ofrecer mayor salida, mejor equilibrio entre cuerdas y reducción de ruido.
DiMarzio amplía su catálogo de pastillas para guitarras tipo Telecaster con los nuevos Chopper T Neck y Cruiser T Neck, diseñados para la posición del mástil. Ambos modelos buscan resolver una de las limitaciones de las pastillas single-coil tradicionales: el ruido eléctrico, sin renunciar a la definición y respuesta dinámica del instrumento.
Las nuevas pastillas combinan imanes de neodimio y bobinas hum-canceling de doble cuchilla, manteniendo la cubierta metálica característica de las Telecaster. Según la fabricante, el campo magnético optimizado mejora el equilibrio de volumen entre cuerdas, incluso durante los bendings, y permite una respuesta más rápida a los transitorios.
Dos opciones de sonido para diferentes guitarristas
El Chopper T Neck está orientado a quienes buscan un sonido con mayor cuerpo. Ofrece agudos claros, medios definidos y graves contundentes, sin perder claridad. Su respuesta resulta apropiada para guitarristas que necesitan más presencia y potencia en la posición del mástil.
Por su parte, el Cruiser T Neck mantiene un carácter más próximo al de una pastilla single-coil tradicional, con armónicos naturales, medios abiertos, agudos brillantes sin aspereza y mayor cuerpo en las cuerdas graves.
Instalación sin modificaciones
Ambos modelos incorporan bases PCB con sistema de conexión rápida, desarrolladas para facilitar la instalación sin modificar el instrumento.
También están disponibles con cubiertas metálicas con o sin el logotipo DiMarzio, permitiendo conservar una apariencia clásica.
instrumentos musicales
¿Quieres aprender violín? Descubre cómo estudiar mejor
Un violinista explica por qué repetir canciones sin un método puede dar la sensación de estar estudiando, pero impedir el progreso de quienes disponen de poco tiempo.
Aprender violín en la edad adulta suele venir acompañado de una pregunta incómoda: ¿todavía estoy a tiempo? Para el violinista Arthur Lauton, creador del canal Como Tocar Violino, la respuesta es sí. Sin embargo, según explica, muchos adultos encuentran dificultades no por falta de talento, edad o dedicación, sino porque confunden tocar con estudiar.
Hay quienes toman el instrumento todos los días, intentan seguir videos, repiten canciones conocidas y, aun así, sienten que no avanzan. Para Lauton, este es uno de los errores más comunes entre los principiantes adultos.
“Hay personas que estudian violín una hora todos los días y terminan descubriendo que nunca estudiaron violín en su vida, que siempre se limitaron a tocar. Son cosas completamente diferentes”, afirma.
La diferencia, según el músico, cambia la manera en que el alumno aprovecha el tiempo disponible. Tocar significa interpretar algo que ya se aprendió o intentar reproducir una canción. Estudiar exige otro tipo de atención: identificar lo que no funciona, dividir los pasajes en fragmentos pequeños, repetir con un objetivo, utilizar el metrónomo y comprender qué técnica necesita desarrollarse.
“Cuando una persona simplemente toma el violín, entra en YouTube, mira un video e intenta tocar una canción, eso no es estudiar. Solo está tocando. Y quien únicamente toca no evoluciona como podría hacerlo”, explica.
Tener poco tiempo no tiene por qué ser un problema
La falta de tiempo es una de las principales dificultades de quienes intentan aprender un instrumento en la edad adulta. El trabajo, las responsabilidades domésticas, los hijos, los desplazamientos y el cansancio hacen difícil mantener largas sesiones de estudio.
Para Lauton, sin embargo, el problema no siempre está en la cantidad de minutos disponibles. Lo que perjudica a muchos estudiantes es utilizar parte de ese tiempo para decidir qué hacer.
“El mayor error de quien solo tiene 15 o 20 minutos no es estudiar poco. Es gastar la mitad de ese tiempo eligiendo qué va a estudiar”, señala.
Según el violinista, una sesión breve puede ser más productiva cuando comienza con un objetivo claro. En lugar de tomar el instrumento e intentar tocar una canción completa, el estudiante debe saber de antemano qué habilidad trabajará ese día.
Puede tratarse de la afinación, los cambios de cuerda, el ritmo, la posición de la mano izquierda, el control del arco o la lectura de partituras. Lo importante es no convertir el estudio en una sucesión de intentos improvisados.
“Veinte minutos pueden ser suficientes, siempre que sean los 20 minutos adecuados”, afirma.
Técnica, aplicación y repertorio
El método que propone Lauton organiza el estudio en tres pilares: técnica, aplicación y repertorio.
La técnica es el momento de comprender el movimiento. Es cuando el estudiante observa cómo colocar los dedos, controlar el arco, ajustar la postura o mejorar la afinación.
La aplicación viene después, mediante ejercicios específicos que permiten llevar ese conocimiento a la práctica. Solo entonces entra el repertorio, es decir, las canciones.
Según Lauton, muchos principiantes siguen el camino contrario. Comienzan por la canción que desean interpretar e intentan resolver todos los problemas técnicos mientras la tocan. El resultado suele ser frustrante.
“Nunca comenzamos estudiando directamente una canción. La música es el conjunto de técnicas que preparaste antes. Si empiezas por la canción, vas a tocar mal porque no construiste una base”, sostiene.
Esta lógica es especialmente importante para los adultos, que suelen buscar resultados rápidos y pueden frustrarse cuando descubren que el sonido no es el que esperaban.
Para el violinista, el repertorio debe entenderse como una consecuencia del estudio y no necesariamente como su punto de partida. Esto no significa abandonar las canciones, sino reconocer que funcionan mejor cuando el estudiante ya ha desarrollado las habilidades necesarias para interpretarlas.
Repetir no siempre significa progresar
Otro error frecuente, según el violinista, es creer que repetir muchas veces un pasaje es suficiente para mejorar.
La repetición ayuda, pero solo cuando va acompañada de correcciones. Si el estudiante repite el mismo fragmento con la misma tensión, los mismos problemas de afinación o los mismos errores rítmicos, simplemente estará reforzando esas dificultades.
“Estudiar es observar lo que todavía no está bien. Si una persona repite sin identificar qué necesita corregir, puede pasar meses reforzando el error”, afirma.
Por eso, Lauton recomienda que el estudiante adulto aprenda a observar su propia práctica.
Una posibilidad es dividir la sesión en pequeños bloques: comenzar con un calentamiento, continuar con un ejercicio técnico, trabajar después un fragmento breve de una canción y terminar revisando qué mejoró y qué aspectos necesitan más atención.
También resulta útil anotar el objetivo de cada jornada. En lugar de escribir simplemente “estudié violín”, el alumno puede registrar: “trabajé los cambios de cuerda”, “mejoré la afinación en el segundo compás” o “practiqué con el metrónomo a una velocidad más lenta”.
Qué estudiar en 20 minutos
Para quienes disponen de poco tiempo, Lauton recomienda una rutina sencilla. Los primeros minutos pueden destinarse a preparar la postura, el arco y la afinación. A continuación, se elige un ejercicio técnico específico y después se aplica esa técnica a un fragmento breve de música.
La parte final debe servir para revisar lo realizado, sin intentar trabajar demasiados aspectos en una sola sesión.
Un ejemplo de práctica de 20 minutos sería:
- 3 minutos: preparación, postura y afinación.
- 7 minutos: ejercicio técnico específico.
- 7 minutos: aplicación de la técnica en un fragmento musical.
- 3 minutos: revisión de los avances y anotación del siguiente objetivo.
La recomendación es evitar estudiar siempre de manera improvisada. Según el violinista, quien dispone de poco tiempo necesita comenzar cada sesión sabiendo exactamente qué problema pretende resolver.
Aprender violín de adulto requiere otro método
Lauton explica que su visión de la enseñanza cambió a partir de su propia experiencia.
Antes de ingresar en la universidad, llevaba años tocando el violín, pero tuvo que corregir hábitos técnicos y reconstruir parte de su aprendizaje.
“Yo tocaba completamente torcido, con un montón de malos hábitos. Era ese sistema en el que uno le enseña a otro, que después le enseña a otro, y muchas cosas incorrectas se van transmitiendo”, recuerda.
Para el músico, un adulto no debe ser tratado como un niño que comenzó tarde. Tiene otra rutina, otras responsabilidades y otro tipo de ansiedad frente al aprendizaje. Por eso, necesita un método que respete el tiempo del que realmente dispone.
El principal cambio, según Lauton, consiste en dejar de medir el estudio únicamente por la cantidad de minutos dedicados al instrumento.
“El tiempo es vida. Si pasas un día estudiando de manera incorrecta, perdiste un día que podría haber dado resultados. Todo lo que haces con el violín necesita tener un objetivo”, concluye.
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