Connect with us

Gestión

Mercado de la musica: Es urgente, pero algunos todavia no desconfían

Published

on

tecnologia-social

Mercado de la musica: Si en algún pasado reciente, la gente tenía tiempo de observar, de aclimatarse y de decidirse por el cambio, hoy en día, en cambio, la urgencia atropella los acontecimientos

Advertisement
Conecta+2026

Los cambios ocurren y es eso lo que lleva el mundo adelante. Pero, hoy los cambios se suceden a una velocidad vertiginosa. Se demoró millones de años para llegar a esta era de la información apoyada en la tecnología y en la informática, pero, en los últimos treinta años, los cambios ocurrieron como un torbellino.

No llevó ni siquiera diez años para que la computadora sustituyese a las máquinas de escribir, para que el CD reemplazara al vinilo y el DVD al videocassette. Un giro absurdo, ya que en los primeros ochenta años del siglo pasado los bienes durables, electrodomésticos y electro-electrónicos se perpetuaban en los puntos de venta, casi con el mismo formato con el que habían sido concebidos en sus orígenes.

vida-tecnologia

La mayoría de la gente sostiene que vivimos en la era de la informatización, porque casi todas las funciones o actividades que ejercemos han sido incorporadas por la computadora. Otros dicen que transitamos una era de incertezas, siempre desconfiando de las sorpresas que traerá el mañana. Están también los que prefieren calificar a estos tiempos como la ‘era de la perplejidad’, aquella en que lo que sabíamos media hora atrás se vuelve obsoleto en favor de algo nuevo.

Creo que todas estas definiciones son muy acertadas, pero la perplejidad es inherente a todas. Vimos como muchas profesiones desaparecieron y, en el mercado de la música, por ejemplo, observamos a la mayoría de las grandes grabadoras, las máquinas de hacer fortuna -majors, como se las llamaba- en estado de insolvencia.

La explicación que encuentro para este fenómeno es el inmediatismo y el marketing equivocado de tales empresas durante los años ’90.

Con el advenimiento del CD, simplemente dejaron de trabajar nuevos artistas. Es decir, despreciaron las señales del mercado que daba cuenta de que las cosas estaban cambiando y dejaron de anticipar el futuro para inventar un caza-niquel perecedero: relanzaron compilaciones por casi diez años consecutivos.

Advertisement

La Inercia constante es la caida hacia el agotamento

Claro que, en el corto plazo, fue rentable; los ejecutivos justificaron su salario. Pero los ejecutivos no eran los dueños del negocio. A buena parte de ellos no les importaba el futuro de la empresa y por eso optaron por el material dormido, listo en los anaqueles.

De Frank Sinatra a los Ramones, un extenso menú de éxitos que sólo bastaba tomar, publicitar y hacer llegar al alcance de los consumidores ávidos por tener una discoteca con la nueva y fascinante tecnología digital. Un aditamento importante: el público al cual esos productos iban dirigidos, el target, era gente de más de 30 años.

Los adolescentes – el mercado del futuro – fueron olvidados. Ese camino del mínimo esfuerzo tuvo un efecto colateral gravísimo, incluso en lo que se refiere a la cultura, porque cuando la fórmula de los relanzamientos se estaba agotando, la salida que los ejecutivos de las grabadoras encontraron fue el lanzamiento de artificios musicales. Uno de ellos fue el relanzamiento de las bandas en formato acústico.

Hasta allí todo bien, pero por otro lado la música había sido literalmente arrojada a un agujero negro, sin creatividad y con una bajísima calidad artística. Se trataba de música simplona, sin contenido, para un público de bajo poder adquisitivo. Los medios, atraídos por el dinero, apoyaron la movida.

Se oficializó una especie de coima que los directores artísticos de las emisoras recibían, había incluso un tabla de precios para la difusión. Gente sin talento ni para tocar en la calle era la atracción en el horario central de la televisión. La radio también se adhirió y por allí desfiló un rejunte de bandas y artistas de calidad dudosa.

Advertisement

El resultado es conocido por todos: el público compró ese producto a los vendedores ambulantes por 1/5 del precio. Fue una equivocación mercadológica, agravada por la piratería en internet. Un engaño de quienes no pudieron preveer los acontecimientos futuros.

¿Y ahora? ¿Cuál es el formato que el mercado de la música tendrá en los próximos diez años? La música de hoy no tiene mas solos de guitarra, ni cantantes con técnica, ni segunda voz, ni nada. Una legión de músicos e intérpretes mediocres puede grabar y un artificio tecnológico cualquiera puede suavizar esa mediocridad.
Un castigo para los mas viejos, que escuchaban a Chico Buarque y que hoy ven a sus hijos escuchando a Calypso o a alguna otra tontería, y también para los rockeros, que escuchaban a Pink Floyd en cuatro canales con una calidad impresionante y ahora tienen que aguantar el sonido de los maleteros abiertos en las estaciones de servicio (gasolineras) tocar una estupidez cualquiera grabada en docenas de canales. Enfin, el mercado fonográfico se pegó un tiro en el propio pie por no haber previsto lo que iba a suceder en el futuro inmediato.

Y el mercado de instrumentos musicales?

¿Hay alguien que prevea que ocurrirá en el futuro? ¿Lo que piensan los comerciantes, los distribuidores, los importadores, las asociaciones, el orden de los músicos, las escuelas de música, los fabricantes? ¿Están pensando en el futuro o no están pensando en nada, sólo en garantizar el suyo, como aquellos ejecutivos de grabadoras?

nina-tocando-guitarraHace algunos años, en una de esas reuniones del sector, le escuché decir a un comerciante, hasta entonces muy exitoso, un concepto que equivale a una sentencia de muerte: “¡Las cosas no cambian tanto así.

Lo sé porque mi familia está involucrada en este mercado hace muchos años!” Ese empresario hoy en día ha perdido su condición de tienda dominante porque se olvidó de la máxima que dice: “El tiempo destruye todo aquello que no ayudó a construir”. Despreció el hecho de que la inercia constante es la caída hacia la exaustão.

La exploración exhaustiva del mercado real baja la ganancia y lleva a las empresas a la insolvencia

En la inercia, las cosas andan por un tiempo rengueando. Es la muerte anunciada. Quien no renueva el impacto, no se actualiza y no emprende nuevas acciones o bien está resignado, conforme, es perezoso o no tiene idea de lo que le espera.

Advertisement

La pregunta merece ser repetida: ¿Y ahora? ¿Cuál es la salida para el mercado de instrumentos y equipamientos musicales, que cada año incorpora docenas de marcas que llegan para competir con las marcas existentes? ¿Acaso el mercado crece en la misma proporción con que se lanza esa cantidad de marcas? Definitivamente, no. El mercado en que actuamos es el mercado real. O sea, es la suma del volumen de ventas de todas las empresas del segmento.

Si una nueva marca de guitarra, por ejemplo, se inserta en este contexto y alguien la compra, ciertamente otro dejó de vender una guitarra. Así de simple. Pero, ¿y el mercado potencial? Todo el mundo sabe que la búsqueda potencial, es decir, el número de personas que tiene la intención de compra, en el caso de ser motivadas, sería infinitamente superior a la actual demanda real. Explorar ese mercado es una tarea urgente, pues, de otro modo, muchas empresas van a enfrentar problemas de facturación o de liquidez.

La exploración exhaustiva del mercado real azuza a la competencia, baja los márgenes de lucro, lleva a las empresas a la insolvencia y algunas pueden ser engullidas por otras que, por ejemplo, importen de países sin la misma carga tributaria y sin grandes cargas sociales incluídas en el precio de los productos.

Veremos que el mercado es inmenso cuando hagamos lo que tiene que hacerse
Por ahora, lo que se ve son algunas empresas con el freno de mano puesto, que no emprenden nada, sólo miran apenas hacia adentro de su negocio y nunca practican la visión externa. Solamente se dedican a administrar. En su zona de confort, imaginan la imposibilidad de que algunas de las marcas que representan o importan se interesen en venir a su país y apuestan, así, a su propia longevidad.

También hay otras empresas trabajando en circuito cerrado, llegando siempre al mismo consumidor, al mismo nicho, promoviendo una guerra de precios y dividiendo el mercado real con su competidor. Hay además otras pocas, atrevidas, que invierten a favor de su marca, promueven acciones de marketing, trabajan la imagen y tienen la propaganda inserta en sus acciones.

Advertisement

Existe una clásica historieta que ejemplifica ese asunto del mercado real y del potencial. Habla de una gran fábrica de zapatos que quería ampliar su mercado y para ello envió dos representantes a la India. Después de un tiempo, uno de ellos envió un telegrama que decía lo siguiente: “Señores, cancelen la producción, pues aquí nadie usa zapatos”. Pasados unos días, el segundo enviado mandó, también, un telegrama: “Señores, dupliquen la producción, pues aquí nadie usa zapatos todavía”.

¿A cual de los mensajes le apostaría usted? Las empresas extranjeras están apostando al segundo. Porque el mercado potencial es el que mueve esas compañías a instalarse en América Latina. Esas empresas saben, por ejemplo, que el mercado tiene carencias y que se podría hacer más y mejor. Hace algunos años esas empresas vieron, por ejemplo, un excepcional mercado potencial para celulares y se hartaron de vender ese producto. Sesenta y dos millones, para ser más preciso.

Esas empresas son killers mercadológicamente, no se contentan con acciones seguras, invierten lo que sea preciso para conseguir sus objetivos y no tienen prisa, trabajando en el largo plazo.

Se sabe que existen varias empresas muy interesadas en América Latina. Filiales de grandes marcas, fábricas de instrumentos, ferias y hasta tiendas minoristas están observando nuestras carencias y las brechas del mercado. Pero nos cabe ponerles piedras en el camino, reaccionar y explorar mejor, ya que nadie sabe a ciencia cierta cuanto podrá rendir ese mercado potencial sin ser estimulado, excitado, azuzado, motivado y trabajado.

Pero esa tarea no puede ser asumida por una única empresa. Nadie podría absorber los costos de una campaña institucional a favor del mercado de la música. Esto sería una tarea para todos, un trabajo en grupo. Sería una tarea para una asociación o para un pool de empresarios.

Advertisement

Viabilizar es simple: basta creer en los instrumentos que tenemos a nuestra disposición que, además de ser muchos, serían accesibles, ya que los canales están abiertos. La música es cultura y cualquier accción de propaganda tendría una acogida como las de las campañas de llamamiento comunitario.

El costo sería ventajoso y hasta subsidiado, si el camino de creación optase por declaraciones de artistas consagrados. Basta creer en un ingrediente que nuestro mercado no utiliza: la propaganda destinada al público en general. Ese es nuestro mercado potencial. Un mercado ecléctico, amplio, compuesto de niños, adolescentes, hombres y mujeres de todas las edades y niveles culturales y socio económicos diversos.

¿Qué otro producto tiene esas características de mercado? Ninguno. Porque todo el mundo, por lo menos en una ocasión en la vida, quiso dedicarse a la música, aprender música, dominar un instrumento, cantar… Pero, infelizmente, hasta ahora nadie dio siquiera un primer empujoncito. Para quien considere que este discurso no tiene sentido, una recomendación: tome el dinero y guárdelo. Ahórrelo, deposítelo en una cuenta y garantícese una vejez tranquila en una blanca casita con balcón.

Porque, en lo que se refiere a la música, aún teniendo ventas significativas en el sector, la impresión que tengo es que aquí pocos usan zapatos. Es hora de vender más instrumentos, equipamientos, iluminación para escenarios, software para grabación, además de triplicar el tiraje de las revistas dirigidas al sector, duplicar los consumidores en las tiendas y conseguir más alumnos para las escuelas de música.

Todo esto no lo va a lograr nadie individualmente, ni con medidas para mares calmos, café con leche o agua con azúcar. Sólo vamos a saber cuanto de inmenso y activo es ese mercado cuando hagamos lo que tiene que hacerse, porque, a despecho del escepticismo y basado en experiencias anteriores, podemos afincar nuestros pies en la razón y afirmar: el mercado potencial es inmenso, mucho mayor de lo que nuestras expectativas más optimistas nos sugieren.

Advertisement

Basta creer en un ingrediente que nuestro mercado no utiliza: la propaganda

Zeus

Célio Ramos es publicitario y director de Marketing y Planeamiento de la EM&T – Escola de Música & Tecnologia.

Gestión

El inventario que no se vende también cuesta dinero: cuánto stock debería tener una tienda

Published

on

tienda stock 1200x675

Una tienda llena puede transmitir variedad, pero también puede esconder capital inmovilizado, baja rotación y decisiones de compra que afectan directamente la caja.

En una tienda de instrumentos musicales, tener producto disponible es parte del negocio. El cliente quiere probar una guitarra, comparar dos interfaces, escuchar monitores o llevarse un cable sin esperar una semana.

El problema aparece cuando “tener stock” se convierte en “acumular stock”.

Una tienda puede parecer saludable porque está llena de productos y, al mismo tiempo, tener una parte importante de su capital detenida en instrumentos, accesorios y equipos que tardarán meses —o años— en convertirse nuevamente en dinero.

La pregunta, por lo tanto, no debería ser solamente cuánto inventario tiene una tienda.

La pregunta correcta es: ¿cuánto de ese inventario realmente trabaja para el negocio?

Advertisement

Stock no es lo mismo que disponibilidad

Hay categorías en las que la disponibilidad inmediata es fundamental.

Cuerdas, cables, baquetas, afinadores, accesorios, productos de mantenimiento y determinados modelos de alta rotación pierden gran parte de su atractivo si el cliente debe esperar varios días para recibirlos.

Pero la lógica cambia en productos de ticket más alto o demanda menos frecuente.

¿Es necesario tener cinco unidades prácticamente idénticas de una guitarra premium?

¿Hace sentido mantener varios modelos de una interfaz cuya demanda mensual es muy baja?

Advertisement

¿Un amplificador que lleva 14 meses en exposición sigue siendo inventario o ya debería ser tratado como capital inmovilizado?

Aquí aparece una distinción importante: profundidad de stock y amplitud de catálogo no son la misma cosa.

Una tienda puede ofrecer gran variedad sin necesariamente almacenar grandes cantidades de cada referencia.

El costo invisible del producto parado

Cuando una tienda compra un producto, no gasta solamente el valor de adquisición.

Ese dinero deja de estar disponible para pagar salarios, alquiler, marketing, impuestos, reposiciones de mayor rotación o nuevas oportunidades de compra.

Advertisement

Además, el producto parado ocupa espacio físico.

Y, dependiendo de la categoría, puede perder atractivo comercial con el paso del tiempo.

Un modelo puede ser sustituido por una nueva generación. Una marca puede cambiar su política comercial. Puede aparecer una promoción del distribuidor. El mercado puede cambiar de preferencia.

En ese momento, lo que parecía un activo empieza a exigir descuentos para salir.

Por eso, la rentabilidad de un producto no depende solamente de cuánto margen genera cuando finalmente es vendido.

Advertisement

También depende de cuánto tiempo fue necesario para generar ese margen.

Dos productos con el mismo margen pueden ser negocios completamente diferentes

Imagine dos productos que dejan una ganancia bruta de 200 dólares cada uno.

El primero se vende seis veces durante el año.

El segundo se vende una vez.

Desde el punto de vista del margen por unidad, parecen iguales.

Advertisement

Desde la perspectiva del uso del capital, no lo son.

El primero devuelve el dinero a la caja varias veces. El segundo mantiene el mismo capital detenido durante meses.

Este es el principio detrás de la rotación de inventario: no basta con saber cuánto se gana en cada venta. También importa cuántas veces el capital utilizado para comprar ese producto vuelve a circular.

No todo debe rotar a la misma velocidad

Una tienda de instrumentos no es un supermercado.

Hay productos que cumplen otras funciones además de vender rápidamente.

Advertisement

Una guitarra de alto nivel puede ayudar a posicionar la tienda. Un sintetizador determinado puede atraer músicos que después compran otros productos. Un monitor premium puede funcionar como referencia durante una demostración.

Por eso sería un error exigir el mismo índice de rotación a todas las categorías.

La cuestión es saber por qué ese producto está allí.

Si tiene baja rotación, pero atrae público, ayuda a vender otras categorías o posiciona la tienda, puede existir una razón comercial válida.

Si simplemente permanece porque “algún día alguien lo comprará”, el argumento ya es más débil.

Advertisement

La curva ABC puede revelar sorpresas

Una herramienta sencilla consiste en dividir el inventario según su contribución al negocio.

Los productos A representan una parte pequeña del catálogo, pero generan una gran proporción de las ventas o del margen.

Los B tienen importancia intermedia.

Los C representan muchas referencias, pero contribuyen poco al resultado.

El ejercicio suele revelar una realidad incómoda: muchas empresas dedican tiempo, dinero y espacio a cientos de productos con impacto mínimo mientras corren riesgo de quedarse sin aquellos que realmente sostienen el negocio.

Advertisement

Eso no significa eliminar toda la categoría C.

Significa gestionarla conscientemente.

El problema de comprar porque el descuento parece bueno

Otro punto frecuente aparece en las negociaciones con proveedores.

“Si compras diez, el precio mejora.”

Puede ser una excelente oportunidad.

Advertisement

O puede ser una forma barata de comprar inventario caro.

Si una tienda normalmente vende dos unidades al mes, comprar diez puede tener sentido.

Si vende dos al año, el descuento obtenido probablemente no compense el tiempo que el capital permanecerá inmovilizado.

El verdadero cálculo no es solamente:

¿cuánto descuento voy a obtener?

Advertisement

También debería ser:

¿cuánto tiempo tardaré en recuperar ese dinero?

El inventario debería responder a una estrategia

Una política de stock saludable debería diferenciar al menos cuatro grupos:

productos que nunca deberían faltar; productos que necesitan demostración física; productos que pueden trabajar con pocas unidades; y productos que pueden venderse bajo pedido.

Esa clasificación será diferente para cada tienda.

Advertisement

Una operación especializada en guitarras tendrá una lógica distinta a una empresa enfocada en audio profesional, teclados o producción musical.

Pero el principio es el mismo.

El inventario debe existir por una razón comercial, no simplemente porque hay espacio en la pared.

Al final del mes, una tienda debería mirar algo más que facturación y margen.

También debería preguntarse:

Advertisement

¿Cuánto dinero tenemos parado?

¿Cuánto tiempo lleva cada producto sin venderse?

¿Qué categorías devuelven el capital más rápido?

¿Dónde estamos comprando por hábito y no por demanda?

Una tienda llena puede ser visualmente atractiva.

Advertisement

Una tienda con el inventario correcto es financieramente más saludable.

Infocomm26
Continue Reading

Distribución

Por qué una marca puede cambiar de distribuidor aunque las ventas no sean malas

Published

on

distribuidor marcas cambio 1200x675

Facturación sigue siendo importante, pero cobertura, posicionamiento, información, soporte y capacidad de desarrollar el mercado pesan cada vez más en una representación.

Cuando una marca internacional sustituye a su distribuidor, la primera explicación suele ser inmediata: “no estaba vendiendo”.

A veces es cierto.

Pero no siempre.

Una empresa puede alcanzar números razonables y aun así perder una representación.

La razón es que un fabricante no evalúa solamente cuánto producto salió del almacén. También observa qué está ocurriendo con la marca dentro del mercado.

Advertisement

¿Está creciendo?

¿Está presente en los clientes correctos?

¿Los productos estratégicos reciben atención?

¿Los dealers están capacitados?

¿Existe stock?

Advertisement

¿Hay servicio?

¿El distribuidor comparte información?

¿La marca está construyendo futuro o simplemente facturando el presente?

Vender no significa necesariamente desarrollar una marca

Un distribuidor puede alcanzar una meta comprando grandes cantidades y concentrándolas en pocos clientes.

Para el fabricante, eso puede resolver el trimestre.

Advertisement

Pero quizá no construya mercado.

Hay una diferencia importante entre distribuir producto y desarrollar una marca.

Desarrollar implica abrir cuentas relevantes, identificar segmentos, capacitar vendedores, generar demostraciones, posicionar novedades, trabajar con artistas o especificadores cuando corresponde, invertir en comunicación y conseguir que el producto sea considerado incluso antes de que exista una venta.

Ese trabajo no siempre aparece inmediatamente en una planilla de facturación.

Pero puede determinar lo que ocurrirá dos años después.

Advertisement

El fabricante también mira dónde se vende

No todos los dealers tienen el mismo valor estratégico.

Una marca puede tener buenas ventas y, aun así, considerar insuficiente su presencia en determinadas ciudades, regiones o segmentos.

Puede vender mucho online y casi nada en tiendas especializadas.

Puede tener fuerza en MI y ninguna presencia en instalación.

Puede estar concentrada en una única cadena.

Advertisement

Puede tener volumen en productos de entrada mientras sus líneas profesionales prácticamente no existen.

Por eso el fabricante suele mirar más allá del número total.

Quiere saber cómo está formado ese número.

Falta de stock puede destruir una estrategia

Hay pocas cosas más difíciles para una marca que invertir en demanda y descubrir que el producto no está disponible.

Una campaña funciona.

Advertisement

Un artista muestra el equipo.

El usuario entra en la tienda.

Y el distribuidor responde: “llega en dos meses”.

Esto no significa que todo deba estar permanentemente en inventario. Importación, monedas, crédito y logística hacen que América Latina sea especialmente compleja.

Pero existe una diferencia entre administrar stock y trabajar permanentemente sin disponibilidad.

Advertisement

Para muchas marcas, previsión de compras y capacidad financiera del distribuidor pesan tanto como su fuerza comercial.

Servicio técnico también vende

En categorías como audio profesional, iluminación, electrónica e instrumentos de mayor valor, la relación con la marca continúa después de la factura.

¿Qué sucede cuando un producto falla?

¿Hay repuestos?

¿Hay técnicos capacitados?

Advertisement

¿Cuánto tarda una respuesta?

¿Quién atiende al dealer?

Una representación puede crecer rápidamente y deteriorarse de forma igualmente rápida si el mercado empieza a asociar la marca con problemas de soporte.

El fabricante lo sabe.

Por eso, servicio posventa no es solamente un costo operativo. También es una herramienta de posicionamiento.

Advertisement

El distribuidor que no comparte información se vuelve menos estratégico

Durante años, algunos distribuidores trataron la información del mercado como algo que debía mantenerse completamente cerrado frente al fabricante.

Hoy esa relación está cambiando.

Una marca quiere entender qué modelos rotan, qué clientes crecen, dónde existe demanda, qué competidores aparecen y por qué determinada línea no funciona.

No significa entregar información comercial sensible sin criterio.

Significa poder conversar con datos.

Advertisement

Un distribuidor que responde siempre “el mercado está difícil” ofrece poco aprendizaje.

Uno que explica dónde cayó la demanda, qué categoría creció, qué precio generó resistencia y qué tipo de cliente está comprando se convierte en una fuente de inteligencia.

Y eso aumenta su valor.

Representar demasiadas marcas puede convertirse en conflicto

Tener un portafolio amplio es una ventaja.

Hasta que deja de serlo.

Advertisement

Si una empresa representa muchas marcas competidoras, el fabricante puede empezar a preguntarse cuál realmente recibe prioridad.

¿Qué producto recomienda el vendedor cuando tiene tres opciones similares?

¿Qué marca aparece primero en las campañas?

¿Cuál recibe stock?

¿Quién ocupa la mejor posición en una feria?

Advertisement

No siempre existe incompatibilidad. Grandes distribuidores administran portafolios extensos con éxito.

Pero requiere segmentación clara y equipos capaces de evitar que determinadas marcas desaparezcan dentro de la propia distribuidora.

Una representación también necesita un plan

Quizá el mayor riesgo sea administrar la distribución solamente como una sucesión de pedidos.

Compra.

Importa.

Advertisement

Factura.

Repite.

Las marcas que buscan crecimiento normalmente quieren algo adicional: un plan.

¿Qué clientes queremos abrir?

¿Qué productos vamos a priorizar?

Advertisement

¿Qué competencia queremos desplazar?

¿Qué capacitación necesita el canal?

¿Qué acciones de marketing tienen sentido?

¿Qué resultado buscamos dentro de 12 meses?

Ese tipo de conversación cambia la relación.

Advertisement

El fabricante deja de ver únicamente a un comprador y empieza a ver a un socio de mercado.

Por eso, cuando una marca cambia de distribuidor, preguntar únicamente “¿cuánto vendía el anterior?” puede llevar a una conclusión equivocada.

La pregunta más completa sería:

¿qué estaba construyendo esa empresa para la marca?

Porque vender puede conservar una representación durante un tiempo.

Advertisement

Desarrollar mercado es lo que puede hacerla difícil de reemplazar.

Conecta+2026
Continue Reading

Gestión

La pregunta incómoda: ¿Las tiendas de instrumentos todavía necesitan tener tanto producto en exhibición?

Published

on

tienda muchos productos 1200x675

Ecommerce permite mostrar miles de referencias sin almacenarlas, pero instrumentos y audio siguen teniendo algo difícil de digitalizar: la experiencia de probar.

Durante décadas, una buena tienda de instrumentos se reconocía casi inmediatamente.

Paredes llenas de guitarras.

Teclados en varias alturas.

Amplificadores alineados.

Pedales dentro de vitrinas.

Advertisement

Baterías ocupando buena parte del salón.

La abundancia de producto comunicaba una idea sencilla: aquí hay donde elegir.

Pero mantener esa imagen cuesta dinero.

Cada guitarra colgada representa capital. Cada teclado expuesto ocupa metros cuadrados. Cada producto de demostración se desgasta y puede terminar necesitando descuento.

Mientras tanto, el ecommerce permite exhibir miles de referencias sin tener físicamente ninguna de ellas en la tienda.

Advertisement

Entonces aparece una pregunta incómoda:

¿sigue siendo necesario tener tanto producto en exposición?

El argumento financiero dice que no

Desde la perspectiva de la caja, la respuesta parece relativamente sencilla.

Menos inventario significa menos capital inmovilizado.

También significa menos espacio, menor riesgo de obsolescencia y menor necesidad de liquidar productos antiguos.

Advertisement

Una tienda podría mostrar algunos modelos clave y vender el resto por catálogo, utilizando el stock del distribuidor o pedidos programados.

Para determinadas categorías, tiene bastante sentido.

Pocos clientes necesitan probar personalmente un cable determinado, un soporte, un accesorio básico o ciertas piezas de reposición.

Pero cuando llegamos a instrumentos, audio y tecnología creativa, la cuestión cambia.

Hay productos que el cliente quiere experimentar

Dos guitarras del mismo modelo pueden sentirse diferentes.

Advertisement

Un pianista puede querer comparar acciones.

Un productor puede preferir escuchar dos pares de monitores.

Un guitarrista puede necesitar comprobar cómo responde un pedal con su manera de tocar.

Una foto, un video y una ficha técnica pueden ayudar enormemente.

Pero no necesariamente sustituyen esa experiencia.

Advertisement

Eso convierte el espacio físico en algo que ecommerce todavía tiene dificultad para reproducir: un lugar donde se reduce la incertidumbre antes de comprar.

Entonces, ¿más exposición siempre es mejor?

Tampoco.

Una pared con 80 guitarras puede impresionar.

Pero si 50 casi nunca se venden, quizá esa exhibición esté siendo financiada con demasiado capital.

La cuestión no debería ser cuántos productos caben en la tienda.

Advertisement

Debería ser cuáles merecen estar allí.

Algunos productos necesitan demostración porque la experiencia física cambia la decisión de compra.

Otros necesitan exposición porque generan tráfico.

Otros funcionan como referencia para vender diferentes niveles de precio.

Y otros simplemente están allí porque siempre estuvieron.

Advertisement

Ese último grupo merece revisión.

Un modelo interesante consiste en pensar la exposición por función.

En vez de intentar mostrar todo, la tienda selecciona productos que representan diferentes experiencias.

Tres perfiles de guitarra.

Cuatro tipos de monitores.

Advertisement

Distintas categorías de interfaz.

Una selección de pedales que permita comparar conceptos.

El catálogo digital completa lo que no está físicamente disponible.

En ese modelo, la tienda no intenta competir con internet por cantidad.

Compite por curaduría y experiencia.

Advertisement

Esto exige vendedores mejores

Aquí aparece una consecuencia importante.

Cuanto menor es la cantidad de producto exhibido, más importante se vuelve la calidad del vendedor.

Si hay 50 opciones en la pared, el cliente puede recorrerlas.

Si hay ocho cuidadosamente seleccionadas, alguien necesita explicar por qué esas ocho representan alternativas distintas y qué otras posibilidades existen.

El vendedor deja de ser simplemente la persona que entrega el producto.

Advertisement

Se convierte en alguien capaz de traducir necesidad en solución.

Esto puede aumentar productividad por metro cuadrado.

Pero exige entrenamiento.

Menos producto también puede perjudicar la tienda

Existe un límite.

Una tienda excesivamente vacía puede comunicar fragilidad.

Advertisement

El cliente puede interpretar falta de exposición como falta de stock, falta de variedad o incluso dificultades financieras.

Además, el descubrimiento espontáneo sigue siendo parte importante del retail musical.

Muchas compras ocurren porque alguien vio un pedal que no conocía, tocó una guitarra que no buscaba o escuchó un monitor mientras esperaba otra cosa.

Reducir demasiado la exposición puede eliminar precisamente ese comportamiento.

¿Qué debería permanecer físicamente?

Una buena pregunta para cada producto sería:

Advertisement

¿qué aporta estar aquí?

Si necesita demostración, comparación o contacto físico, probablemente tenga sentido.

Si genera tráfico, puede justificar espacio.

Si ayuda a vender productos complementarios, también.

Si representa una categoría estratégica, puede ser importante aunque no tenga la mayor rotación.

Advertisement

Pero si no vende, no demuestra nada, no atrae clientes y no ayuda a otras ventas, quizá esté ocupando espacio por razones históricas y no comerciales.

El futuro probablemente será híbrido

La tienda física no necesita reproducir el catálogo completo.

Tampoco debería convertirse simplemente en una recepción para retirar pedidos online.

El modelo más interesante puede estar en el medio.

Menos inventario irrelevante.

Advertisement

Más productos seleccionados para experimentar.

Información digital dentro de la tienda.

Acceso rápido al catálogo ampliado.

Integración con el stock del distribuidor.

Vendedores capaces de orientar.

Advertisement

Espacios para demostraciones, contenido, clínicas o pequeños eventos.

En ese escenario, la tienda deja de medir su fuerza por cuántos productos consigue colgar en la pared.

Empieza a medirla por cuánto valor consigue producir con cada metro cuadrado.

Por eso la pregunta no es realmente si una tienda debería tener menos productos.

Es: ¿qué productos justifican ocupar uno de los espacios más caros de la empresa: el piso de venta?

Advertisement

Infocomm26
Continue Reading
Advertisement

Categorías

Facebook

Advertisement

Seleccionado

Conecta+2026