Audio
Line Array KLA de QSC en la Universidad de Concordia
Ante la necesidad de un sistema de PA flexible la Universidad de Concordia en EUA eligió un sistema line array KLA de la marca QSC para sus servicios de música en vivo, discursos y cultos religiosos.
El requerimiento principal de la Universidad de Concordia (Orange County, Estados Unidos) era tener un sistema no sólo que proveyera el sonido correcto sino que también pudiera ser transladado para uso en diferentes auditorios y capillas dentro de su campus.
Su ingeniero jefe Mario Gonzalez sugirió el uso de QSC, optando por un sistema line array activo KLA compuesto por seis cajas KLA12, dos subwoofers KS118, y seis K12.2 más cuatro cajas amplificadas K10.2, todo integrado con un mixer digital TouchMix-30 Pro.
“He usado QSC durante la mayor parte de mi carrera en el audio”, dijo González. “Cuando trabajaba en la Universidad Estatal de San Diego, usábamos los altavoces originales K10 y K12 en diez o quince shows cada semestre. Siempre sonaban muy bien y nunca tuvimos problemas. En este caso, necesitábamos algo más grande, ya que una de las salas donde planeamos usar el sistema es un anfiteatro de mayor tamaño. Lo primero que me atrajo de los KLA12 fue su cobertura. Además, debido a que tenemos que mover el sistema y los apilamos en lugar de volarlos, los KLA pueden interconectarse fácilmente sin ningún hardware adicional. El punto óptimo resultó ser tres cajas más un subwoofer en cada lado”.
La escalabilidad también fue importante. Dependiendo de la aplicación, el sistema podría reducirse a dos cajas por lado o funcionar sin subwoofers, y los altavoces de la serie K.2 podrían incluso servir como altavoz principal de PA en salas más pequeñas.
Sobre el mixer
Dada la gran cantidad de “manos” de los usuarios en los controles, la consola de mezcla tenía que ser lo suficientemente flexible como para ser operada por usuarios con diferentes habilidades para múltiples tareas.
“Tres cosas importantes nos convencieron de optar por el TouchMix-30 Pro”, explica González. “Primero, es fácil de usar, lo cual es importante porque los estudiantes trabajarán en muchos eventos. Solo había visto un TouchMix dos veces antes y en diez minutos estaba listo y funcionando. Existe el modo “Simple” y si alguien se atasca, la guía del usuario aparece en pantalla. En segundo lugar, las memorias de escena realmente satisfacen nuestras necesidades. Podemos almacenar configuraciones para diferentes tipos de presentaciones, bandas, etc., pero también para las diferentes salas donde usaremos el sistema KLA. Dado que la memoria del TouchMix incluye afinación de sala, configuración anti-feedback, ecualizador y dinámica, podemos optimizar una sala una vez y estar listos en un 90% la próxima vez que llevemos el sistema a esa sala. Eso es un gran ahorro de tiempo”.
En tercer lugar, está la extensa biblioteca de presets de canal del TouchMix, que optimiza la configuración de entrada no solo para categorías populares de instrumentos y voces, sino también para instrumentos específicos con micrófonos y pickups. “Eso es realmente clave si un estudiante o voluntario está montando un espectáculo”, señala González. “Pueden simplemente tocar un preset para, digamos, una voz femenina cantando con un SM58, o una guitarra acústica con un cierto tipo de pastilla, y luego simplemente preocuparse por los niveles”.
Audio
Audio sobre IP: cuándo deja de ser una tecnología y se convierte en requisito comercial


Redes, software e interoperabilidad empiezan a formar parte de proyectos que antes podían resolverse solamente con conocimiento de audio.
Durante años, hablar de audio profesional significaba hablar principalmente de acústica, potencia, señal, consolas, micrófonos, altavoces y procesamiento.
Todo eso continúa siendo necesario.
Pero cada vez es menos suficiente.
En una universidad, estadio, hotel, corporación, teatro, iglesia o centro de convenciones, el sistema de audio puede compartir la misma infraestructura de red con video, control, comunicación y otros servicios.
Ahí ocurre un cambio importante.
El audio deja de ser solamente una disciplina técnica y pasa a formar parte de una infraestructura digital.
Para el usuario final, puede parecer simplemente otra forma de transportar señal.
Para distribuidores e integradores, cambia bastante más que el cable.
El vendedor de audio empieza a necesitar otro vocabulario
Durante una conversación tradicional, un profesional podía hablar de SPL, impedancia, cobertura, sensibilidad, frecuencia, headroom o potencia.
En proyectos conectados empiezan a aparecer otras preguntas.
¿Cuántos dispositivos estarán en la red?
¿Quién administra los switches?
¿Cómo será la redundancia?
¿Existe segmentación?
¿Qué protocolo utiliza cada equipo?
¿Cómo se descubre un dispositivo?
¿Cómo se monitorea?
¿Cómo se actualiza?
¿Qué ocurre si TI modifica la red?
Eso no convierte a cada vendedor de audio en ingeniero de redes.
Pero sí significa que una empresa que no consiga conversar con el departamento de IT puede tener dificultades para participar en determinados proyectos.
Audio e IT empiezan a encontrarse en la misma mesa
Este cambio también altera quién toma decisiones.
Antes, un sistema podía ser especificado casi exclusivamente por audio.
Hoy un proyecto corporativo puede involucrar integradores AV, IT, facilities, seguridad, comunicaciones y usuarios finales.
Eso modifica el proceso comercial.
Una solución técnicamente excelente puede ser descartada si no cumple políticas de red, requisitos de seguridad o estándares adoptados por la organización.
Por eso, el profesional de audio necesita empezar a entender no solamente cómo funciona su producto.
Necesita comprender dónde ese producto va a vivir.
La oportunidad no está únicamente en vender hardware
La buena noticia es que esta complejidad también abre nuevas fuentes de ingreso.
Una empresa que domina sistemas conectados puede ofrecer ingeniería, configuración, programación, commissioning, monitoreo, mantenimiento, actualización y soporte remoto.
Eso cambia la naturaleza del negocio.
En vez de ganar únicamente cuando vende una caja, una consola o un procesador, puede construir servicios alrededor de la infraestructura.
En mercados donde los márgenes de hardware sufren presión constante, esa diferencia es relevante.
Interoperabilidad se convierte en argumento comercial
Un producto aislado puede ser excelente.
Pero dentro de un proyecto complejo surge otra pregunta:
¿con qué puede trabajar?
Protocolos, APIs, software de control y compatibilidad empiezan a tener peso parecido al de determinadas especificaciones tradicionales.
Eso explica por qué fabricantes de audio hablan cada vez más de Dante, AES67, Milan, AES70, control por red, monitoreo remoto y plataformas de gestión.
No se trata solamente de añadir conectividad a un equipo.
Se trata de facilitar su participación en sistemas mayores.
El conocimiento puede convertirse en barrera de entrada
Esto genera una consecuencia importante para distribuidores.
Representar una marca avanzada no significa automáticamente estar preparado para venderla.
Si el producto exige conocimientos de redes, integración y software, la empresa necesita desarrollar personas capaces de especificar y dar soporte.
De lo contrario, corre el riesgo de vender únicamente la parte más sencilla del catálogo.
En ese escenario, la capacitación deja de ser una actividad de marketing.
Se convierte en infraestructura comercial.
¿Y las empresas pequeñas?
El cambio puede parecer desfavorable para integradores o distribuidores menores.
No necesariamente.
No todas las empresas necesitan dominar todas las disciplinas.
Una compañía especializada puede asociarse con profesionales de IT, programación o video.
Puede desarrollar una vertical determinada.
Puede convertirse en referencia en iglesias, hospitality, educación o pequeños venues.
La convergencia no obliga a hacer todo.
Obliga a entender qué parte del proyecto se quiere ocupar y qué competencias son necesarias para hacerlo bien.
El riesgo de seguir vendiendo “cajas”
Existe, sin embargo, un peligro claro.
Si una empresa continúa compitiendo únicamente por producto y precio mientras el mercado migra hacia soluciones integradas, puede terminar participando en una parte cada vez menor del valor del proyecto.
El cliente seguirá comprando altavoces.
Pero quizá el margen mayor esté en ingeniería, software, integración, control y soporte.
Por eso, la discusión sobre audio sobre IP va bastante más allá de elegir un protocolo.
La verdadera pregunta comercial es otra:
¿su empresa está preparada para vender un sistema o todavía vende productos aislados?
La respuesta puede definir qué tipo de proyectos podrá disputar en los próximos años.
Audio
Interfaces sin DSP propietario: ¿está cambiando el modelo del estudio profesional?


Computadores más potentes y latencias menores vuelven a cuestionar la necesidad de ecosistemas cerrados para grabación profesional.
Durante años, una de las grandes ventajas de ciertas interfaces profesionales fue no depender completamente del computador.
El DSP dedicado permitió monitorear plugins con muy baja latencia y ejecutar procesos sin cargar la CPU principal. Pero también dio origen a ecosistemas en los que hardware, software y plugins funcionan de manera estrechamente integrada y, frecuentemente, propietaria.
Ahora esa ecuación vuelve a discutirse.
Audient puso el tema sobre la mesa
La nueva gama Horizon es un ejemplo particularmente claro.
Audient anuncia una arquitectura Thunderbolt 3 con 0,99 ms de latencia round-trip a 192 kHz y plantea el procesamiento nativo como alternativa al modelo dependiente de chips DSP propietarios.
La compañía vincula directamente esa estrategia con el aumento de potencia de los computadores modernos.
No es solamente una característica técnica.
Es una declaración sobre cómo cree que puede funcionar el estudio.
El DSP dedicado todavía tiene argumentos
Muchos.
Puede aportar previsibilidad, procesamiento independiente y una integración particularmente estrecha entre interfaz y plugins.
Para estudios con workflows consolidados, esa estabilidad tiene valor económico.
Cambiar una plataforma que funciona simplemente porque existe una CPU más rápida no tiene necesariamente sentido.
Por eso sería prematuro hablar de la desaparición del DSP.
Lo que cambió es la alternativa
La diferencia es que el procesamiento nativo es cada vez menos una solución de compromiso.
Cuando el computador puede ejecutar sesiones grandes, plugins complejos y buffers reducidos, aparece una pregunta lógica:
¿todavía necesito hardware dedicado para procesarlos?
Si la respuesta es no, el usuario gana una ventaja evidente: puede elegir herramientas de distintos desarrolladores sin depender de un catálogo diseñado específicamente para su interfaz.
La discusión también es comercial
Al comprar una interfaz profesional, el usuario no elige solamente conversores y preamplificadores.
Puede estar eligiendo un ecosistema para los próximos cinco o diez años.
Plugins, actualizaciones, compatibilidad, licencias, computadores y costos de migración forman parte de la decisión.
Eso modifica también la conversación en el punto de venta.
La verdadera batalla: integración o libertad
Los ecosistemas propietarios deberán seguir demostrando que su nivel de integración aporta suficiente valor.
Las plataformas nativas deberán demostrar que pueden ofrecer la misma confiabilidad en situaciones críticas.
Pero el hecho de que la pregunta haya regresado al mercado ya es significativo.
Probablemente ambos modelos continúen coexistiendo.
Audio
Neumann renueva su referencia de tres vías y abre espacio para salas mayores con KH 310 II y KH 350


Los dos nuevos monitores comparten DSP de 32 bits y drivers desarrollados internamente, pero responden a necesidades distintas: uno actualiza un clásico; el otro busca mayor alcance, graves más profundos y audio inmersivo.
Actualizar un monitor que ya se convirtió en referencia es un ejercicio delicado. Cambiar demasiado puede alterar su identidad; cambiar poco puede no justificar una nueva generación. Con el KH 310 II, Neumann intenta conservar aquello que hizo conocido al modelo original y, al mismo tiempo, mejorar potencia, rendimiento e integración digital.
Junto a él aparece el KH 350, un diseño completamente nuevo dentro de la gama de tres vías, pensado para usuarios que necesitan más extensión de graves, mayor capacidad de SPL y mayor flexibilidad entre campo cercano y campo medio.
Ambos modelos utilizan una plataforma común con drivers desarrollados por Neumann, amplificación de mayor potencia y procesamiento DSP de 32 bits. También se integran con MA 1 Automatic Monitor Alignment y ofrecen conectividad analógica y AES3 coaxial.
KH 310 II: evolucionar sin perder lo esencial
El KH 310 II mantiene elementos centrales del modelo anterior, como el gabinete sellado y el driver de medios soft-dome de 3 pulgadas.
Neumann conserva esa arquitectura por su respuesta transitoria rápida, bajo retardo de grupo y control de graves. Al mismo tiempo, el nuevo modelo incorpora un woofer rediseñado, más potencia de amplificación, DSP avanzado, mayor linealidad y menor distorsión.
Uno de los datos más relevantes es que el SPL máximo aumenta 5 dB frente al KH 310 original, aunque el gabinete mantiene exactamente las mismas dimensiones. Esto facilita su incorporación en estudios que ya utilizan la generación anterior.
KH 350: más graves y mayor distancia de escucha
El KH 350 sigue otra lógica. Fue concebido desde cero como una nueva solución para campo cercano y medio, combinando la plataforma de medios y agudos de la marca con un gabinete bass-reflex de mayor volumen.
Su caja es casi el doble de grande que la del KH 310 II y utiliza una disposición vertical de los transductores. La intención es ofrecer mayor nivel de presión sonora y funcionar con comodidad en entornos más amplios, incluyendo salas surround e inmersivas.
La extensión de bajas frecuencias llega hasta 27 Hz (±6 dB). También incorpora una waveguide MMD de gran tamaño para controlar la directividad y mantener una imagen estable, algo especialmente relevante en configuraciones LCR y surround.
Mismo ADN, dos formas de trabajar
Los dos monitores comparten tweeter de precisión de 1 pulgada, driver de medios soft-dome de 3 pulgadas, woofer de 8,25 pulgadas y procesamiento DSP. La diferencia principal está en el concepto acústico y en la escala de aplicación.
Mientras KH 310 II evoluciona un monitor ya consolidado, KH 350 ocupa el espacio entre ese modelo y el flagship KH 420, dirigido a ingenieros que necesitan mayor extensión de graves y más flexibilidad en la distancia de escucha.
Ese probablemente sea el punto más interesante del lanzamiento: Neumann no presenta simplemente dos tamaños, sino dos soluciones distintas dentro de un mismo estándar de monitoreo.
La serie KH mantiene compatibilidad entre modelos para configuraciones estéreo, surround e inmersivas, siguiendo la filosofía de máxima linealidad, baja distorsión y adaptación al entorno acústico.
www.neumann.com
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