Gestion Estrategica

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by 26/02/2009

Gestion Estrategica
La planificación y los planes de acción son fundamentales para que su empresa no quede a merced de las eventualidades del mercado

El comienzo del año es el momento ideal para realizar un balance del año anterior y para poder planificar nuevas metas y objetivos. Se nota que muchas empresas pequeñas y medianas no le dan importancia a esa evaluación y permanecen estancadas en relación a los distintos aspectos estratégicos y operativos. De este modo, los dirigentes de esas organizaciones experimentan una sensación de frustración al no conseguir ninguna evolución de sus negocios de un año a otro.
La falta de planificación perjudica incluso a las cuestiones operativas básicas, tales como el obtener un control de stock eficiente. Existen muchas empresas que pasan varios años con un control de stock poco confiable. Eso ya no es admisible en tiempos de la actual tecnología, cuando existen innumerables herramientas a nuestra disposición.

Hay incluso otro grupo de empresarios que,  a pesar de invertir tiempo y dinero en planificación estratégica, falla a la hora de la ejecución y de la evaluación de ese plan. Simplemente lo abandona  a medio camino. No hace los ajustes necesarios durante la ejecución ni elige los indicadores correctos para medir el éxito o el fracaso de
determinada meta u objetivo.

Se sabe que planificar no es fácil, pero evaluar periódicamente tal plan de acción es aún más difícil. Ninguna planificación es 100% perfecta y, por eso, se hace necesario un acompañamiento intenso para alinearla a los cambios que ocurren en los ámbitos interno y externo de las organizaciones. Ahora mismo estamos vivenciando un ejemplo típico de cambio con la crisis financiera que se instaló en el mundo. En una situación de estas, es necesario ser muy ágil para ajustar un plan  hecho hace varios meses en un contexto totalmente diferente.

Por otro lado, muchos empresarios sólo se lamentan y permanecen literalmente parados viendo la banda pasar. Una correcta planificación se compone de muchas variables que involucran a todos los sectores de una organización, y, por lo tanto, si una variable económica (como la citada anteriormente) influye directamente en el resultado de las ventas, es preciso ajustarla oportunamente y enfocarse en otros objetivos que no estén totalmente vinculados a esa variable.
Existen muchísimos avances que las empresas pueden obtener incluso en tiempos de crisis.  Las áreas de Recursos Humanos, Logística, Soporte Post-venta, Tecnología de la Información y Comunicación son ejemplos de sectores que pueden trabajarse y que, la mayoría de las veces, dependen mucho más del tiempo y la energía que de la misma inversión financiera. 

En ese sentido, lo importante es encontrar la herramienta  de planificación más adecuada a las necesidades y características de su negocio. Una de las más famosas y más exitosas es el BSC (Balanced Scorecard: Cuadro de Mando Integral). Su principal objetivo el alineamiento de la planificación estratégica a las acciones operativas de la empresa. Se alcanza por medio de las siguientes acciones:

– esclarecimiento y traducción de la visión y de la estrategia;
– comunicación y asociación de objetivos y medidas estratégicas;
– planificación, establecimiento de metas y alineamiento de iniciativas estratégicas;
– mejoramiento del feedback y del aprendizaje estratégico.
 
 

Perspectivas del Balanced Scorecard (Fuente: Wikipedia)

-QUADRINHO CENTRAL:
Visión y Estrategia

-QUADRINHO VERDE:
Financiero
Para tener éxito financiero ¿cómo debemos presentarnos ante nuestros inversores?

-QUADRINHO VERMELHO:
Cliente
Para alcanzar nuestra visión ¿cómo debemos ser vistos por los clientes?

-QUADRINHO AZUL CLARO DA DIREITA:
Procesos Internos del Negocio
Para satisfacer a los clientes ¿en qué procesos debemos sobresalir?

-QUADRINHO ROXO  EMBAIXO:
Aprendizaje y Crecimiento
Para alcanzar nuestra visión ¿cómo sustentar la habilidad de cambiar y progresar?

Por fin, cabe recordar una enseñanza del gran administrador Peter Drucker: “Sin un plan de acción, los ejecutivos se convierten en prisioneros de las eventualidades”. Parece un pensamiento simple y obvio, pero, en realidad, veo que muchas empresas todavía no vieron esa necesidad.  Los eventos nunca dejan de ocurrir en el día a día de las organizaciones, y, por eso, sólo existe un camino para liberarse de esas eventualidades operativas: invertir en un buen plan de acción  y ser persistente, tanto en su ejecución como en las evaluaciones y correcciones periódicas. De esa forma, los dirigentes conseguirán percibir una evolución real de sus empresas y llegar al fin del 2009 con una agradable sensación del deber cumplido.

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