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Kepma Guitars: del secreto mejor guardado de China a disruptor global
Cómo un fabricante de guitarras de alta tecnología con raíces familiares, robots en fábrica y alma artesanal está redefiniendo expectativas — y preparándose para conquistar América Latina y más allá.
Música & Mercado tuvo el placer de hablar con el equipo de Kepma Guitars USA — Tony Moscal, cofundador y CEO, Brandon Foster, director general, y Pauline France, directora de relaciones públicas — para conocer más sobre las guitarras, cómo se construyen y sus interesantes planes futuros.
Antes de convertirse en las caras de Kepma Guitars en EE.UU., Tony y Brandon habían forjado carreras largas y respetadas en la industria musical. Ambos veteranos de St. Louis Music — la compañía detrás de marcas como Crate, Ampeg y Alvarez — trabajaron juntos por más de una década, ganando experiencia en desarrollo de productos, relaciones con artistas y distribución global.
Moscal fundó luego un negocio exitoso por internet y se unió a Peavey, donde pasó 15 años liderando el desarrollo internacional. Fue allí donde conoció a una colega clave para su eventual descubrimiento de Kepma. Esta colega se encargaba de aprobar fábricas chinas para la producción de Peavey — y resultó que su cuñado era dueño de uno de los secretos mejor guardados de China en fabricación de guitarras acústicas.
“Le pregunté: ‘¿Por qué nunca nos hablaste de esta fábrica cuando estábamos en Peavey?’”, recuerda Moscal. “Y ella respondió: ‘Porque nunca quisieron hacer negocios fuera de China. Aquí hay 1.400 millones de personas. ¿Por qué necesitarían el mercado estadounidense?’”.
Pero Moscal quedó intrigado. Al visitar la fábrica de Kepma, encontró una instalación moderna, con sistemas robóticos, cortadores láser y un nivel de precisión que rivalizaba con los mejores del mundo. “Era una operación increíble”, dice. “Y supe al instante que estas guitarras merecían una audiencia global”.
En ese momento, Kepma producía y vendía 25.000 guitarras al mes — todas dentro de China. “No tenían interés en exportar”, dice Foster. “En pocos meses, la fábrica quedaba literalmente vacía porque vendían todo su inventario. Les iba muy bien sin nosotros”.


A Moscal le tomó más de tres años de construcción de relaciones, visitas a fábrica y cenas familiares para convencer a Kepma de permitir exportaciones a EE.UU. “No fue un acuerdo de negocios típico”, dice. “Se trató de confianza y familiaridad. Su cuñada fue quien abrió la puerta”.
Una vez que obtuvieron luz verde, Moscal y Foster comenzaron importando una gama limitada de guitarras dreadnought, usando su red de distribuidores conocidos para presentar la marca. “Sabíamos que las guitarras eran excepcionales”, dice Foster. “Así que pedimos a personas de confianza que las probaran — y lo hicieron”.
Los primeros modelos presentados en EE.UU. estaban ajustados con máquinas Plek para un trabajo de trastes impecable y sometidos a 300 horas de prueba de vibración — simulando más de un año de uso. Los modelos premium venían en estuches rígidos, con construcción totalmente sólida, acabados de alta gama y ajustes de fábrica listos para tocar.
A partir de ahí, la reputación de Kepma creció rápidamente. “Usamos las guitarras premium para atraer artistas, especialmente compositores en Nashville”, dice Foster. “Y una vez que las tocaban, siempre reaccionaban igual: ‘¿Cómo puede esta guitarra ser tan buena — y tan accesible?’”.
Hoy, la presencia de Kepma en EE.UU. sigue creciendo, ofreciendo una gama completa desde modelos de entrada hasta nivel profesional. Pero la identidad de la marca sigue enraizada en ese compromiso inicial con la excelencia.
“Nunca se trató solo de vender productos”, dice Moscal. “Era mostrarle al mundo que una empresa china podía hacer algunas de las mejores guitarras — y hacerlo con integridad”.


Tendiendo puentes hacia América Latina y más allá
Aunque la expansión de Kepma en América del Norte fue lenta y deliberada, ahora la compañía dirige su atención a nuevas fronteras — en particular México, Centro y Sudamérica.
“Actualmente no estamos haciendo negocios oficialmente en esas regiones”, dice Tony Moscal. “Y es por la misma razón por la que inicialmente tardamos en EE.UU.: Kepma era cautelosa. No sabían en quién confiar”. Sin embargo, Moscal y Foster, con amplia experiencia en estos mercados desde sus tiempos en Peavey y St. Louis Music, están trabajando para cambiar la situación.
“Estamos explorando activamente — y con entusiasmo — el mercado latinoamericano”, agrega Pauline, quien apoya al equipo de Kepma USA en marketing y aporta ideas frescas continuamente. “Hay un reconocimiento de lo rápido que la región está creciendo en influencia musical y demanda”.
Según Moscal, varios actores importantes en distribución — aún no nombrados, pero reconocibles — ya están en conversaciones. “Todos quieren participar”, afirma. “Estamos cerca de poder ofrecer una amplia gama de productos Kepma en toda la región”.


Esta estrategia está respaldada por una robusta cadena de suministro global y asociaciones con marcas de componentes premium. Kepma usa cuerdas Elixir, trabaja con Graph Tech para selletas y cejillas TUSQ, y fue el primer fabricante en China en implementar máquinas Plek en producción.
“Tenemos más máquinas Plek que cualquier empresa de guitarras, excepto Gibson”, dice Moscal. “La mayoría las usa para reparaciones. Nosotros las usamos en fabricación. Cada guitarra élite de Kepma está perfectamente ajustada desde la fábrica”.
Foster agrega que este nivel de calidad crea valor no solo para músicos, sino también para distribuidores. “Las guitarras son asequibles, pero se sienten y suenan como instrumentos de alta gama”, dice. “Requieren poco o ningún ajuste al sacarlas de la caja. Son un producto soñado para minoristas”.
Lo que diferencia a Kepma no es solo la automatización. “Claro, usamos robots, lasers — y eso nos da consistencia”, dice Moscal. “Pero cuando tocas una Kepma, aún se siente artesanal”.
France coincide. Siendo ella guitarrista de fingerstyle, inicialmente rechazó una oferta para trabajar con la empresa. “Pero luego toqué una”, dice. “Es la única guitarra acústica que uso ahora. Tiene alma”.
Una visión arraigada en la reinvención
El compromiso de Kepma con la innovación fue evidente desde el principio. Moscal recuerda visitar Music China en Shanghái — feria mayor que NAMM o Musikmesse. “Había cientos de fabricantes de guitarras, muchos produciendo para marcas de EE.UU. o Europa”, dice. “Le pregunté a Kevin [cofundador de Kepma], ‘¿Cómo sobresaliste entre todos estos?’ Me dijo, ‘Solo queríamos construir una guitarra mejor’”.
Ese impulso constante de mejora atrajo incluso a marcas prestigiosas a la puerta de Kepma. “Algunos de los fabricantes de guitarras españolas más respetados se acercaron a Kepma para que hicieran sus instrumentos”, revela Moscal. “Un gran fabricante de guitarras acústicas de EE.UU. incluso les ofreció la licencia para fabricar su marca en toda Asia. Dijeron que no”.
¿Por qué? Porque Kepma se niega a fabricar para otras marcas (OEM). “Hacer eso mataría nuestra identidad”, dice Foster. “No existiría la marca Kepma si fuéramos por ese camino”.
En su lugar, la empresa apuesta por su propio nombre — y ahora, por algo completamente nuevo: guitarras españolas premium diseñadas para el mercado sudamericano.
“Es un gran anuncio”, dice Moscal. “Kevin se comprometió a desarrollar una línea completa de guitarras españolas de alta gama — no solo cuerdas de nailon, sino verdaderos instrumentos españoles — pensados específicamente para músicos sudamericanos”.
Con América Latina en la mira y una clara negativa a comprometer la calidad o integridad de marca, Kepma parece lista para causar el mismo impacto que logró en EE.UU.


Atención de la industria, resistencia del mercado — y romper barreras
El ascenso silencioso de Kepma no pasó desapercibido en la industria. Cuando la empresa exhibió por primera vez en el NAMM Show en EE.UU., las reacciones de competidores fueron reveladoras.
“Tuvimos un flujo constante de empleados de un importante fabricante del sur de California — probablemente puedas adivinar cuál — visitando nuestro stand”, dice Brandon Foster. “Teníamos visores de realidad virtual con tours por la fábrica, y literalmente tenemos fotos de su personal, con gafetes y todo, parados ahí con nuestro logo en la frente viendo a nuestros robots fabricar guitarras”.
Foster relata una conversación con un ejecutivo que, tras la presentación de Kepma, admitió: “La mayor amenaza para nuestra empresa en los próximos cinco años es Kepma”.
A pesar de la disrupción, veteranos como Bob Taylor — ya retirado — han creado lazos amistosos con la empresa. “Usamos una gran cantidad de ébano, y Bob es parte de la cadena de suministro global”, dice Moscal.
También agrega que las capacidades de procesamiento de madera de Kepma no tienen igual. “Incluso torrefactamos nuestras maderas — no solo la tapa, sino también puentes, refuerzos y más — una técnica que las trata con calor para mayor resistencia y estabilidad — incluso en modelos de entrada”.
Su operación de madera, dice, dejó sin palabras a profesionales experimentados. “Alguien de TKL — el fabricante de estuches para Gibson y Martin — visitó nuestra fábrica. Cuando vio lo que hacemos, quedó atónito”.


Aun así, persisten desafíos. Uno de los mayores: la percepción de que los productos hechos en China son de baja calidad.
“He trabajado para marcas que compraban las guitarras más baratas posibles de China — y eran marcas grandes y respetadas”, dice Moscal. “Pero eso no es Kepma. Ellos hacen guitarras premium. Y durante años, se negaron a exportar porque no querían comprometerse”.
Foster agrega que la mejor forma de romper el estigma es simple: poner una Kepma en manos de alguien. “Una vez que la tocas, dejas de preocuparte de dónde viene”, dice. “Y a los músicos jóvenes, eso no les importa. Solo quieren una guitarra que se sienta bien y suene increíble”.
Para mejorar aún más la experiencia de tocar, Kepma desarrolló su propio sistema de pastillas AcoustiFex. Combina una pastilla bajo el puente con micrófono interno, con una característica única: cuando no está enchufado, ofrece reverb, delay y chorus integrados — directamente desde la guitarra.
“Deja a la gente boquiabierta”, dice Foster. “Te sientas en tu sala, lo enciendes, y de pronto hay profundidad y ambiente — sin necesidad de un amplificador”.
La última versión de AcoustiFex agrega streaming por Bluetooth, permitiendo tocar sobre pistas o lecciones directamente desde la guitarra. También incluye una app con afinador, caja de ritmos, looper, grabadora, e incluso grabación OTG para celulares.
“Y no está en una guitarra de mil dólares”, señala Moscal. “Estamos hablando de modelos de $249, $299”.
Mirando hacia el futuro: una marca lista para el mundo
A medida que Kepma entra en su próxima fase de expansión global, el enfoque sigue siendo encontrar los socios adecuados — especialmente en América Latina. “Se trata de más que distribución”, dice Pauline France. “Se trata de construir relevancia cultural y conexión emocional”.
France, con raíces en América Latina, ha impulsado la idea de una línea de guitarras españolas premium diseñadas específicamente para ese mercado. “Existe el mito de que América Latina es solo cuerdas de nailon”, dice. “Nosotros llegamos con cuerdas de acero — alta calidad a precios accesibles”.
La idea, inicialmente surgida en conversación con el cofundador Kevin, ya está en marcha. “¿Somos capaces de producir guitarras españolas de clase mundial?”, pregunta Moscal. “Absolutamente”.
Foster está de acuerdo. “Ya hacen dreadnought, grand auditorium, incluso un modelo de 36” que suena más grande que uno de tamaño completo. Las guitarras españolas son solo la próxima evolución”.
Y aunque superar barreras geográficas y de mercado lleva tiempo, Kepma recorre un camino ya transitado por marcas icónicas. “IKEA tardó 40 años en entrar a EE.UU.”, dice Moscal. “Mercedes no vendió un solo auto aquí hasta los años ’60. Las grandes empresas a menudo toman su tiempo. Nosotros también”.
Con una consistencia inigualable, tecnología innovadora y una base de fans en crecimiento, Kepma ya no es solo el secreto mejor guardado de China. Está convirtiéndose rápidamente en una fuerza global — una guitarra a la vez.
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UJAM NEON combina batería electrónica y ejecución humana para acelerar producciones
El nuevo Virtual Drummer apunta a productores de pop, disco y música electrónica que buscan el impacto de sonidos procesados sin programar desde cero cada interpretación.
Conseguir una batería convincente dentro de una producción puede convertirse en uno de los procesos más complejos de una canción. Grabarla de forma tradicional requiere músico, instrumento, micrófonos, sala y procesamiento; programarla completamente dentro del DAW elimina parte de esa estructura, pero puede exigir tiempo para conseguir una interpretación que no resulte mecánica.
Con Virtual Drummer NEON, UJAM propone un punto intermedio: combinar el impacto y la precisión asociados con las baterías electrónicas con grooves basados en la interpretación de un baterista.
El nuevo instrumento virtual está orientado principalmente a producciones de pop, nu disco, synth-pop, synthwave, funk y dance.
Un punto de partida, no una batería cerrada
La propuesta de NEON no consiste solamente en ofrecer loops terminados. El software incluye cinco kits de batería personalizables y cientos de grooves, que pueden utilizarse como punto de partida y posteriormente modificarse.
Los patrones MIDI pueden arrastrarse al DAW para continuar la edición, lo que permite cambiar estructura, notas y otros elementos de la interpretación según las necesidades de cada canción.
Para Nate Williams, director musical detrás de NEON y colaborador de artistas como Jamiroquai y Steve Winwood, el instrumento parte del sonido del disco moderno, aunque sus grooves y mezclas también pueden llevarse hacia estilos como rock y hip-hop.
De una batería natural a un sonido más producido
Una de las nuevas funciones es Glam, un control destinado a desplazar el carácter de la batería desde una interpretación más acústica hacia un resultado más procesado y contundente, cercano al utilizado en producciones contemporáneas.
NEON también incorpora presets de mezcla y controles para modificar el sonido, de modo que el productor puede partir de una interpretación preparada sin quedar limitado al resultado original.
Esta combinación responde a una situación habitual en la producción actual: utilizar la dinámica de una ejecución humana, pero con el control y el impacto que normalmente se obtienen mediante programación, edición y procesamiento.
Para quién puede resultar útil
NEON está pensado especialmente para compositores y productores que necesitan construir rápidamente una base rítmica sin disponer de una sesión de batería completa o sin comenzar cada groove desde cero.
No sustituye necesariamente el trabajo detallado de programación ni una grabación acústica cuando estos son parte central de la producción. Su propuesta está en otro punto: reducir el tiempo necesario para llegar a una batería utilizable y mantener posibilidades de edición posteriores.
Virtual Drummer NEON funciona en formatos VST2, VST3, AU2 y AAX y es compatible con macOS y Windows.
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Cuando el software pasa a vender el hardware
Interfaces, controladores y equipos digitales llegan acompañados de plugins, aplicaciones y ecosistemas. En algunas categorías, comparar solamente entradas, salidas y controles ya no explica completamente el valor del producto.
Dos interfaces tienen dos entradas.
Ambas graban en alta resolución.
Las dos tienen salida para auriculares, alimentación phantom y conexión USB.
Una cuesta más.
¿Cuál ofrece más valor?
Hace algunos años, la respuesta probablemente comenzaría por los preamplificadores, conversores, construcción y especificaciones.
Esos elementos siguen siendo importantes.
Pero existe otra capa que pesa cada vez más en la decisión:
¿qué ocurre después de conectar el hardware a la computadora?
Plugins, instrumentos virtuales, aplicaciones de control, DAWs, bibliotecas de sonidos e integración con otros equipos están transformando el software en parte de la propuesta comercial del hardware.
La caja dejó de contener solamente lo que está dentro de ella
Arturia MiniFuse 2 ofrece un ejemplo sencillo.
Además de la interfaz física, el usuario registrado recibe licencias de software, incluyendo Analog Lab Intro y efectos de la propia Arturia. La instalación y gestión de esas licencias se realiza mediante Arturia Software Center.
El mismo principio aparece en los controladores.
MiniLab 3, por ejemplo, está acompañado por software que incluye Analog Lab Intro, Ableton Live Lite y un instrumento virtual de Native Instruments.
Esto significa que dos productos físicamente comparables pueden ofrecer experiencias bastante diferentes después de la compra.
El hardware puede ser la puerta de entrada.
El ecosistema ayuda a determinar qué podrá hacer el usuario después de abrir la caja.
Para el principiante, esto puede valer más que una especificación
Imaginemos a alguien montando su primer home studio.
No tiene DAW.
No tiene plugins.
No posee instrumentos virtuales.
Quizá ni siquiera sabe exactamente qué software necesitará.
En ese caso, una interfaz acompañada de herramientas para comenzar a grabar puede resolver un problema mayor que una pequeña diferencia en determinada especificación técnica.
Esto también cambia la forma de vender.
En lugar de preguntar solamente:
“¿Qué interfaz tiene el mejor preamplificador?”
Quizá sea necesario preguntar:
“¿Qué podrá hacer este cliente el primer día?”
El software reduce la distancia entre compra y uso
Este punto tiene una implicación comercial.
Cuantas más etapas existan entre comprar y conseguir utilizar un producto, mayor puede ser la posibilidad de frustración.
Instalar drivers.
Elegir una DAW.
Buscar plugins.
Configurar instrumentos virtuales.
Entender el ruteo.
Crear una cuenta.
Activar licencias.
Cuando fabricante y tienda consiguen reducir parte de esa complejidad, el valor percibido de la solución puede aumentar.
En este escenario, la facilidad para comenzar también se convierte en una característica del producto.
Pero un bundle grande no significa necesariamente valor
Existe una trampa.
Incluir veinte programas con un producto no significa que el consumidor vaya a utilizar veinte programas.
Algunos bundles contienen versiones reducidas, licencias temporales o productos que no tienen sentido para determinado perfil de usuario.
Por lo tanto, contar la cantidad de plugins puede ser tan poco informativo como contar la cantidad de botones.
La pregunta más útil es:
¿ese software resuelve algo relevante para quien está comprando el hardware?
Para un principiante, una DAW sencilla y algunos instrumentos pueden tener un valor considerable.
Para un profesional que ya posee su entorno de producción, quizá tengan muy poco.
El software también puede generar fidelización
Cuando hardware y software trabajan de forma integrada, aparece otro fenómeno.
El usuario aprende determinado flujo.
Crea proyectos.
Organiza presets.
Compra expansiones.
Agrega otros equipos compatibles.
La siguiente compra deja de analizarse de manera aislada.
Empieza a considerar todo lo que el consumidor ya construyó dentro de ese entorno.
Es la lógica del ecosistema entrando en el mercado de equipamiento musical.
Para los fabricantes, puede aumentar la retención.
Para los competidores, aumenta la barrera de entrada.
Y para el consumidor, ofrece comodidad, pero también puede elevar el costo de cambiar de plataforma.
La especificación física sigue siendo importante
Nada de esto significa que el software transforme un hardware mediocre en un equipo profesional.
Latencia, estabilidad, preamplificación, conversión, construcción, conectividad y ergonomía continúan siendo criterios objetivos.
El cambio es otro:
la especificación física ya no cuenta toda la historia.
En algunas categorías, la experiencia total pasa a estar formada por:
hardware + software + integración + soporte + actualizaciones.
Ese conjunto es lo que efectivamente compra el usuario.
Esto cambia la comparación en la tienda
Para el retail existe una oportunidad.
En lugar de colocar dos interfaces lado a lado y comparar solamente:
- entradas;
- salidas;
- resolución;
- preamplificadores;
- precio;
la comparación puede agregar:
- software incluido;
- tipo de licencia;
- integración;
- aplicación de control;
- facilidad de configuración;
- posibilidad de expansión;
- política de actualizaciones.
El vendedor deja de comparar solamente cajas.
Pasa a comparar experiencias de uso.
El nuevo valor puede estar fuera de la caja
A medida que instrumentos y equipos musicales se vuelven más digitales, la frontera entre producto y servicio se hace menos evidente.
Una interfaz también puede ser una puerta de entrada a plugins.
Un controlador puede ser una superficie física para un entorno de producción.
Un mixer puede depender de una aplicación para ofrecer una parte importante de su operación.
Un instrumento digital puede recibir nuevas funciones mediante software.
Esto genera un cambio para toda la cadena.
Los fabricantes necesitan pensar más allá del lanzamiento.
Los distribuidores necesitan comprender los ecosistemas.
Las tiendas necesitan saber demostrarlos.
Y los consumidores necesitan comenzar a preguntar no solamente:
“¿Qué tiene este equipo?”
Sino también:
“¿Qué puedo hacer con él después de conectarlo?”
Cómo comparar hardware + software
Al colocar dos productos competidores lado a lado, observa:
- ¿Qué está incluido de forma permanente?
- ¿Existen licencias temporales o suscripciones?
- ¿En qué sistemas funciona el software?
- ¿La instalación es sencilla?
- ¿Existe una integración real con el hardware?
- ¿El fabricante mantiene actualizaciones?
- ¿El software aporta valor para ese perfil de usuario?
Acción para el mercado: selecciona una categoría —interfaces o controladores, por ejemplo— y rehace la comparación de productos incluyendo una columna llamada “ecosistema”. Quizá la diferencia entre dos equipos esté menos en la ficha técnica de lo que parece.
instrumentos musicales
Aguilar DB 700 lleva el concepto del DB 751 a un amplificador híbrido de 5 kg
El nuevo cabezal combina preamplificación a válvulas, 700 W de potencia, simulación de gabinetes por IR y un formato pensado para músicos que necesitan reducir peso en giras y escenarios.
Potencia y carácter valvular suelen tener una contrapartida para el músico que viaja: peso y volumen de transporte. Con el nuevo DB 700, Aguilar busca reducir esa dificultad llevando parte del concepto sonoro de su DB 751 a un cabezal híbrido de aproximadamente 5,1 kg.
El amplificador combina un preamplificador de alto voltaje con dos válvulas 12AX7 y una etapa de potencia Clase D. Entrega 700 W continuos con una carga mínima de 2,67 ohmios y dispone de dos salidas Speakon.
La propuesta está dirigida especialmente a bajistas que necesitan potencia y headroom para shows y grabaciones, pero buscan un equipo más fácil de transportar.
Del gabinete al PA mediante IR
El DB 700 incorpora Aguilar Cabinet Suite, sistema que permite cargar respuestas a impulsos (IR) de gabinetes SL y DB de la marca, además de archivos personalizados del usuario mediante USB-C.
La señal con simulación puede enviarse directamente a una de las dos salidas XLR.
En la práctica, esto permite entregar al sistema de PA o a una consola de grabación una señal con emulación de gabinete sin depender de un micrófono frente a la caja. El músico puede mantener un gabinete físico en el escenario y, al mismo tiempo, enviar otra señal al sistema principal.
Controles directos para el escenario
El panel frontal utiliza una estructura convencional con controles de Bass, Mid y Treble, además de Input Gain y Master.
Dos funciones adicionales amplían el ajuste: Bright, para reforzar las frecuencias superiores, y Deep, para aumentar la respuesta de graves.
En la parte posterior se encuentran dos salidas XLR con ground lift y selección Pre/Post EQ, loop de efectos, salida dedicada para afinador, entrada auxiliar y salida para auriculares.
Un control Headphone Mix permite mezclar el bajo con una fuente externa, una función que también permite utilizar el cabezal para práctica silenciosa.
Pensado para viajar
Uno de los principales cambios frente al concepto tradicional de amplificación de alta potencia está en el transporte. El DB 700 pesa 11,2 libras —aproximadamente 5,1 kg— y mide 39,4 × 28,8 × 8,9 cm.
El equipo puede instalarse en rack y Aguilar incluye los soportes correspondientes. La fuente admite alimentación de 100 a 240 V, lo que facilita su utilización en giras internacionales sin necesidad de cambiar el amplificador según el país.
Con esta combinación, Aguilar apunta a un problema concreto del bajista profesional: mantener potencia, respuesta valvular y opciones de conexión para escenarios modernos sin transportar un cabezal pesado.
El DB 700 ya está disponible a través de distribuidores autorizados de la marca.
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