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México: Monitores Meyer Sound instalados en Semillero Estudios
Sistema de monitoreo 9.1.6 de Meyer Sound está presente en el Semillero Estudios de Guadalajara. Conoce los detalles de este estudio con certificado Dolby a continuación.
Con la inauguración a fines del año pasado de su nueva sala Sound Arts, Semillero Estudios en Guadalajara se convirtió en la primera instalación de postproducción en el estado de Jalisco en ofrecer mezcla certificada Dolby en el formato de sonido inmersivo Atmos HE (Home Entertainment). Además, la nueva sala de mezclas se distingue como la primera en México, fuera de la Ciudad de México, en ofrecer las capacidades de Atmos HE utilizando un sistema completo de monitoreo de sonido espacial Meyer Sound 9.1.6.
“Los productores y artistas musicales han quedado muy impresionados con lo que podemos ofrecer aquí en Guadalajara”, dice Álvaro Arce, fundador y director de Semillero Estudios. “Una gran parte de eso es el sistema de monitoreo Meyer Sound. Puede llevarlo a SPL muy altos pero nunca se distorsiona. Suena hermoso y se traduce bien en auriculares, donde últimamente se escucha gran parte del contenido musical en audio espacial. Puedes mezclar rápidamente y confiar en el sistema sin lugar a dudas.”
Arce estableció Semillero Estudios en la Ciudad de México en 2013 principalmente para la grabación de música, pero la disponibilidad de músicos de primer nivel junto con un negocio de cine y video de rápido crecimiento en su ciudad natal de Guadalajara lo convenció de regresar a casa en 2019. El primer estudio en la nueva ubicación también se centró en la grabación de música, pero cuando la música estaba destinada a la integración en bandas sonoras surround, las mezclas debían realizarse en Ciudad de México.

“Al principio pensábamos en hacer una sala más pequeña con solo capacidad 5.1”, recuerda Arce, “y luego expandirnos a una sala Atmos. Pero nuestro arquitecto Gabriel Beas, el diseñador acústico Alejandro Lepe y Carlos Cuevas de Dolby nos convencieron de que sería más rentable ir a una sala Atmos más grande en una sola fase. Me alegro de haberlo hecho. Con la creciente demanda de mezclas de música inmersiva, gracias en gran parte a Apple, hemos estado muy ocupados”.
Esta sala de mezclas está equipada con tres altavoces de canal de pantalla Acheron Designer de Meyer Sound, con seis altavoces de sonido surround HMS‑5 para los laterales (wide, surround y rear) y seis más para el techo front, mid y rear. Un solo subwoofer de cine X‑800C proporciona efectos de baja frecuencia.
“Siempre me han gustado los parlantes Meyer Sound por su sorprendente headroom y su precisa imagen”, dice Arce. “Recuerdo cuando usábamos la herramienta Dolby para medir los niveles de presión sonora, para asegurarnos de que pudiéramos alcanzar los niveles que necesitábamos en las frecuencias subsónicas. Fue entonces cuando me di cuenta de una gran diferencia con Meyer Sound, porque con los otros sistemas que consideramos hubiéramos necesitado dos, o incluso cuatro, subwoofers en lugar de uno”.
Arce también mencionó la aceptación mundial de los sistemas de monitoreo Meyer Sound en los principales estudios de postproducción de películas y videos, así como el alto nivel de atención al cliente disponible en México. “Recibí mucha ayuda en el diseño y selección de bocinas de Antonio Manzo, jefe de ventas para México, así como de Magu (Mauricio Ramirez) y Oscar Barrientos, quienes son amigos desde hace años. El equipo de Meyer fue un apoyo increíble durante todo el proceso, y eso puede cambiar las reglas del juego”.
La plataforma de mezcla en la sala es una Avid S6, con computadoras separadas para Pro Tools y la unidad de renderizado Dolby Atmos. Un preamplificador Focusrite ISA y un micrófono Neumann U87 permiten la inserción de pistas vocales o sintetizadas durante las sesiones de mezcla.
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DiGiCo Quantum638 combina alta capacidad y workflow familiar para grandes producciones
La nueva consola ofrece 256 canales de entrada, opciones de uno o dos motores y una versión específica para teatro, manteniendo una superficie cercana en tamaño y operación a las SD7.
En producciones de gran escala, aumentar la capacidad de una consola puede implicar también cambiar de superficie, modificar workflows y exigir una nueva adaptación de los operadores. Con la Quantum638, DiGiCo busca resolver parte de ese problema combinando la arquitectura de su plataforma Quantum con elementos de operación conocidos por usuarios de las SD7 y SD5.
La nueva consola se posiciona entre la Quantum832 y la Quantum338 Pulse, ocupando dentro del catálogo un espacio que durante años correspondió a las SD7 y SD5. Ofrece 256 canales de entrada y 128 buses auxiliares/subgrupos, todos con procesamiento completo.
Más capacidad sin abandonar un workflow conocido
Uno de los puntos centrales de la Quantum638 es su superficie.
La consola incorpora tres pantallas táctiles LCD de 17 pulgadas, 38 faders motorizados y sensibles al tacto de 100 mm, además de dos faders Master dedicados.
Para operadores acostumbrados a las consolas SD7, DiGiCo mantuvo elementos como los controles Gain/Trim en la parte superior de los canales, mientras incorpora nuevas funciones de la plataforma Quantum.
El objetivo práctico es reducir la curva de adaptación en situaciones donde el operador necesita acceder rápidamente a canales, macros, snapshots y otras funciones durante un show.
Uno o dos motores según la necesidad
La Quantum638 es la primera consola Quantum disponible en configuraciones single-engine y dual-engine.
Esto permite elegir la arquitectura según la aplicación, nivel de redundancia requerido y presupuesto. La versión dual-engine también puede operar utilizando un solo motor.
Ambas configuraciones incluyen dos slots para tarjetas DMI y fuentes de alimentación hot-swappable.
Para teatros, giras y grandes producciones en las que una interrupción puede comprometer todo el espectáculo, esta posibilidad permite dimensionar la redundancia de acuerdo con el proyecto en lugar de imponer una única arquitectura.

Quantum638T apunta al teatro
DiGiCo también ofrece la Quantum638T, equipada con la extensión de software específica para aplicaciones teatrales.
Entre sus recursos se encuentran Auto Update, Aliases, Players, herramientas avanzadas de programación de Control Groups y Matrix Nodal Delays.
La combinación está dirigida especialmente a musicales, obras teatrales, giras e instalaciones donde existen grandes cantidades de cues, cambios de escena y automatizaciones.
Además, la superficie ocupa prácticamente el mismo espacio que una SD7, facilitando una posible actualización en cabinas y teatros donde el espacio disponible es limitado.
Procesamiento para producciones complejas
Además de los 256 canales y 128 buses auxiliares/subgrupos, la Quantum638 incorpora una matriz 48 × 48 con procesamiento completo.
También dispone de 128 instancias de Nodal Processing, 64 strips de Mustard Processing, 16 slots Spice Rack y True Solo.
La conectividad incluye Dante integrado y una Fourier Interface Card que permite integración nativa desde la superficie con la plataforma transform.engine de Fourier Audio.
¿Para quién tiene sentido?
La Quantum638 no busca resolver un problema de falta de funciones en consolas pequeñas. Está dirigida a otro escenario: producciones que manejan una cantidad elevada de canales, buses, cues y procesamiento y donde velocidad de operación, redundancia y continuidad del workflow tienen peso operativo.
Teatro es uno de los focos, pero DiGiCo también apunta a conciertos, festivales, giras, instalaciones y espacios de worship.
Para usuarios que vienen de SD7 o SD5, probablemente el aspecto más relevante no sea solamente tener más procesamiento. Es poder acceder a la plataforma Quantum sin empezar desde una lógica de operación completamente diferente.
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TiMax lleva audio espacial al Sambódromo durante el Carnaval de Río 2026
BMX Eventos y Proactive LATAM implementaron un sistema distribuido que permitió que el sonido acompañara el desplazamiento de las escuelas a lo largo de la avenida.
¿Cómo mantener sincronizados imagen y sonido cuando el espectáculo se desplaza a lo largo de una avenida de aproximadamente 700 metros? Ese fue uno de los retos técnicos del Carnaval de Río de Janeiro 2026, donde el Sambódromo Marquês de Sapucaí adoptó una infraestructura fija, digital y distribuida para el refuerzo sonoro.
La implementación, liderada por BMX Eventos, con soporte de Proactive Latin America y tecnología TiMax, sustituyó el modelo basado en camiones de sonido que avanzaban junto a las escuelas. El cambio liberó espacio en la avenida y permitió tratar el audio como un sistema integrado.


El sonido acompaña el desfile
TiMax SoundHub funcionó como matriz central, gestionando ruteo, delays y espacialización por objetos, mientras TiMax panLab permitió programar y automatizar las posiciones de las fuentes sonoras.
El sistema trabajó con 37 torres de altavoces, 115 cues de posición y 152 Image Definitions, con referencias programadas aproximadamente cada cinco metros.
En la práctica, el objetivo era evitar que el público escuchara una fuente desde un punto que no correspondiera con lo que estaba viendo. A medida que una escuela avanzaba, el sistema modificaba niveles y delays para trasladar la posición sonora a los sectores siguientes.


Dante y fibra para cubrir la avenida
La infraestructura utilizó fibra óptica y canalizaciones subterráneas, mientras el transporte principal de audio se realizó mediante Dante a 48 kHz.
Además de mejorar la cobertura y la definición de voz y armonía, el proyecto dejó una infraestructura que puede ser reprogramada para futuras producciones.
El caso del Sambódromo muestra una aplicación del audio inmersivo que va más allá del efecto creativo: utilizar procesamiento espacial para mantener ubicación, sincronización y claridad cuando el espectáculo está en movimiento.
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Audio sobre IP: cuándo deja de ser una tecnología y se convierte en requisito comercial
Redes, software e interoperabilidad empiezan a formar parte de proyectos que antes podían resolverse solamente con conocimiento de audio.
Durante años, hablar de audio profesional significaba hablar principalmente de acústica, potencia, señal, consolas, micrófonos, altavoces y procesamiento.
Todo eso continúa siendo necesario.
Pero cada vez es menos suficiente.
En una universidad, estadio, hotel, corporación, teatro, iglesia o centro de convenciones, el sistema de audio puede compartir la misma infraestructura de red con video, control, comunicación y otros servicios.
Ahí ocurre un cambio importante.
El audio deja de ser solamente una disciplina técnica y pasa a formar parte de una infraestructura digital.
Para el usuario final, puede parecer simplemente otra forma de transportar señal.
Para distribuidores e integradores, cambia bastante más que el cable.
El vendedor de audio empieza a necesitar otro vocabulario
Durante una conversación tradicional, un profesional podía hablar de SPL, impedancia, cobertura, sensibilidad, frecuencia, headroom o potencia.
En proyectos conectados empiezan a aparecer otras preguntas.
¿Cuántos dispositivos estarán en la red?
¿Quién administra los switches?
¿Cómo será la redundancia?
¿Existe segmentación?
¿Qué protocolo utiliza cada equipo?
¿Cómo se descubre un dispositivo?
¿Cómo se monitorea?
¿Cómo se actualiza?
¿Qué ocurre si TI modifica la red?
Eso no convierte a cada vendedor de audio en ingeniero de redes.
Pero sí significa que una empresa que no consiga conversar con el departamento de IT puede tener dificultades para participar en determinados proyectos.
Audio e IT empiezan a encontrarse en la misma mesa
Este cambio también altera quién toma decisiones.
Antes, un sistema podía ser especificado casi exclusivamente por audio.
Hoy un proyecto corporativo puede involucrar integradores AV, IT, facilities, seguridad, comunicaciones y usuarios finales.
Eso modifica el proceso comercial.
Una solución técnicamente excelente puede ser descartada si no cumple políticas de red, requisitos de seguridad o estándares adoptados por la organización.
Por eso, el profesional de audio necesita empezar a entender no solamente cómo funciona su producto.
Necesita comprender dónde ese producto va a vivir.
La oportunidad no está únicamente en vender hardware
La buena noticia es que esta complejidad también abre nuevas fuentes de ingreso.
Una empresa que domina sistemas conectados puede ofrecer ingeniería, configuración, programación, commissioning, monitoreo, mantenimiento, actualización y soporte remoto.
Eso cambia la naturaleza del negocio.
En vez de ganar únicamente cuando vende una caja, una consola o un procesador, puede construir servicios alrededor de la infraestructura.
En mercados donde los márgenes de hardware sufren presión constante, esa diferencia es relevante.
Interoperabilidad se convierte en argumento comercial
Un producto aislado puede ser excelente.
Pero dentro de un proyecto complejo surge otra pregunta:
¿con qué puede trabajar?
Protocolos, APIs, software de control y compatibilidad empiezan a tener peso parecido al de determinadas especificaciones tradicionales.
Eso explica por qué fabricantes de audio hablan cada vez más de Dante, AES67, Milan, AES70, control por red, monitoreo remoto y plataformas de gestión.
No se trata solamente de añadir conectividad a un equipo.
Se trata de facilitar su participación en sistemas mayores.
El conocimiento puede convertirse en barrera de entrada
Esto genera una consecuencia importante para distribuidores.
Representar una marca avanzada no significa automáticamente estar preparado para venderla.
Si el producto exige conocimientos de redes, integración y software, la empresa necesita desarrollar personas capaces de especificar y dar soporte.
De lo contrario, corre el riesgo de vender únicamente la parte más sencilla del catálogo.
En ese escenario, la capacitación deja de ser una actividad de marketing.
Se convierte en infraestructura comercial.
¿Y las empresas pequeñas?
El cambio puede parecer desfavorable para integradores o distribuidores menores.
No necesariamente.
No todas las empresas necesitan dominar todas las disciplinas.
Una compañía especializada puede asociarse con profesionales de IT, programación o video.
Puede desarrollar una vertical determinada.
Puede convertirse en referencia en iglesias, hospitality, educación o pequeños venues.
La convergencia no obliga a hacer todo.
Obliga a entender qué parte del proyecto se quiere ocupar y qué competencias son necesarias para hacerlo bien.
El riesgo de seguir vendiendo “cajas”
Existe, sin embargo, un peligro claro.
Si una empresa continúa compitiendo únicamente por producto y precio mientras el mercado migra hacia soluciones integradas, puede terminar participando en una parte cada vez menor del valor del proyecto.
El cliente seguirá comprando altavoces.
Pero quizá el margen mayor esté en ingeniería, software, integración, control y soporte.
Por eso, la discusión sobre audio sobre IP va bastante más allá de elegir un protocolo.
La verdadera pregunta comercial es otra:
¿su empresa está preparada para vender un sistema o todavía vende productos aislados?
La respuesta puede definir qué tipo de proyectos podrá disputar en los próximos años.
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