El arte de la posibilidad
El arte de la posibilidad
El líder de una empresa debe actuar como un maestro de orquesta, capaz de conducir a un conjunto de personas en dirección a una misma visión
En un año de Olimpíadas, prepárese para una sobredosis de artículos, debates y ensayos sobre temas deportivos. Las empresas se creen modernas, actuales, conectadas con el momento al optar por atletas, técnicos, comentaristas y toda suerte de profesionales—– o ex-profesionales —– vinculados al deporte como la solución mágica para resolver cuestiones del mundo corporativo.
Es innegable que podemos encontrar en el deporte, grandes metáforas sobre la realidad de empresas y profesionales. Así, Ayrton Senna era el ejemplo de excelencia; Robinho, el sinónimo de osadía; Oscar Schimidt, el ícono de la obstinación; Pelé, la referencia del marketing personal. Las corporaciones también pueden alcanzar la inspiración en las lecciones de gerenciamento y liderazgo legadas por Vince Lombardi (ex-técnico de fútbol americano) o, más recientemente, Bernardinho, coach del victorioso equipo de voley masculino de Brasil, entre tantos otros ejemplos.
Extasiados frente a las fascinantes conquistas realizadas por los atletas y al espíritu de superación y cooperación que rodea y transforma un equipo, dejamos de ver que la realidad del universo empresarial es distinta y mucho más compleja, de modo que muchas lecciones no son aplicables y punto.
En los deportes hay reglas claras y, uno o más jueces preparados para emitir una opinión instantánea, aunque a veces, poco idónea. Ya, el mercado insiste en burlar las leyes, romper contratos, ignorar reglas. Y la justicia, a su vez, tiene brazos largos, aunque lentos; ojos abiertos, aunque vendados
Fue en ese contexto que encontré una metáfora más adecuada para argüir sobre liderazgo empresarial. Proviene de otra arte: la música.
Observe una orquestra. Ya sea una orquesta de cámara (formada por pocos miembros), una sinfónica (mantenida por una institución pública) o una filarmónica (sustentada por recursos privados), y compuesta por diversos músicos y variados instrumentos, divididos en cuatro grandes grupos: cuerdas, maderas, metales y percusión, produciendo cada uno, aisladamente, un sonido característico.
Mientras que en un deporte colectivo, el equipo puede alcanzar la victoria gracias a un relámpago de genialidad o a la suerte de un único atleta, incluso con una actuación mediocre en todo el partido, en una orquesta todos contribuyen al éxito del resultado final. Por eso, el producto que entregan es una ‘“sinfonía’”, es decir, todos emitiendo el mismo sonido.
Este objetivo se alcanza debido a la mediación de un personaje en particular. Se trata del maestro, aquel que se destaca durante la presentación, que tiene su foto estampada en la tapa de CD’s y DVD’s, da conferencias y concede entrevistas; más que curiosamente es el único músico que no emite un único sonido.
Aprendí con Benjamin Zander, dirigente de la Orquesta Filarmónica de Boston desde su fundación en 1979, que el papel del líder no es conquistar el poder, sino convertir a los otros en poderosos. Permitir a sus colaboradores que se transformen en un nuevo tipo de ser, migrando de lo individual a lo colectivo, de un ser aislado a un ser conectado.
En el video “El Arte de la Posibilidad”, Zander comparte sus experiencias, enseñándoinstruindo-nos que un dirigente es un arquitecto de las posibilidades del grupo. Su misión es explorar estas posibilidades, zambulléndose en el interior de cada miembro de su orquesta con la intención de sacarles la venda, o sea, remover aquello que encubre el talento y el potencial de cada músico.
Acostumbro decir que el líder es aquel capaz de conducir a un conjunto de personas en dirección a una misma visión, llevándolas hasta donde nunca irían de estar solas. El líder vislumbra cualidades extraordinarias en personas comunes, potencializándolas, permitiéndoles ofrecer al mundo lo mejor que tienen. No se trata de persuasión, sino de inspiración. Inspiración que nutre al entusiasmo, estimula la creatividad y promueve la excelencia.
Seguro de que todos pueden hacer la diferencia, Ben Zander estableció un interesante criterio para motivar a sus pares. El siempre pone la nota máxima en una audición preliminar, exactamente cuando el músico está más sensible e inseguro. Luego, solicita a cada músico que le escriba una carta justificando como hará para merecer tal evaluación al final de un semestre. El propósito es dar al profesional una dimensión de sus posibilidades de realizar y no la mera expectativa de alcanzar. Finalmente, es necesario silenciar aquella voz en la cabeza que en situaciones críticas trata de abrumarnos y empequeñecernos, sentenciando: “¡No lo vas a conseguir!”.
Análogamente, muchas son las oportunidades en lo cotidiano de las empresas para valorizar y elevar a sus colaboradores. No obstante, continuamos viendo líderes que critican en público y elogian en privado, cuando deberían hacer lo contrario. Líderes que ocultan los aciertos y exponen los errores —– jamás los propios. Cultivan el ‘“no’”, alejando el ‘“si’” del mapa de posibilidades.
Entre una orquesta y otra, los instrumentos son los mismos, pero los músicos no. Por eso, algunas melodías le hablan más alto al corazón que otras.
Es preciso compartir la visión, cultivar el brillo en los ojos, promover las relaciones. Liderar no es un verbo intransitivo. Si el líder está solo, no está liderando a nadie.
Músicos
Cables: cuándo cambiarlos y cuándo repararlos
El cable suele tratarse como un detalle. Pero, ¿es realmente eso?
Pero, en la práctica, puede marcar la diferencia entre un sistema confiable y un problema en el escenario, en el estudio o en la ruta. Ruido intermitente, pérdida de señal, chisporroteos, falso contacto y fallas que aparecen “de la nada” muchas veces empiezan ahí.
La duda es común: ¿cuándo conviene reparar un cable y cuándo es mejor cambiarlo de una vez? La respuesta depende del tipo de daño, del estado general de la pieza y del nivel de exigencia del uso.
No todo problema obliga a descartarlo
Un cable con falla no siempre tiene que ir a la basura. En muchos casos, el problema está en el conector, en una soldadura rota o en un punto específico de falso contacto. Cuando el cable todavía está bien desde el punto de vista estructural, una reparación bien hecha puede devolverle confiabilidad.
Eso ocurre bastante con cables XLR, plug de 1/4” y Speakon de buena calidad. Si el conductor interno está sano, el blindaje sigue íntegro y el daño se concentra en una punta, reparar puede ser la decisión más inteligente.
Pero hay un límite. No todo cable compensa.
Cuándo la reparación tiene sentido
La reparación suele valer la pena cuando la falla es localizada y el resto del cable todavía inspira confianza. Es el caso de conectores rotos, soldadura fría, falso contacto en una punta o desgaste externo pequeño, sin comprometer el interior.
También tiene sentido cuando se trata de un cable bien construido, con buen conductor, blindaje correcto y conectores de nivel profesional. En esos casos, cambiar solo el conector o rehacer la soldadura cuesta menos que reemplazarlo por otro de la misma categoría.
Para quien trabaja con audio en vivo, esto es bastante normal. Un cable bueno, bien reparado, puede seguir rindiendo durante mucho tiempo.
Cuándo cambiarlo es la mejor salida
Hay situaciones en las que insistir con la reparación termina siendo una falsa economía. Si el cable ya presenta varios puntos de falla, la cubierta está reseca, hay aplastamientos, torsión excesiva, óxido visible o un historial de problemas repetidos, lo más seguro suele ser cambiarlo.
También conviene reemplazarlo cuando la falla no está clara y el cable empieza a comportarse de manera intermitente en distintos tramos. En ese caso, el problema puede estar en el conductor interno, algo más difícil de resolver con seguridad.
Otra señal importante es el tipo de uso. Un cable para micrófono principal, señal de instrumento en show, conexión de PA, monitor o grabación importante no es lugar para una pieza dudosa. Si la confiabilidad cayó, cambiar evita un problema mayor.
Lo barato sale caro muy rápido
Mucha gente intenta estirar la vida útil de cables muy simples, ya cansados, de construcción floja. No siempre vale la pena. Una reparación bien hecha en un cable malo no lo convierte en un buen cable. Puede volver a funcionar, sí, pero seguir siendo vulnerable a una nueva falla poco tiempo después.
Para músicos y técnicos, eso pesa bastante. Un cable barato que falla en pleno show cuesta más que el valor de la pieza. Cuesta tiempo, concentración, credibilidad y, a veces, el propio trabajo.
Señales de que el cable ya pide atención
Algunos síntomas aparecen antes de la falla total. Chasquidos al mover el cable, ruido intermitente, pérdida de volumen, zumbido fuera de lo normal y variación de señal ya indican que hay algo mal. Si el cable solo funciona en cierta posición, casi siempre hay una rotura parcial o un falso contacto.
Otra pista común es el conector flojo, oxidado o con juego excesivo. En cables de instrumento esto aparece bastante. En cables balanceados, puede manifestarse como falla intermitente o ruido extraño en situaciones donde el sistema debería estar limpio.
Cuando estos síntomas empiezan a repetirse, conviene dejar de confiar “una vez más” y revisar de verdad.
Reparar bien no es lo mismo que improvisar
Hay una diferencia grande entre reparar y remendar. Reparar de verdad implica diagnóstico, soldadura correcta, pieza compatible y prueba posterior. Improvisar es envolver con cinta, apretar un conector gastado y esperar que aguante otra semana.
En uso profesional, la improvisación casi siempre vuelve en forma de problema. Y muchas veces, en el peor momento.
Si el cable se va a reparar, lo ideal es hacerlo con conector de calidad y montaje correcto. Una reparación mal hecha puede generar más fallas que el defecto original.
Para músico, técnico y estudio, la lógica cambia un poco
Para quien usa el cable en casa, en ensayo liviano o en un setup fijo, puede haber más margen para reparar y observar. Pero para quien toca en vivo, arma y desarma cada semana, viaja o depende del equipo para trabajar, la tolerancia al riesgo tiene que ser menor.
En un entorno profesional, la confiabilidad vale tanto como el sonido. Por eso, muchos cables pueden repararse, pero dejan de ocupar funciones críticas. Pasan a backup, pruebas, sala de ensayo o uso secundario.
Esa es una decisión inteligente. No todo lo que todavía funciona tiene que seguir en primera línea.
Conviene tener una regla simple
Una regla práctica ayuda mucho:
- Si la falla es clara, localizada y el cable es bueno, reparar suele valer la pena.
- Si la falla es repetida, está en varios puntos o el cable ya está cansado, cambiarlo es mejor.
- Si el uso es crítico y hay dudas sobre la confiabilidad, conviene reemplazarlo.
Esa lógica evita tanto el descarte innecesario como el apego excesivo a una pieza que ya dio lo que tenía para dar.
El cable también tiene vida útil
Aunque se cuide bien, el cable sufre. Lo pisan, lo doblan, lo tiran, lo enrollan apurados, lo exponen a calor, polvo y humedad. Con el tiempo, eso se nota. Y no siempre por fuera.
Por eso, esperar a la falla total no es la mejor estrategia. En setups profesionales, el mantenimiento preventivo hace diferencia. Probar cables, identificar los problemáticos y separar los sospechosos antes del trabajo serio evita sorpresas.
Cambiarlo a tiempo también es una decisión profesional
Existe la idea de que reparar siempre es la opción más técnica. No siempre. En muchos casos, la decisión más profesional es justamente cambiar antes de que el problema explote en servicio.
Un cable confiable es un cable que no obliga a pensar en él todo el tiempo. Si cada vez que lo tomas aparece la duda de si “hoy va a funcionar”, probablemente ya te dio la respuesta.
La decisión entre cambiar o reparar no depende solo de la falla. Depende del contexto. Lo que está en juego no es solo que pase señal. Es garantizar estabilidad cuando más importa.
software
Waves actualiza Sync Vx para más DAWs
La nueva versión del plugin de alineación vocal suma formatos VST, AU y AAX, además de soporte ARA y AudioSuite, para ampliar su uso en los principales DAWs.
Waves Audio anunció una actualización importante de Sync Vx, su plugin de alineación vocal, con una expansión de compatibilidad más allá de los DAWs que ya trabajaban con flujos ARA, como Pro Tools y Logic. Con la nueva versión, el software pasa a estar disponible en formatos VST, AU y AAX, además de mantener soporte para ARA y AudioSuite.
La actualización era especialmente esperada por usuarios de FL Studio y Ableton Live, que hasta ahora no podían integrar Sync Vx de forma directa en su flujo de trabajo. Según Waves, el objetivo es convertir al plugin en una solución de producción vocal más amplia y adaptada a los entornos actuales.
Sync Vx fue desarrollado para simplificar una de las tareas más demoradas en producción musical: la alineación de voces. El plugin permite ajustar tiempo y afinación de varias pistas vocales al mismo tiempo, con una única interfaz para gestionar capas completas de voces, dobles y coros.
Entre sus funciones, el sistema permite trabajar con hasta 16 pistas, asignar múltiples pistas de referencia y ajustar afinación y timing de forma global, por pista o por región. Waves también destaca recursos como transposición, formant shaping y una interfaz de ventana única orientada a ordenar sesiones vocales complejas.
Además de la producción musical, la empresa señala que Sync Vx también puede aplicarse en postproducción, especialmente en tareas de ADR y alineación de diálogos regrabados con respecto a la toma original.
La nueva versión ya está disponible como licencia perpetua, dentro de la suscripción Waves Ultimate y en el paquete Mercury. Los usuarios actuales de Sync Vx V16 pueden actualizar sin costo adicional.
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Audiovisual
Michael Phipps asume la presidencia de Christie
El ejecutivo fue promovido por Ushio Inc. y pasó a ocupar también el cargo de director ejecutivo de Christie Digital Systems desde el 1 de abril.
Michael Phipps fue nombrado presidente y director ejecutivo de Christie Digital Systems y sus filiales, según anunció Ushio Inc., sociedad matriz de la compañía. El cambio entró en vigor el 1 de abril.
Phipps sucede a Takabumi Asahi, quien ocupó el cargo durante dos años y continúa como director ejecutivo de Ushio Group, Inc.. El nuevo presidente y CEO se incorporó a Christie en 2008, asumió como director financiero en 2019 y fue promovido a presidente y director de operaciones en 2024.
En el anuncio, Asahi afirmó que, en los últimos dos años, Phipps impulsó iniciativas operativas y mejoras en la oferta de productos y en los procesos de la empresa. Según el ejecutivo, ese trabajo ayudó a transformar la compañía y reforzó su atención a los mercados de cine y audiovisual profesional.
Phipps señaló que la industria sigue en evolución, pero dijo que los clientes continúan en el centro de la estrategia de la compañía. También agradeció a Asahi por su conducción en los últimos dos años y afirmó que espera seguir trabajando con clientes y empleados en su nueva función.
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