¡Plantar bien para cosechar bien!
¿Estás aplicando las reglas correctas para establecer los precios en tu negocio?
Todo comerciante sabe la importancia de establecer los precios de sus productos correctamente para que su negocio sea lucrativo. Sin embargo, no siempre el comerciante sabe muy bien cómo proceder y termina estableciendo los precios de sus productos teniendo en cuenta el precio de los competidores, por la intuición o por algún método subjetivo como agregar un ‘margen promedio’ sobre el costo del producto a ser revendido. Esto puede suceder en algunos casos, pero la mayoría de las veces es uno de los principales motivos para el cierre de muchas empresas.
Cuando le ponemos precio a un producto, debemos considerar innumerables factores, pero muchos se olvidan de tener en cuenta costos indirectos en sus gastos, debilitando la salud financiera de la empresa, por ejemplo. Como creemos que 2017 es un año de transición para la reanudación del crecimiento, vamos a dejar aquí algunos consejos para que puedas estructurar el valor de tus productos.
1. ELEVACIÓN DE GASTOS¿Sabes cuánto cuesta tu negocio? Si no sabes, puedes estar seguro de que el costo es ¡más alto de lo que imaginas! Antes de calcular el precio de un producto o servicio, debemos tener en consideración cuánto cuesta hacer ‘funcionar’ nuestro negocio. Para eso tenemos que elevar:- Costos directos: No son más que los costes de los productos, de la materia prima, de la mano de obra, del material empleado en la producción, sea de una mercancía o de un servicio prestado.- Costos indirectos: Todos los valores necesarios para mantener el negocio activo, independientemente de la cantidad producida o vendida. Podemos considerar los salarios de la parte administrativa, financiera, mantenimiento de las máquinas, de los equipos y mobiliarios, entre otros.
Como si no fuera suficiente, tenemos los costos proporcionales de ventas a los cuales, en el caso de Brasil por ejemplo, es fundamental prestarle bastante atención, pues, además de tener relación directa con la cantidad de productos vendidos, son tributos que inciden en los ingresos de acuerdo con el encuadramiento de la empresa. En los casos de venta de mercancías, por ejemplo, tenemos PIS (Programa de Integración Social – Federal), Cofins (Contribución Financiera para la Seguridad Social – Federal), ICMS (Impuesto sobre la Circulación de Mercancías y Servicios – estatal) e IPI (Impuesto Sobre Productos Industrializados – federal), que inciden directamente en el costo de los productos.
2. ¡DEFINE CUANTO DESEAS LOGRAR! Por más esdrújulo que pueda parecer, ésta es una de las cuestiones más difíciles de responder. Cada emprendedor responderá de una forma y puede ser influenciado tanto por la ambición de crecer como por el momento y/o escenario económico en el que vive. Habrá empresarios que van a citar cifras expresivas y otros que desean ‘empatar’ el juego. Desafortunadamente, quien juega para ‘empatar’ acaba perdiendo. Incluso en momentos de inflación baja, ‘empatar’ en tu negocio significa que la inversión no vale la pena, salvo excepciones, como escenario económico turbulento o período de transición, en el que el propósito es mantenerse vivo para un futuro con proyección de crecimiento. Definir cuánto deseas beneficiarte es fundamental para que se crees un hábito de acompañamiento, para que se determine una meta capaz de dirigir los esfuerzos. Con la definición del beneficio deseado, conseguiremos definir el valor del ingreso bruto proyectado, que sea capaz de cubrir los gastos y garantizar el lucro deseado.
3. DEFINE LA CANTIDAD DE VENTAS Y EL PRECIO Es fundamental definir una proyección de ventas viable para obtener un ingreso bruto que permita pagar el gasto total, así como proporcionar el beneficio deseado. La cantidad de productos vendidos inevitablemente estará condicionada a la capacidad productiva y también al alcance que tu establecimiento comercial posee. Recuerda: ¡la proyección debe ser factible! No sirve proyectar la venta de cien guitarras por mes si en tu tienda son atendidas 30 personas en ese período, creyendo que sólo cinco buscan un instrumento musical y no hay interés alguno en invertir en comunicación o en una estrategia de ventas más agresiva.
En resumen, pensar en la cantidad de productos que se venden de acuerdo con la demanda y la capacidad de realización de tu negocio es esencial para que le des un precio al producto de la mejor forma. Después de todo, el precio de venta será básicamente el valor proyectado del ingreso bruto dividido por la cantidad proyectada de productos vendidos.
4. NO ENTRES EN LA TRAMPA DE LA COMPETENCIA. EVITA GUERRA DE PRECIOS Para mantenerte vivo en el juego, no sirve ganar una venta a cualquier costo. En la guerra de precios, todos pierden. Por esta razón, es fundamental saber cuál es tu gasto, cuál es tu beneficio y reconocer el límite de una negociación. Es importante tener un precio atractivo y buscar garantizar la competitividad en ese aspecto, pero eso es diferente de desvalorizar tu producto y comprometer el flujo de caja para conquistar una venta. Otro punto importante es buscar imponerte ante competidores sin escrúpulos, pues la actitud predatoria de determinados minoristas acaba perjudicando a la cadena como un todo. Tener una postura firme y combativa es también importante para eliminar este tipo de competencia.
5. COMPETIDOR ASOCIADO ¡El mercado es grande y tiene espacio para todos! Si formas parte del selecto grupo de emprendedores que actúan con ética en el segmento, puedes estar seguro de que serás recompensado por ello. Después de todo, todos poseen básicamente el mismo deseo de conquistar su espacio y, muchas veces, es necesario tener alianzas para conquistar cosas en común. Es por ello que los mercados bien desarrollados poseen asociaciones de empresas fuertes capaces de luchar por los intereses en común. La búsqueda por la unidad de un sector es fundamental para que el pastel crezca y todos sean favorecidos. De lo contrario, siempre habrá disputa por migas y la situación no cambiará.
6. UTILIZA HERRAMIENTAS PARA FACILITAR LA GESTIÓN El Ministerio de Hacienda de San Pablo ofrecía un software gratuito para quien no tenía o no deseaba invertir en un emisor de facturas y del Conocimiento de Transporte Electrónico pagado. Desgraciadamente, el trabajo será discontinuado por la mayor parte de los contribuyentes, según notificación de la Hacienda, y optar por soluciones propias y/o incorporadas a sus sistemas internos. Para quien se sintió huérfano con la situación, una solución interesante es el MarketUP, un sistema de gestión gratuito desarrollado por gigantes de la tecnología en Brasil que posee emisor de facturas, entre muchas otras soluciones, para pequeñas y medianas empresas.
Del inglés Enterprise Resource Planning (ERP), los sistemas de planificación de recursos corporativos son una de las principales herramientas para facilitar la gestión de un negocio. Después de todo, no siempre tenemos un equipo de inteligencia para ayudarnos en la toma de decisiones, mucho menos recursos para ello. En el caso de que una empresa tenga éxito, es fundamental no perder tiempo con asuntos que no forman parte de la actividad final de nuestro negocio. Es ahí donde entra la importancia de un buen sistema de gestión, los llamados ERPs.
Lanzada en 2014, la plataforma MarketUp reunió a un equipo de inversores que hoy puede ser considerado parte de la elite de ejecutivos de tecnología de Brasil, pues cuenta con el idealizador Carlos Azevedo (Tesla), el inversor Alexandre Hohagen (ex CEO de América Latina de Facebook y Google), Helio Rotenberg (presidente de Positivo Informática) y Romero Rodrigues (CEO del sitio de compras Buscapé).
El enfoque actual de la compañía es proporcionar un sistema de gestión (ERP) simple y gratuito para pequeñas y medianas empresas. A pesar de los bajos índices de adopción de tecnología entre las PMEs, Hohagen apuesta a que MarketUp tiene un alto potencial de adopción por haber sido especialmente pensada para ese segmento. Esto significa que una tienda de instrumentos musicales, por ejemplo, podrá mantener en día la gestión de sus stocks de productos, cerrando compras de acuerdo con la dinámica de las ventas de los ítems, siempre que algo esté cerca de desaparecer, así como acompañar el flujo de caja y las cuentas por cobrar, de manera sencilla y práctica. Todo esto a pocos clics de distancia. Https://marketup.com/
Lo que tenemos para decirte en este momento es: ¡ORGANÍZATE! ¡Si haces los deberes de casa, estarás preparado para el período de la cosecha que está llegando! ¡Buenos negocios!
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Distribución
¿Qué busca una marca internacional en un distribuidor latinoamericano?
La cobertura comercial sigue siendo importante, pero fabricantes también evalúan soporte, marketing, datos y capacidad real para desarrollar mercado.
Cuando un fabricante internacional decide entrar en un país latinoamericano, una de las primeras decisiones es quién desarrollará su marca localmente.
Tener una cartera de clientes sigue siendo importante. Pero ya no alcanza.
Cada vez más, el fabricante analiza no solamente cuánto puede comprar un distribuidor, sino qué será capaz de construir una vez que el producto llegue al mercado.
La red de dealers es solamente el comienzo
¿Cuántas tiendas atiende? ¿En qué regiones? ¿Trabaja con ecommerce? ¿Integradores? ¿Rental? ¿Iglesias? ¿Estudios? ¿Escuelas?
Son preguntas elementales.
Pero afirmar que se atienden cientos de dealers sirve de poco si la relación no es activa.
La marca quiere entender quién compra, qué categorías maneja y cómo será presentada la nueva línea.
El fabricante quiere un plan
“Vamos a promocionar la marca” ya no es suficiente.
El proveedor quiere saber qué productos entrarán primero, quién será el público, qué dealers serán activados, cómo se realizarán demostraciones, capacitación, prensa, contenido, ferias y soporte.
Distribuir ya no significa solamente importar.
Significa desarrollar mercado.
El conocimiento técnico también vende
La tendencia puede verse incluso en movimientos recientes. TransAudio Group creó un puesto específico de Head of Pro Audio enfocado en ayudar a dealers y clientes en aplicaciones, especificaciones y soporte.
En productos técnicos, colocar una caja sobre una estantería no genera necesariamente demanda.
El canal debe saber qué hace el producto, para quién sirve y cómo venderlo.
El marketing local importa
Una compañía internacional conoce perfectamente su marca, pero no necesariamente comprende cada mercado latinoamericano.
Un distribuidor aporta conocimiento sobre canales, comunicación, eventos, influenciadores, medios, idioma y comportamiento local.
Traducir el catálogo global es solamente el primer paso.
Los datos aumentan el valor del distribuidor
¿Qué se vende? ¿Qué no? ¿Cuál es la resistencia de precio? ¿Qué pide el dealer? ¿Contra qué producto compite? ¿Por qué se perdió determinada operación?
El socio que devuelve esa inteligencia a la fábrica deja de ser un intermediario y se convierte en una fuente de información de mercado.
El primer pedido no lo explica todo
Un pedido inicial grande puede impresionar.
Pero exceso de inventario sin demanda genera rápidamente descuentos, frustración y deterioro de marca.
El mejor distribuidor no siempre es quien promete comprar más en el primer pedido.
Puede ser quien presenta el plan más creíble para vender de forma sostenida.
Distribuir es representar
El distribuidor fija precios, atiende dealers, responde dudas, administra garantías y representa diariamente a la empresa.
Por eso, para un fabricante que busca América Latina, la pregunta decisiva debería ser:
¿este socio quiere comprar producto o quiere construir la marca?
Músicos
Nicolás Madoery y la música líquida: nuevas reglas para una industria en transformación
Nuevas formas de construir carreras, comunidades que ganan protagonismo y modelos de industria en transformación.
A partir de las ideas de Música Líquida, Nicolás Madoery habla sobre los cambios que atraviesan al ecosistema musical y las preguntas que pueden definir su futuro.
La música cambió. Pero quizás todavía seguimos intentando entenderla con herramientas, estructuras y conceptos que pertenecen a otra época.
En ese escenario, Nicolás Madoery propone detenerse a observar qué está pasando realmente detrás de las plataformas, los algoritmos y la aceleración permanente de los lanzamientos. Su trabajo alrededor de Música Líquida abre preguntas sobre cómo se construyen hoy las carreras artísticas, qué lugar ocupan las comunidades y hacia dónde se dirige una industria en constante movimiento.
Lee esta conversación con Madoery para ir más allá del diagnóstico y pensar el presente —y el futuro— de la música desde quienes la crean, la desarrollan y la hacen circular.
1. Para empezar por el principio: ¿qué es la música líquida y qué cambió para que llegáramos a este momento?
Sí, en relación con la música líquida, me parece interesante cambiar la perspectiva desde la cual pensamos el contenido.
Ya atravesamos una transformación similar cuando apareció internet. Hasta ese momento, la música solamente podía existir dentro de un formato físico: un CD, un casete o cualquier otro soporte material.
Cuando surgió lo digital, comenzó a hablarse de una música “líquida”, porque se volvía más difuso entender cuál era su contenedor. Ya no había una caja física que permitiera delimitarla con claridad.
Ahora se suma un componente adicional: la música puede recibir tantas transformaciones como queramos, de alguna manera, debido a la inteligencia artificial generativa y al contexto en el que circula.
Además, cada canción que se publica en internet termina formando parte de distintos modelos que pueden —o no— ser utilizados para entrenar y producir otras canciones.
Entonces, efectivamente, el molde que nosotros conocíamos ya no existe. La música que antes parecía estar empaquetada en un estéreo o en un soporte determinado ahora responde a otras lógicas.
Por eso hablamos de que la música se volvió líquida.
2. Una de las ideas que más llama la atención es cuando planteás que la inteligencia artificial está dejando de ser solamente una herramienta para convertirse en infraestructura. En la práctica, ¿qué cambia esto para quienes trabajan con música?
Sí, esta idea de la inteligencia artificial como infraestructura me parece fundamental para entender todo lo que hacemos.
Implica salir de una discusión binaria: “la uso o no la uso”, “esta herramienta es buena si se utiliza para el bien y mala si se utiliza para el mal”. La cuestión no pasa solamente por decidir si usamos la inteligencia artificial, sino por preguntarnos cómo la usamos y para qué.
Podemos pensarla como internet, la electricidad o cualquiera de las infraestructuras que hoy forman parte de nuestra vida cotidiana. Ya no nos preguntamos constantemente si deben existir o no, pero sí podemos preguntarnos qué utilizamos, de qué manera lo hacemos y bajo qué condiciones.
Me parece que este cambio de perspectiva nos permite salir de esa lógica binaria de estar a favor o en contra de la inteligencia artificial. En lugar de preguntarnos simplemente si debemos usarla, deberíamos pensar qué prácticas éticas necesitamos desarrollar, qué protocolos debemos establecer y bajo qué lógicas queremos trabajar.
También debemos preguntarnos cómo hacemos para que la creatividad continúe ocupando un lugar central y para que las obras sean tratadas con cuidado.
Es similar a lo que sucede con los automóviles. La discusión no consiste únicamente en decidir si pueden o no utilizarse. Para que funcionen correctamente, fue necesario construir toda una red alrededor: normas de tránsito, señales, licencias, seguros y diferentes protocolos de seguridad.
Con la inteligencia artificial ocurre algo parecido. No alcanza con permitirla o prohibirla. Es necesario generar todo un marco de reglas, prácticas y responsabilidades para que pueda utilizarse correctamente y para que su desarrollo no deje de lado la ética, la creatividad y el cuidado de las obras.
3. Durante décadas pensamos una grabación como la versión definitiva de una canción. Ahora puede ser modificada, recombinada e incluso servir como materia prima para generar algo nuevo. ¿Esto cambia también nuestra idea de lo que es una obra musical?
En relación con si este paradigma cambia lo que imaginamos como obra musical, no lo sé con certeza. Creo que, en realidad, estamos hablando de una obra artística que desde hace mucho tiempo viene atravesando transformaciones mediadas por la tecnología.
Al final, el arte mantiene una tarea o una misión fundamental: emocionarnos, orientarnos, generarnos nuevas ideas e inspirarnos. Esa función sigue presente, y la tecnología es uno de los medios a través de los cuales puede ocurrir.
El tema es que ahora la situación se vuelve un poco más compleja. Siempre pudimos emocionarnos con una copia o con una obra basada en otra cosa. La creación artística nunca existió completamente aislada de sus referencias, influencias o antecedentes.
Lo que cambia en este contexto tiene que ver principalmente con la velocidad y con el volumen. La tecnología permite que los contenidos se produzcan, transformen y circulen en una escala mucho mayor.
Por eso, me parece que uno de los aspectos más importantes de este nuevo escenario es la enorme cantidad de contenido que aparece. Quizás el cambio no esté tanto en la misión del arte, que continúa siendo emocionarnos e inspirarnos, sino en las condiciones y en la escala bajo las cuales las obras son creadas y puestas en circulación.

4. También hablás de la transformación de la música en datos. Quizás para quien está fuera de este universo sea difícil dimensionar lo que significa. ¿Qué pasa cuando nuestras canciones se convierten también en información utilizada para entrenar sistemas?
Bueno, me parece que también hay bastante para charlar. Estoy como resumiendo un poco.
Cuando nuestras canciones se convierten en datos, pasan muchas cosas. En general, en estos modelos se está aplanando la diversidad, porque la música es muy compleja, al igual que la manera en que se desarrolló a nivel global.
Nosotros podemos verlo en el caso del folclore argentino, del candombe rioplatense o del tango, pero también podríamos hablar del funk o de cualquier otro ritmo. Ninguno de ellos tiene una versión definitiva, sino que se encuentran en constante evolución.
Más allá de que podamos detectar ciertos patrones rítmicos, melódicos y armónicos, también existe una evolución. No todo es lo mismo. En el caso del folclore argentino, por ejemplo, una chacarera y una zamba quizás tengan bastantes similitudes, pero no son lo mismo.
Cuando la música se convierte en datos, hay una persona que está definiendo qué son esos datos. Nosotros sufrimos esto, creo, a nivel global, con la idea de la “world music”.
¿Qué es la “world music”? En teoría, es la música del mundo. Sin embargo, en realidad, el término fue utilizado para describir las músicas tradicionales de las regiones que no pertenecían al mundo occidental, principalmente europeo o incluso estadounidense.
Entonces, ¿qué queda fuera de la categoría de “world music”? ¿Qué sucede cuando toda la música que no pertenece a determinado lugar es etiquetada simplemente como “lo de afuera”?
En ese punto, los datos y la información se vuelven muy importantes. También pasan a formar parte de la soberanía cultural y de la manera en que esa información se preserva a lo largo del tiempo.
5. Gran parte de la discusión sobre IA sigue concentrada en el resultado: si una canción fue hecha por una persona o por una máquina. Pero vos ponés el foco en algo que sucede antes: los datos utilizados para construir esos sistemas. ¿Estamos haciendo las preguntas equivocadas sobre inteligencia artificial y música?
Preguntarnos si una obra está hecha con inteligencia artificial o no tiene que ver con todo lo que venimos conversando. Para mí, hoy es una pregunta un poco equivocada, porque la música se ha vuelto cada vez más sintética durante los últimos años, a partir de todos los procesos de tecnologización que atravesaron las distintas cadenas vinculadas al audio.
Actualmente son muy pocas las cadenas de producción completamente analógicas en las que todavía se preservan esos procesos. En el medio se fueron incorporando numerosos elementos sintéticos: instrumentos digitales, efectos, procesamientos de voz y muchas otras herramientas que ya forman parte habitual de la creación musical.
Por eso, creo que la discusión actual no debería centrarse únicamente en determinar si una obra fue creada con inteligencia artificial, sino en comprender cómo cocreamos entre humanos y máquinas. También debemos preguntarnos dónde están los límites, qué decisiones estamos dispuestos a ceder y cuáles queremos seguir tomando nosotros.
Tengo un pódcast llamado *Data Ladería*, en el que hablamos mucho sobre este tema. Una de las preguntas que planteamos es qué sucede cuando perdemos capacidad de decisión sobre lo que hacemos. Antes, un proceso creativo podía exigirnos cien decisiones y hoy, gracias a la tecnología, quizás solo nos exige cinco.
Aunque el resultado final pueda ser similar, el proceso no necesariamente lo es. Entonces, también debemos preguntarnos cómo nos sentimos durante la creación y qué experimentamos cuando otra persona se encuentra con el resultado de ese trabajo.
Creo que los matices de la cocreación son precisamente los que hoy debemos analizar y comprender con mayor profundidad. Necesitamos identificar en qué aspectos la tecnología realmente nos sirve —y ya la venimos utilizando desde hace tiempo—, dónde aparecen nuevos usos y cuáles son los límites que no queremos que traspase.
En definitiva, se trata de reconocer qué decisiones queremos conservar, porque estamos cediendo algo que forma parte de nosotros.
6. Llevando esta discusión a América Latina: tenemos una diversidad musical enorme, pero eso no significa que esté igualmente representada en los datos que utilizan las nuevas tecnologías. ¿Qué podemos perder si nuestra música no está presente en esos sistemas?¿Cómo podría funcionar eso en la práctica? ¿Y quién debería empezar a ocuparse de este tema ahora?
En ese sentido, me parece que una de las cuestiones fundamentales para preservar la diversidad cultural es la existencia de políticas culturales que busquen protegerla y que comprendan lo digital como un territorio prioritario sobre el cual intervenir.
Evidentemente, los primeros actores que aparecen son los Estados y los gobiernos. Sin embargo, también existen muchos otros integrantes del ecosistema que pueden y deben actuar para garantizar esa protección.
Otro actor clave son las sociedades de gestión colectiva, que administran los datos y los derechos de los compositores, así como los derechos vinculados a la industria discográfica. Estas organizaciones tienen un papel muy importante en la preservación de la información, en la protección de las obras y en la definición de las condiciones bajo las cuales pueden ser utilizadas.
En realidad, existe una gran cantidad de actores dentro del ecosistema musical que tienen responsabilidades en este proceso. Pensar políticas implica crear nuevas ideas y respuestas que surjan, sobre todo, desde Latinoamérica y desde el Sur Global.
En gran medida, nuestras regiones no desarrollan las tecnologías que organizan actualmente estas dinámicas. Por eso, es fundamental que podamos preservar nuestra información y decidir qué hacer con ella.
Tenemos que definir si esos datos y esas obras se venderán, se licenciarán o circularán bajo otras condiciones. También debemos establecer de qué manera los creadores se beneficiarán y generarán ingresos a partir de estas nuevas dinámicas.
La discusión no consiste únicamente en proteger la diversidad cultural de una manera simbólica. También implica crear estructuras concretas que permitan conservar la información, administrar los derechos y garantizar una participación justa de los creadores en el valor económico generado por sus obras.
7. Si la música deja de ser algo cerrado y pasa a poder transformarse constantemente, ¿qué lugar ocupa el artista en ese nuevo escenario? ¿Puede cambiar incluso nuestra idea de lo que significa ser músico o creador?
Sí, en este contexto, la idea de artista o de creador necesariamente tiene que atravesar un proceso de reflexión y de resignificación.
En la música, al menos, la figura del artista está muy asociada a la idea de éxito. Durante mucho tiempo, las plataformas digitales y los servicios de streaming estuvieron acompañados por un discurso de democratización: la promesa de que cualquier persona podría publicar su obra, llegar a nuevas audiencias y encontrar oportunidades.
Sin embargo, con el tiempo quedó demostrado que esa supuesta democratización también generó nuevas dinámicas de concentración. Quienes administran las plataformas, el dinero y los derechos continúan siendo, en gran medida, los mismos actores.
Por eso, me parece que la llegada de estas nuevas tecnologías obliga a revisar qué entendemos por artista, por éxito y por participación dentro del ecosistema musical.
No podemos permitir que la inteligencia artificial y los nuevos modelos tecnológicos continúen profundizando esa concentración. Esta discusión tiene que poner sobre la mesa quién controla las herramientas, quién administra los datos, quién se beneficia económicamente y qué lugar ocupan los creadores dentro de esas estructuras.
La tecnología no debería consolidar un sistema en el que cada vez menos actores concentran el poder, los recursos y las decisiones. Por el contrario, tendría que ayudarnos a construir modelos más justos, diversos y sostenibles para quienes crean música.
8. La tecnología está avanzando mucho más rápido que la capacidad de la industria para discutir sus consecuencias. ¿Hay alguna decisión que estemos tomando hoy que, en tu opinión, pueda ser muy difícil de revertir dentro de algunos años?
En relación con qué podemos hacer hoy y con las decisiones que estamos tomando —o dejando de tomar—, creo que uno de los principales problemas es que la actividad cotidiana continúa imponiéndose.
Sobre todo en Latinoamérica, el ecosistema cultural está tan precarizado que muchas veces no nos permite pensar demasiado hacia adelante. Estamos constantemente resolviendo el presente, atendiendo las urgencias de hoy.
Esa necesidad, o esa contingencia permanente, no nos está dejando observar con suficiente atención lo que sucede alrededor. Tampoco nos permite dimensionar toda la información que les estamos entregando a las plataformas ni pensar alternativas a los modelos actuales.
Creo que esto tendrá consecuencias en el futuro. En algún momento no tendremos otra opción que comenzar a discutirlo seriamente, o terminaremos atrapados dentro de estructuras que ya hoy presentan muchos problemas.
El desafío consiste en generar espacios para pensar más allá de la urgencia. Necesitamos detenernos a analizar qué decisiones estamos tomando, qué datos estamos cediendo, qué modelos estamos legitimando y qué alternativas podemos construir antes de que esas estructuras se vuelvan todavía más difíciles de modificar.
9. Después de investigar este escenario y escribir “Del estéreo a la música líquida”, ¿quedaste más optimista o más preocupado por el futuro de la música?
Esta investigación me dejó bastante preocupado. Sin embargo, al mismo tiempo, siento que existe una gran cantidad de cosas que todavía podemos hacer.
Creo que hoy debemos transitar una especie de dualidad emocional. Ser completamente optimistas frente a este escenario sería un poco ingenuo, pero permanecer únicamente preocupados, sin creer que podemos transformar algo, tampoco contribuiría demasiado al debate.
Por eso, la tercera parte del documento plantea una serie de acciones que considero posibles. Muchas de ellas están relacionadas con los temas que venimos conversando: reclamar políticas al Estado, exigir respuestas a las instituciones, pensar nuevas estructuras y abrir conversaciones con otras personas del ecosistema.
También necesitamos preguntarnos cuál es nuestra propia idea de cocreación. Es importante definir qué lugar queremos que ocupe la tecnología, qué decisiones estamos dispuestos a compartir con ella y cuáles consideramos fundamentales dentro de nuestro proceso creativo.
Existen muchas pequeñas acciones desde las cuales podemos comenzar a producir cambios. Quizás ninguna de ellas transforme por sí sola todo el sistema, pero juntas pueden ayudarnos a construir otras formas de crear, organizarnos y relacionarnos con la tecnología.
Conecta+
Cómo transformar una visita a Conecta+ en contenido para redes y ventas
Para una tienda de instrumentos musicales, Conecta+ no debe generar solo reuniones y compras. También puede convertirse en una fuente de contenido para atraer clientes, mostrar novedades, fortalecer la autoridad de la tienda y vender mejor después del evento.
Una feria de música no termina en el pabellón. Para una tienda, la visita puede empezar como búsqueda de proveedores, condiciones comerciales y productos de rotación, pero también puede convertirse en una herramienta de comunicación.
Cada demostración, conversación con una marca, lanzamiento, prueba de producto o encuentro con un especialista puede generar contenido para Instagram, TikTok, YouTube Shorts, WhatsApp, newsletter, blog y equipo de ventas.
El punto es planificar antes. Si el comerciante llega sin pauta, volverá con fotos sueltas. Si llega con método, puede transformar la visita en una serie de publicaciones útiles para clientes y vendedores.
Conecta+ Música & Mercado 2026 se llevará a cabo del 13 al 15 de noviembre de 2026 en el Centro de Exposiciones Transamérica de São Paulo, e incluirá una exposición profesional, un congreso y una agenda de negocios. La presentación estratégica del evento también destaca acciones relacionadas con redes sociales, prensa, influencers, medios especializados por sector, SEO, CRM y marketing por correo electrónico como parte de la estrategia para la captación de audiencia.
Antes del evento: definir qué vale la pena mostrar
La producción de contenido debe empezar antes de la visita.
La tienda puede preparar una lista de temas según lo que sus clientes preguntan en el día a día: guitarras de entrada, teclados para estudio, pedales compactos, interfaces de audio, productos para iglesias, accesorios de alta rotación, instrumentos para escuelas, iluminación para pequeños escenarios o novedades para home studio.
Esa lista ayuda a decidir qué buscar en la feria. En lugar de grabar cualquier cosa, el comerciante registra lo que tiene relación con su público.
Una buena pregunta inicial es: “¿Qué contenido puede ayudar a mi cliente a comprar mejor cuando vuelva a la tienda?”
Con esa lógica, la visita deja de ser solo cobertura y se convierte en servicio.

Reels: videos cortos con utilidad real
Los Reels pueden ser el formato más práctico para cubrir una feria. Pero no deben ser apenas videos rápidos de pasillos y stands.
Una tienda puede producir Reels con foco comercial: “tres productos que pueden llegar a la tienda”, “un accesorio útil para guitarristas”, “una solución compacta para home studio”, “lo que vimos para profesores de música” o “una novedad para iglesias y pequeños eventos”.
El formato debe ser simple: imagen clara, explicación breve y una conclusión útil. No hace falta revelar precios ni condiciones comerciales en ese momento. El objetivo es generar interés y abrir conversación con el cliente.
Un buen Reel de feria no dice solo “mira lo que encontramos”. Dice “esto puede resolver un problema que nuestros clientes ya tienen”.
Pruebas de producto: transformar demostración en venta
Las pruebas de producto son especialmente valiosas para tiendas de instrumentos, audio y tecnología musical.
Si una marca permite grabar una demostración, la tienda puede registrar fragmentos de sonido, uso, aplicación o comparación. Un pedal puede ser mostrado con dos configuraciones. Una interfaz puede aparecer en una grabación rápida. Un micrófono puede ser probado con voz. Un instrumento de entrada puede ser presentado desde el punto de vista del alumno o del profesor.
La clave es grabar con intención. El video debe responder a una duda concreta del cliente: para quién sirve, qué diferencia tiene, qué problema resuelve, cómo se usa y por qué podría entrar en el mix de la tienda.
Después del evento, esa prueba puede alimentar la venta en el mostrador, en WhatsApp o en redes sociales.

Entrevistas cortas con marcas y especialistas
Una de las mejores formas de generar contenido de valor es hacer preguntas breves a marcas, distribuidores y técnicos.
No hace falta producir una entrevista larga. Tres preguntas bien hechas pueden generar un video útil. Por ejemplo: “¿Para qué tipo de músico fue pensado este producto?”, “¿qué diferencia esta línea de la anterior?”, “¿qué debe saber una tienda antes de venderlo?” o “¿cuál es el producto de mayor rotación de esta categoría?”
Ese tipo de contenido cumple dos funciones. Para el cliente, aporta información. Para la tienda, muestra proximidad con el mercado y con los proveedores.
También ayuda al equipo interno. Una explicación corta de la marca puede ser usada después para capacitar vendedores.
Fotos con marcas: más que registro social
Las fotos con representantes, fabricantes, artistas o especialistas pueden funcionar, pero deben tener contexto.
Una imagen sin explicación tiene poco valor. Una foto con una marca, acompañada por un texto breve sobre qué se conversó, qué categoría fue evaluada o qué tipo de producto puede llegar a la tienda, comunica mejor.
La tienda debe evitar publicar solo “estamos en la feria”. Es más útil decir: “conversamos con proveedores de accesorios de alta rotación”, “estamos evaluando nuevas opciones para estudiantes” o “buscamos soluciones para mejorar el área de home studio de la tienda”.
El cliente no necesita ver apenas presencia. Necesita entender por qué esa presencia puede beneficiarlo.

Contenido para WhatsApp y vendedores
No todo contenido debe ir a redes abiertas. Parte del material puede servir para WhatsApp, grupos de clientes y equipo comercial.
Videos cortos de productos, fotos de lanzamientos, explicaciones de marcas y notas sobre condiciones pueden ayudar al vendedor a iniciar conversaciones con clientes específicos.
Por ejemplo, si la tienda atiende profesores, puede enviar un video sobre instrumentos de entrada. Si atiende iglesias, puede preparar una selección de soluciones de audio e iluminación. Si trabaja con home studio, puede mandar una lista de interfaces, microfones, monitores ou controladores vistos no evento.
La comunicación debe ser segmentada. El cliente responde mejor cuando recibe algo que tiene relación con su necesidad.
Newsletter post-evento: organizar lo que se aprendió
Una newsletter después de Conecta+ puede ser más efectiva que una secuencia desordenada de publicaciones.
La tienda puede enviar un resumen con los principales aprendizajes: categorías en crecimiento, productos que están siendo evaluados, tendencias observadas, marcas visitadas y soluciones que pueden llegar al stock.
Ese contenido posiciona a la tienda como curadora del mercado. No es solo una empresa que vende productos. Es una fuente de información para músicos, profesores, técnicos y compradores.
La estructura puede ser simple: “qué vimos”, “qué puede llegar a la tienda”, “qué tendencias merecen atención” y “qué clientes pueden beneficiarse”.

Post-evento: convertir contenido en oportunidad
El contenido publicado después de la feria debe tener continuidad comercial.
Si un Reel genera comentarios sobre un producto, la tienda puede crear una lista de interesados. Si una prueba de sonido recibe preguntas, puede avisar cuando el producto llegue. Si una entrevista con una marca despierta atención, puede programar una demostración en la tienda.
La visita a Conecta+ también puede generar acciones posteriores: semana de novedades, live con proveedor, día de prueba en la tienda, condición especial de lanzamiento, capacitación para clientes o evento con professores e músicos locais.
El contenido no debe terminar en visualización. Debe abrir conversación.
Qué registrar durante la feria
Para aprovechar mejor la visita, la tienda puede trabajar con una pauta simple. Registrar videos de productos de interés, pruebas autorizadas, entrevistas cortas, fotos con marcas, imágenes de demostraciones, comentarios de especialistas y notas sobre tendencias.
También conviene anotar qué contenido será usado para cada canal: Reels para alcance, WhatsApp para clientes específicos, newsletter para resumen, LinkedIn para posicionamiento empresarial y material interno para capacitar vendedores.
La organización evita que todo quede perdido en la galería del celular.

Medir qué contenido ayuda a vender
Publicar no basta. La tienda debe medir qué genera respuesta.
Algunos indicadores simples ayudan: qué videos recibieron más preguntas, qué productos fueron mencionados por clientes después de la publicación, cuántas personas pidieron precio, cuántos contactos entraron en lista de espera y qué contenido ayudó al vendedor en el punto de venta.
El objetivo no es producir por producir. Es transformar la visita en información útil, relación con clientes y posibilidad de venta.
La feria como extensión de la tienda
Conecta+ puede funcionar como una extensión temporal del showroom de la tienda. Lo que el comerciante ve, prueba y aprende en el evento puede ser llevado al cliente en forma de contenido.
Para eso, la visita debe ser planificada como cobertura, curaduría y herramienta comercial.
Una tienda que comunica bien su presencia en la feria no muestra solo que estuvo allí. Muestra que está buscando mejores proveedores, nuevos productos, mejores argumentos de venta y soluciones para seus clientes.
En un mercado donde el consumidor investiga antes de comprar, la tienda que comparte conocimiento aumenta su valor. No compite solo por precio. Compite por criterio, proximidad y confianza.
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