Music Business
Por qué la Generación Z es importante para la industria musical
¿Qué hace que la Generación Z sea tan importante dentro del mercado de la música?
Los millennials han tenido su momento bajo el sol. (Me incluyo aquí.) Y al igual que las generaciones anteriores a nosotros, nuestro momento ha terminado. Los miembros de la Generación Z, con el streaming al alcance de su mano desde lo que parece ser desde su nacimiento, escuchan y se obsesionan con la música más que sus predecesores. Aunque me resulta difícil admitirlo, la prueba está en las estadísticas. Y esas estadísticas muestran que sin esta nueva ola de amantes de la música, nosotros, la gente del negocio musical, nos quedaríamos sin trabajo. ¿Qué hace que esta generación sea tan importante? Hablemos de eso.
Crónicamente en línea
La frecuencia y consistencia del uso de Internet y los medios por parte de la Generación Z es completamente diferente a la de las generaciones anteriores. Los artistas de todos los géneros tienen formas casi ilimitadas de difundir su música a nivel mundial, sin mencionar la respuesta casi inmediata de las masas. Eso significa que las empresas y los sellos también han tenido que adaptar sus estrategias de marketing, publicidad y negocios para satisfacer los deseos y necesidades de los oyentes. ¿La mayor parte de los consumidores? Generación Z, por supuesto.
A partir de 2023, “la Generación Z pasará más tiempo con la música que la población en general. Las personas de entre 13 y 24 años en Estados Unidos pasan 3 horas y 43 minutos diarios escuchando música, un promedio de 40 minutos más que el resto de la población”, escribe un estudio reciente realizado por Edison Research. En el informe de ganancias del segundo trimestre de 2023 de Spotify, descubrieron que en la primera mitad de 2023, la Generación Z escuchó canciones más de 560 mil millones de veces y episodios de podcasts más de 3 mil millones de veces, lo que representa un aumento del 76% con respecto al año anterior. Sólo eso los convierte en el grupo de más rápido crecimiento de Spotify en cuanto a escucha de música y podcasts en Spotify.
Con acceso a más plataformas de streaming que nunca al alcance de su mano, la Generación Z ha desplazado por completo los medios de consumo de música de las ventas tradicionales de álbumes a, como habrás adivinado, la transmisión por secuencias. Con las redes sociales a la vanguardia de todo, las empresas han tenido que adaptarse para poder comercializar a esta generación.
El impacto de las redes sociales
Con una línea de comunicación directa con casi todas las comunidades en línea, la Generación Z se ha vuelto más inclusiva y diversa, abrazando y celebrando una gama más amplia de artistas y géneros. Su conciencia social ha impactado la industria de la música de maneras que no se olvidarán pronto, poniendo en el centro de atención temas de salud mental, justicia social, verdad y vulnerabilidad.
¿Cómo afecta esto a la industria musical en su conjunto? Los géneros y artistas que vemos ocupar un lugar central definitivamente reflejan estos temas. Piensa en Billie Eiligh, Olivia Rodrigo, Lil Nas X, The Kid Laroi, Taylor Swift. Estas preferencias han dado forma al sonido y la estética de la música contemporánea.
¿Recuerdas el estudio de Edison Research que mencioné antes? También descubrieron que los principales géneros de esta generación son el Hip Hop/R&B, el Top 40 y el Rock Alternativo. Dicho esto, con sus gustos eclécticos y su exposición a una amplia gama de influencias, incluidos Internet y las redes sociales, la Generación Z ha contribuido significativamente a difuminar las fronteras de los géneros y al surgimiento de estilos híbridos. No olvidemos que las plataformas visuales como TikTok también han influido en el desarrollo de estas tendencias musicales, con canciones cortas y pegadizas que a menudo ganan popularidad viral y sitúan a los artistas en el centro de atención casi de la noche a la mañana.
Datos
Con la enorme huella digital de la Generación Z, los especialistas en marketing musical tienen acceso a grandes cantidades de datos que informan estrategias de marketing muy específicas. Al utilizar análisis de plataformas de streaming, métricas de redes sociales e información sobre la audiencia, los especialistas en marketing pueden personalizar campañas, identificar tendencias emergentes y optimizar el contenido para lograr el máximo impacto.
El auge de la cultura del “Hazlo Tu Mismo”
No sólo Internet y el streaming son más accesibles que nunca, sino que también lo es la tecnología. Los artistas tienen acceso a todo el software de producción musical, DAW y equipos de grabación asequibles que necesitan, y pueden aprender todo lo que necesitan saber sobre cómo usarlos en el transcurso de una tarde. Con los tutoriales de YouTube y las comunidades en línea (como Reddit), las habilidades que solían estar guardadas están abiertas para que cualquiera las aprenda. Una vez que tengas música para compartir, también podrás hacerlo de forma independiente. ¡Atrás quedaron los días de la ruta tradicional de los sellos discográficos!
La distribución independiente está en la cima en este momento, principalmente gracias a la Generación Z. Ahora, el marketing independiente en redes sociales, las colaboraciones con influencers y las tácticas promocionales básicas se han convertido en la norma para los músicos de estilo “Hazlo Tu Mismo” que buscan crear una base de fans y hacer crecer sus carreras.
En conclusión…
La Generación Z ha adoptado de todo corazón la tecnología, las redes sociales, la independencia y la autenticidad en un grado sin precedentes que, a su vez, ha impulsado la cultura del “Hazlo Tu Mismo” dentro de la industria musical a nuevas alturas. A medida que las nuevas generaciones continúan redefiniendo las convenciones existentes y remodelando la industria tal como la conocemos, es evidente que la cultura del “Hazlo Tu Mismo” seguirá creciendo. Mientras tanto, ¡es hora de adaptarse! La industria siempre está cambiando. Si quieres mantenerte a la vanguardia, debes adaptarte junto con ellos.
¡Buena suerte!
*Autora: Randi Zimmerman. Artículo publicado originalmente en el blog de Symphonic. Puedes verlo en inglés aquí.
Music Business
Deezer lanza Remix Lab y lleva los remixes al streaming con autorización de artistas
La herramienta debuta en Francia dentro de Deezer Club y permite que fans reinventen canciones respetando derechos de autor.
Deezer presentó Remix Lab, una nueva herramienta integrada en su aplicación que permite a usuarios crear remixes de canciones seleccionadas de sus artistas favoritos. El recurso fue lanzado inicialmente en Francia, dentro del programa Deezer Club, y deberá expandirse a otros países en los próximos meses.
La plataforma define Remix Lab como el primer recurso de remixes dentro del ecosistema de streaming musical desarrollado con autorización previa de los artistas y respeto a los contratos de los titulares de derechos. La propuesta busca responder a un comportamiento cada vez más común entre las nuevas generaciones: modificar, reinterpretar y compartir canciones en entornos digitales.
Según Deezer, los usuarios podrán participar en desafíos dentro del app y aplicar cambios simples o más elaborados a canciones de artistas como Céline Dion, Tiakola, Alonzo, Ronisia, Mosimann, Zaho y Alain Souchon.
Remixes dentro de una estructura legal
La herramienta permite modificar canciones con recursos como cambios de velocidad, reverberación, efectos y transformaciones de género o estilo musical. Para Pierre Trochu, Head of Product de Deezer, el objetivo fue crear una experiencia simple y accesible.
“Con pocos clics, los usuarios pueden reimaginar y redescubrir una canción que ya conocen y aman”, señaló.
Uno de los puntos centrales del proyecto está en la remuneración. Todo remix es creado con consentimiento del artista, y los streams generados por las nuevas versiones son atribuidos a la obra original. De esta forma, cada reproducción contabiliza para los titulares correspondientes.
Deezer afirma que esta estructura busca ofrecer una alternativa ética a un hábito ya presente en redes sociales. La empresa señala que parte importante del contenido musical compartido en plataformas como TikTok ya circula en versiones modificadas por usuarios, muchas veces sin generar ingresos sistemáticos para artistas y titulares de derechos.
Deezer Club y expansión global
El Remix Lab está disponible inicialmente para los suscriptores de Deezer Club en Francia, un programa que reúne experiencias, beneficios y ofertas exclusivas, como entradas para conciertos, acceso especial a rebajas, productos exclusivos y desafíos para los fans.
Los remixes seleccionados se incluirán en una lista de reproducción especial de Deezer. Los participantes elegidos también recibirán entradas para el evento Purple Door en Francia, así como merchandising relacionado con el artista cuya música fue remezclada.
Para Alexis Lanternier, CEO de Deezer, esta herramienta refuerza la visión de la plataforma de crear experiencias más participativas en el streaming.
“Este lanzamiento solo fue posible gracias a la participación de los artistas, respetando plenamente sus derechos y maximizando los ingresos por cada tema”, afirmó.
Music Business
El etiquetado de IA llega al streaming y presiona al sector
Una nueva etiqueta podría convertirse en una regla de transparencia en el streaming. El etiquetado de IA entró en la agenda del mercado musical de Estados Unidos con una propuesta para distinguir grabaciones generadas por inteligencia artificial de las asistidas por…
Una nueva etiqueta podría convertirse en una regla de transparencia en el streaming.
l etiquetado de IA entró en la agenda del mercado musical de Estados Unidos con una propuesta para distinguir grabaciones generadas por inteligencia artificial de aquellas asistidas por IA. Para quienes operan catálogos, derechos, distribución o licencias en América Latina, el punto no es estético: se trata de saber qué se está entregando, autorizando y mostrando en las plataformas.
La RIAA presentó un programa voluntario para separar los dos tipos de pista, y la IFPI confirmó el diseño de las etiquetas AI-Generated y AI-Assisted. En América Latina, la discusión llega a un territorio complejo: mercados con marcos regulatorios distintos, sistemas de gestión colectiva con diferentes niveles de desarrollo, fuerte dependencia de plataformas globales y una industria que todavía enfrenta desafíos de trazabilidad, documentación y reparto de ingresos.
El efecto práctico aparece en la próxima decisión de plataforma, contrato o política de catálogo. La cuestión ahora es cómo este etiquetado puede influir en lo que entra al streaming, qué pasa a exigir consentimiento y qué nivel de rastreo deberán tener sellos, distribuidoras, editoras y agregadores.
Cómo el etiquetado separa la grabación generada y la asistida por IA
El catálogo decide antes que el discurso. El sello de la RIAA separa pistas AI-Generated y AI-Assisted. Plataformas, distribuidores y titulares de derechos comienzan a tratar productos distintos desde el ingreso del contenido. El programa es voluntario, pero cambia el criterio de quién elige qué entra al feed, qué aparece en el escaparate digital y qué exige verificación adicional.
La RIAA diseñó la propuesta para distinguir grabaciones generadas por IA de las solo asistidas. La IFPI confirmó el formato de las etiquetas. La separación llega a dos campos que pesan en la distribución: el origen de la grabación y el nivel de intervención tecnológica.
La decisión se complica en América Latina porque la cadena de entrega no siempre opera con el mismo nivel de formalización. Un catálogo puede pasar por artistas independientes, agregadores, sellos locales, editoras, sociedades de gestión, plataformas internacionales y acuerdos territoriales. Si el marcado no queda claro desde el inicio, el problema se traslada a la licencia, al reclamo de derechos o al retiro posterior de contenido.
Quien hospeda o licencia necesita saber dónde cae la clasificación: en la entrega del archivo, en el registro de metadatos, en la capa visible para el usuario o en la documentación interna del distribuidor. Una clasificación laxa abre errores de cumplimiento, genera conflictos con socios que exigen trazabilidad y debilita la posición de los titulares cuando aparece una disputa. La próxima prueba es de implementación, no de concepto.
Lo que la propuesta de EE. UU. señala para América Latina
El movimiento de la industria estadounidense funciona como referencia para una discusión que América Latina no podrá evitar. Aunque cada país avance por vías distintas, la presión llegará por los mismos puntos: plataformas, contratos de distribución, reclamos de titulares, licencias internacionales y políticas de catálogo.
La región ya convive con debates sobre inteligencia artificial, derechos de autor, uso de voces, entrenamiento de modelos, consentimiento y remuneración. En algunos países, las entidades de gestión colectiva y asociaciones del sector musical han empezado a pedir mayor transparencia y protección frente al uso de obras, grabaciones e interpretaciones en sistemas de IA. En otros, la discusión todavía está más cerca del terreno contractual que del regulatorio.
El punto común es operativo. Si una pista llega a una plataforma sin claridad sobre su origen, alguien tendrá que responder por esa falta de información: el artista, el sello, el agregador, el distribuidor o el servicio que la publica. La etiqueta no resuelve por sí sola el problema de derechos, pero puede convertirse en una primera señal para definir riesgos, permisos y responsabilidades.
Si la industria distingue grabaciones AI-Generated y AI-Assisted para plataformas y distribuidores, América Latina enfrentará la misma pregunta: ¿cómo probar origen, consentimiento y responsabilidad cuando una pista llega sin una base clara de creación humana? La respuesta no está solo en la etiqueta. Está en la documentación del proceso creativo, en los contratos, en los metadatos y en la capacidad de verificar la cadena antes de la publicación.
Contratos, plataformas y catálogos frente a una nueva exigencia
Para sellos, editoras, distribuidoras y agregadores de la región, el etiquetado anticipa una exigencia concreta: documentar mejor el pipeline de creación y entrega. Ya no alcanza con recibir un master, una portada y datos básicos de autoría. En contenidos con IA, será cada vez más importante saber si hubo generación completa, asistencia técnica, uso de voz sintética, entrenamiento con obras protegidas o intervención de herramientas que modifican la interpretación original.
El costo de publicar primero y preguntar después puede recaer sobre la próxima disputa de titularidad, el próximo reclamo de plataforma o la próxima negociación de licencia. En catálogos internacionales, el problema se amplifica: una grabación distribuida desde América Latina puede terminar circulando en mercados donde las exigencias de transparencia sean más estrictas.
Por eso, el debate no se limita a la regulación local. También involucra la capacidad de la industria latinoamericana para integrarse a estándares globales de identificación, trazabilidad y protección de derechos.
El etiquetado de IA no será solamente una marca visible para el usuario. Puede convertirse en una herramienta de clasificación interna para decidir qué se distribuye, qué se licencia, qué se monetiza y qué exige revisión adicional. Para América Latina, la pregunta ya no es si la discusión llegará. La pregunta es si la región estará preparada para aplicarla sin aumentar la confusión en una cadena de derechos que ya es compleja.
Music Business
Derechos de Iron Maiden: Pophouse amplía su apuesta por el catálogo
Un recorrido poco habitual entre el catálogo y la identidad visual de una banda de alcance global. Los derechos de Iron Maiden entran en una nueva fase con la entrada de Pophouse en la operación que reúne catálogo y name, image & likeness. Para el mercado, esto…
Un recorrido poco habitual entre el catálogo y la identidad visual de una banda de alcance global.
Los derechos de Iron Maiden entran en una nueva fase con la entrada de Pophouse en la operación que reúne catálogo y name, image & likeness. Para el mercado, eso vale menos como una curiosidad de bastidores y más como una señal de cómo los activos musicales pueden empaquetarse y negociarse.
El acuerdo, revelado por Music Business Worldwide, coloca en un mismo movimiento repertorio, nombre y uso de imagen, una combinación que suele ampliar el valor comercial del activo y estrechar el espacio para interpretaciones sueltas sobre lo que todavía puede ser licenciado. El punto ahora es entender qué sugiere este formato para negocios similares y dónde puede ajustar el margen de negociación.
¿Qué cambia cuando catálogo e imagen entran en el mismo paquete?
Un paquete que reúne catálogo, nombre e imagen pesa más en la negociación que una venta aislada de repertorio. El comprador se lleva canciones. Pero también se lleva la capacidad de licenciar marca, identidad visual y usos comerciales bajo una sola lógica de gestión.
Music Business Worldwide registró esta lectura al informar sobre la entrada de Pophouse en los derechos de Iron Maiden. La operación combinó catalog, name, image & likeness en un solo movimiento. La distancia entre lo que suena en las plataformas, lo que aparece en campañas y lo que puede convertirse en producto se acorta. El precio sube. El activo deja de ser solo fonográfico.
El efecto inmediato para quienes operan en el mercado es de criterio, no de estética. El comprador busca previsibilidad de explotación. Quiere menos fricción a la hora de cerrar campañas, sincronizaciones y licencias derivadas. La ingeniería del contrato cambia de forma.
¿Cómo puede influir este acuerdo en futuros negocios de licenciamiento?
Los acuerdos que juntan catálogo, nombre e imagen se convierten en referencia para rondas posteriores. La fragmentación contractual disminuye. Para sellos discográficos, editoras y gestores de derechos, la cuenta cambia. La negociación deja de tratar el repertorio como un activo aislado. Pasa a incorporar usos comerciales más amplios, con menos idas y vueltas en la aprobación.
El registro de Music Business Worldwide sobre la operación de Pophouse con Iron Maiden muestra ese diseño. Cuando un mismo paquete cubre catalog, name, image & likeness, el comprador gana alcance para estructurar campañas, activaciones y productos sin renegociar cada uso como un activo separado.
En Brasil, este tipo de operación presiona los contratos de licenciamiento. Es necesario detallar con mayor claridad el alcance, el plazo y la explotación de la marca. La lectura jurídica de la imagen y del repertorio no siempre avanza al mismo ritmo comercial. Quien compre sin amarrar esas fronteras puede descubrir tarde que la vidriera parece abierta, pero el uso real sigue trabado.
-
Eventos5 meses agoSound:check Xpo prepara su edición 21 en Ciudad de México
-
Eventos4 meses agoNAMM NeXT Europe 2026 reunirá líderes de la industria musical en Ámsterdam
-
Distribución5 meses agoKV2 Audio llega a Costa Rica y anuncia showcase en San José
-
Distribución4 meses agoColombia: Yamaki asume la distribución de dBTechnologies
-
Audio4 meses agoBrasil: WDC Networks distribuye soluciones Harman en audio profesional
-
Distribución4 meses agoBrasil: QSC llega al retail especializado con canal dedicado a PA profesional
-
Distribución4 meses agoChile: CyVmusic inaugura nueva tienda en Santiago
-
Eventos4 meses agoProlight + Sound Bangkok 2026, plataforma clave en el sudeste asiático




