Tiendas
Precio online: qué puede hacer la tienda física
El cliente ya llega con el precio en el celular. La tienda necesita saber cuándo igualar, cuándo vender servicio y cuándo transformar confianza en valor.
El cliente entra, prueba la guitarra acústica, pide opinión, compara dos modelos y pregunta si puede pagar en diez cuotas. En el momento de cerrar, muestra el celular: “En internet está más barato”.
Ese es el nuevo mostrador. Según una investigación de CNDL/SPC Brasil, el 73% de los consumidores pide al vendedor de la tienda física el mismo precio encontrado en el e-commerce. El dato no significa que la tienda haya perdido. La misma investigación muestra que el 82% todavía compra en tiendas físicas, y que el canal presencial está mejor evaluado en cambio de productos, atención y demostración.
La oportunidad está ahí: no intentar ganarle a internet en todos los precios, sino saber dónde igualar, dónde empaquetar valor y dónde decir que no.
El error es comparar todo como si fueran cuerdas
No todos los productos deben seguir la misma regla.
Cuerdas, púas, cables simples, baquetas, soportes básicos, afinadores y accesorios de reposición son productos de comparación rápida. El cliente conoce el modelo, mira el precio y decide. En esos artículos, la tienda necesita estar cerca del precio online o compensar con conveniencia: entrega inmediata, combo, retiro en tienda y atención rápida.
En cambio, guitarras, bajos, teclados, interfaces, micrófonos, cajas activas, consolas digitales, sistemas inalámbricos, iluminación y baterías electrónicas exigen diagnóstico. El cliente puede empezar por el precio, pero necesita saber si ese producto resuelve su problema.
Ahí es donde gana la tienda física.
Internet vende el SKU. La tienda puede vender el uso correcto.
Haz una lista de productos que no pueden estar caros
La primera decisión práctica es simple: elige 30 productos sensibles al precio y monitóralos todas las semanas.
No hace falta investigar toda la tienda. Empieza por los artículos que el cliente más compara:
- cuerdas de guitarra acústica y eléctrica;
- púas y baquetas;
- cables P10, XLR y USB;
- afinadores;
- soportes;
- interfaces de entrada;
- micrófonos populares;
- auriculares más vendidos;
- cajas activas de mayor rotación;
- controladores y teclados de entrada.
Estos productos funcionan como “termómetro” de la tienda. Si están muy por encima de internet, el cliente asume que todo lo demás también está caro.
En el e-commerce musical, la disputa ya existe en los artículos de recompra. Un relevamiento de Nuvemshop citado por Mercado & Consumo mostró que pequeñas y medianas tiendas online de música facturaron R$ 14,7 millones en 2024, un alza de cerca del 26% frente a 2023, con 207 mil productos vendidos entre enero y el 17 de noviembre. Entre los artículos más vendidos estaban CDs y cuerdas de guitarra acústica.
La alerta para la tienda física es clara: el cliente puede comprar el instrumento en la tienda, pero si luego pasa a recomprar cuerdas, cables y accesorios online, la tienda pierde frecuencia.
Cuándo cubrir precio
Cubrir precio puede tener sentido, pero necesita una regla.
La tienda debería considerar igualar cuando:
- el producto es exactamente el mismo: mismo modelo, color, versión, voltaje y condición;
- el anuncio tiene stock real: no vale comparar con un producto no disponible;
- el vendedor online es confiable: un marketplace sin procedencia no puede convertirse en referencia de precio;
- hay factura y garantía clara: un precio sin seguridad no es el mismo producto;
- la venta mantiene una margen mínima: si el descuento borra la margen, la venta se convierte en facturación sin ganancia.
La regla debe estar escrita y ser igual para todos los vendedores. Si cada uno decide improvisando, el cliente aprende a presionar hasta que alguien ceda.
Cuándo no cubrir precio
La tienda no debe cubrir precio cuando el anuncio online implica riesgo, cuando la margen desaparece o cuando el producto exige soporte técnico que internet no entrega.
Ejemplo: una caja activa vendida online a un precio muy bajo puede parecer el mismo producto. Pero el cliente de la tienda tal vez necesite probar volumen, entender entradas, comprar el cable correcto, elegir pedestal y saber si sirve para iglesia, escuela, bar o evento.
En ese caso, la tienda no está vendiendo solo la caja. Está vendiendo la posibilidad de que el cliente no compre mal.
La respuesta del vendedor puede ser directa: “Puedo verificar el precio si es el mismo producto, con stock, factura y garantía. Pero aquí también lo pruebas, llevas el cable correcto, resuelves dudas de instalación y tienes soporte si algo no funciona”.
Esa frase cambia la conversación. El vendedor no niega el precio. Reposiciona la compra.
El cliente no compara paquetes
El comerciante pierde cuando vende el producto suelto. Gana cuando vende una solución.
Ejemplos:
Guitarra acústica para principiante
Guitarra acústica + funda + afinador + juego de cuerdas + ajuste inicial.
Guitarra eléctrica
Guitarra + cable + correa + púas + ajuste + orientación sobre amplificador.
Home studio
Interfaz + micrófono + cable XLR + pedestal + auriculares + configuración básica.
Iglesia o escuela
Caja activa + pedestal + cable + micrófono + prueba de volumen + orientación de conexión.
DJ o productor
Controlador + auriculares + cable + software + instalación inicial.
El cliente compara el precio del producto. Pero es mucho más difícil comparar un paquete que resuelve el problema completo.
Cuidado: descuento no es margen
Este punto debe quedar en la cabeza del vendedor.
Si un producto le cuesta R$ 1.000 a la tienda y se vende por R$ 1.300, la margen bruta es de R$ 300. Si la tienda da R$ 150 de descuento para igualar internet, no dio “solo 11,5%” de descuento sobre el precio final. Entregó la mitad de la margen bruta.
Por eso, antes de cubrir precio, la tienda necesita conocer tres números: costo del producto, precio mínimo aceptable y margen que queda después del descuento.
Sin eso, el vendedor mira el precio. El dueño mira la facturación. Pero nadie mira la ganancia.
Usa WhatsApp para recuperar recompra
Internet no espera a que el cliente vuelva. Envía oferta, cupón, recordatorio y recomendación.
La tienda también necesita hacerlo.
CNDL/SPC señala que el 62% de los consumidores prefiere WhatsApp como canal de contacto comercial. La investigación también muestra que el 76% está más propenso a comprar en tiendas que ofrecen recomendaciones y ofertas personalizadas.
Para una tienda de música, eso puede convertirse en una rutina simple:
- 7 días después de la compra: preguntar si el producto funcionó bien.
- 30 días después: ofrecer un accesorio complementario.
- 60 o 90 días después: recordar cambio de cuerdas, púas, baquetas o mantenimiento.
- Antes de fechas fuertes: enviar un kit listo, no una promoción genérica.
Ejemplo: “Hola, João. Compraste una guitarra acústica con nosotros hace dos meses. Tenemos un kit de cuerdas + afinador + cambio en tienda. ¿Quieres que te lo separe?”
Eso es mejor que mandar una imagen genérica con “promoción de la semana”.
El vendedor necesita diagnosticar antes de dar precio
La tienda que habla de precio demasiado pronto se convierte en vitrina de internet.
Antes de decir “cuesta R$ X”, el vendedor necesita descubrir uso, urgencia y riesgo.
Preguntas que venden mejor:
“¿Lo vas a usar en casa, escenario, iglesia, escuela o estudio?”
“¿Ya tienes cable, caja, interfaz o amplificador?”
“¿Lo vas a transportar todas las semanas?”
“¿Necesitas más volumen, timbre, portabilidad o resistencia?”
“¿Es para estudiar, grabar, tocar en vivo o trabajar?”
“¿Quieres el menor precio o quieres evitar comprar mal?”
La última pregunta es fuerte porque separa al curioso del comprador. Y abre espacio para vender valor.
El plan de 7 días para la tienda
Día 1 — elige 30 productos sensibles al precio.
Compáralos con internet y define precio mínimo.
Día 2 — crea tres kits de entrada.
Uno para guitarra acústica, uno para guitarra eléctrica y uno para home studio.
Día 3 — escribe la regla de cobertura de precio.
Producto igual, stock real, factura, garantía y margen mínima.
Día 4 — entrena una respuesta estándar.
Nada de improvisar en el mostrador.
Día 5 — coloca el servicio en el presupuesto.
Prueba, ajuste, instalación, cambio facilitado y soporte deben aparecer por escrito.
Día 6 — recupera clientes antiguos por WhatsApp.
Empieza por quienes compraron instrumentos en los últimos 90 días.
Día 7 — revisa qué descuentos dieron ganancia.
Una buena venta no es la que “no perdió al cliente”. Es la que preservó margen.
Piénsalo bien
Competir con precio online no es bajar todo. Es elegir las batallas.
La tienda física debe ser agresiva en los productos que el cliente usa para comparar, inteligente en los kits y firme en los productos que exigen orientación. El cliente puede llegar con el precio en el celular, pero todavía necesita confianza para comprar bien.
Quien vende solo producto compite contra internet. Quien vende solución, soporte y recompra juega otro partido.
Audio
Cómo probar un micrófono antes de comprarlo y antes de venderlo
Comprar o vender un micrófono parece algo simple, pero una prueba mal hecha puede esconder fallas importantes.
En una tienda, eso puede terminar en cambios, devoluciones y desgaste con el cliente. Para el músico, técnico, productor o creador de contenido, puede significar llevarse a casa un equipo con problemas justo en la parte más importante: la captación.
La buena noticia es que no hace falta una estructura compleja para hacer una verificación inicial confiable. Algunas pruebas objetivas ya ayudan a detectar si el micrófono está en buen estado y si su desempeño coincide con lo que promete el modelo.
El primer paso: probarlo en el contexto correcto
Antes que nada, el micrófono debe conectarse a un sistema mínimamente confiable. No sirve evaluarlo con un cable defectuoso, un preamp con ruido, una caja mal ajustada o un canal saturado. Eso vale tanto para la tienda como para el usuario.
Lo ideal es probarlo con:
- un cable en buen estado;
- un canal limpio;
- ganancia correctamente ajustada;
- monitor o auriculares que permitan oír detalle;
- el menor ruido externo posible.
Sin esa base, la prueba ya empieza mal.
Prueba de cápsula: claridad, respuesta y consistencia
La cápsula es el corazón del micrófono. Define buena parte de la respuesta, la sensibilidad y la naturalidad de la captación. Por eso, la primera prueba debe ser siempre auditiva.
En micrófonos vocales, conviene hablar y cantar a distintas distancias, observando si la respuesta se mantiene coherente. El micrófono debe sonar limpio, sin fallas, sin exceso de opacidad y sin cambios raros de timbre cuando la voz se acerca o se aleja.
También vale probar diferentes intensidades de voz. Un buen micrófono debe responder tanto en una voz suave como en una emisión más fuerte, sin romper, distorsionar demasiado pronto ni perder definición.
En instrumentos, la lógica es la misma. Lo importante es percibir si la cápsula entrega detalle, equilibrio y estabilidad. Si el sonido parece demasiado apagado, demasiado áspero o inconsistente, puede haber un problema en la cápsula o simplemente una mala combinación entre el modelo y la aplicación.
Para el vendedor, esta prueba ayuda a demostrar el producto con más seguridad. Para el comprador, ayuda a evitar una compra basada solo en la marca o la apariencia.
Ruido de manipulación: un detalle que cambia todo
Mucha gente prueba el micrófono quieto en el pie y se olvida de algo básico: el ruido de manipulación. Pero en uso real, sobre todo en escenario, iglesia, evento o reporteo, este punto cambia mucho la experiencia.
La prueba es simple. Basta sostener el micrófono como se usaría normalmente y hacer pequeños movimientos con la mano. Si el equipo transmite golpes, roce, vibración del cuerpo o demasiado ruido al tocarlo, eso ya merece atención.
En micrófonos de mano, un mal control del ruido de manipulación puede comprometer la voz cantada o hablada. En condensadores pequeños, lavaliers y shotguns, este comportamiento también puede aparecer cuando se mueve el cable, la pinza o el soporte.
Para quien vende, conviene mostrar esto con honestidad. Algunos modelos tienen este límite como característica de diseño, no necesariamente como defecto. Lo importante es dejar claro para qué tipo de uso funciona mejor cada micrófono.
Verificación de conectores: donde empiezan muchos problemas
El conector es una de las partes más olvidadas en una prueba rápida. Y justamente ahí aparecen muchos problemas: fallas intermitentes, ruidos, pérdida de señal o falso contacto.
Primero conviene hacer una inspección visual. El conector debe estar firme, limpio, sin juego excesivo y sin señales de óxido o daño físico. En micrófonos con cable fijo, el punto de salida del cable también merece atención, porque es una zona muy expuesta al desgaste.
Después viene la prueba práctica: conectar y desconectar con cuidado, mover levemente el plug y observar si aparece ruido, corte de señal o variación. Un micrófono en buen estado no debería fallar solo porque el conector se tocó apenas.
Para el vendedor, esto es esencial antes de poner el producto en demostración o entregarlo al cliente. Para el comprador, es una forma simple de no llevarse un micrófono que ya muestra inestabilidad.
Qué debería observar el usuario final
Quien va a comprar un micrófono necesita mirar tres cosas: sonido, comportamiento e integridad. No alcanza con que “funcione”. Tiene que funcionar bien dentro del uso previsto.
Conviene observar:
- si la voz o el instrumento suenan naturales;
- si hay ruido de fondo excesivo;
- si el micrófono responde bien a la dinámica;
- si el manejo genera ruido;
- si el conector está firme;
- si aparece alguna falla intermitente.
También es importante probar sin apuro. A veces, en el primer minuto, todo parece normal. El problema aparece cuando se mueve el cable, cuando sube la ganancia o cuando cambia la intensidad de la fuente sonora.
Qué debería revisar siempre el comerciante
Para la tienda, probar bien un micrófono antes de venderlo no es solo cuidado técnico. También es una forma de proteger la operación comercial. Un producto revisado con criterio reduce devoluciones, mejora la experiencia del cliente y fortalece la confianza en la atención.
Además de la prueba básica de funcionamiento, conviene revisar siempre:
- cápsula respondiendo sin distorsión ni fallas;
- ruido de manipulación dentro de lo esperable para el modelo;
- conector firme y sin falso contacto;
- llave on/off, cuando exista;
- accesorios incluidos;
- estado estético del cuerpo y de la rejilla.
En micrófonos usados o de exhibición, ese cuidado tiene que ser todavía mayor.
No todo problema es culpa del micrófono
Este punto es importante. A veces, el micrófono es acusado injustamente. El problema puede estar en el cable, en la alimentación phantom, en el transmisor inalámbrico, en la ganancia excesiva, en la interfaz o incluso en la caja de sonido usada en la prueba.
Por eso, una buena práctica es aislar variables. Cambiar el cable, usar otro canal, comparar con otro micrófono y repetir la prueba en otro sistema ayuda mucho a separar un defecto real de un problema de contexto.
Probar bien es comprar y vender mejor
Al final, probar un micrófono correctamente no es exageración. Es lo mínimo para decidir bien. Para quien compra, evita frustración. Para quien vende, evita retrabajo y aumenta la credibilidad.
Cápsula, ruido de manipulación y conectores forman un trío básico de verificación. No agotan el análisis, pero ya dicen mucho sobre el estado del micrófono y sobre la experiencia que va a entregar.
Tiendas
Tiendas: Margen vs. volumen, lo que realmente sostiene la salud financiera de tu negocio
Por qué facturar más no siempre significa ganar mejor en el retail musical
Vender mucho no significa, necesariamente, obtener buenos resultados. Esta es una de las lecciones más duras —y más importantes— del retail de instrumentos musicales y audio. En muchos casos, el crecimiento de la facturación viene acompañado de márgenes cada vez más reducidos, lo que presiona la caja, limita la capacidad de inversión y aumenta el riesgo del negocio.
El problema no está en vender productos de gran volumen. Estos cumplen un papel importante para generar flujo, atraer nuevos clientes y mantener visibilidad en el mercado. El riesgo aparece cuando esos artículos, de margen reducido, pasan a ser la base de la facturación, sin compensación a través de servicios, accesorios o soluciones de mayor valor agregado.
En ese escenario, la tienda trabaja más, mueve más stock, pero retiene menos resultado.
Dónde suele comenzar el desequilibrio
Un error frecuente es concentrarse únicamente en la facturación mensual como indicador de éxito. Sin analizar el margen real de cada categoría, el minorista puede tener la sensación de crecimiento mientras la rentabilidad se deteriora.
Otro punto crítico es la dependencia excesiva de promociones. El volumen sin margen suele exigir descuentos constantes para sostener las ventas, creando un ciclo difícil de mantener, especialmente en contextos de inestabilidad económica o variaciones cambiarias.
Además, cuando el margen se comprime, la tienda pierde capacidad para invertir en stock estratégico, capacitación del equipo, marketing y mejora de la experiencia del cliente —factores clave para la sostenibilidad del negocio.
El margen es lo que da oxígeno al negocio
Un margen saludable funciona como amortiguador. Permite absorber fluctuaciones del mercado, negociar mejor con proveedores, invertir en un mix más equilibrado y mantener un nivel de atención adecuado.
El volumen, por sí solo, no garantiza eso. Sin margen, cualquier imprevisto —caída de la demanda, retrasos de proveedores, devoluciones o aumento de costos— impacta directamente en la caja.
Por eso, entender qué productos sostienen realmente el resultado final de la tienda es una decisión estratégica, no solo financiera.
Consejos prácticos para equilibrar margen y volumen en el día a día
• Identifica los productos que realmente generan resultado
No siempre son los más vendidos. Analiza qué categorías dejan margen real y cuáles solo mueven caja.
• Usa los productos de volumen como puerta de entrada, no como base
Los artículos de alta rotación deben generar oportunidades para vender accesorios, servicios y soluciones completas.
• Valora los accesorios y complementos
Cables, cuerdas, soportes, estuches y fuentes suelen ofrecer mejor margen y rotación más previsible.
• Evita competir solo por precio
Cuando la venta se basa únicamente en descuentos, el margen desaparece rápidamente.
• Sigue indicadores simples pero consistentes
Ticket medio, margen por categoría y rotación de stock dicen más que la facturación aislada.
• Capacita al equipo para vender valor, no solo producto
La atención consultiva ayuda a mejorar el margen sin depender de un volumen excesivo.
El punto central
En el retail musical, crecer no es solo vender más unidades. Es vender con margen, recurrencia y relación con el cliente. Las tiendas que priorizan únicamente el volumen tienden a quedar vulnerables ante cualquier cambio de escenario.
Las que logran equilibrar margen, mix de productos y calidad de atención construyen negocios más resilientes —incluso en mercados inestables.
La facturación impresiona. El margen sostiene.
Tiendas
Importación directa: ¿vale la pena para el minorista latinoamericano?
Comprar directamente a fabricantes del exterior puede mejorar los márgenes, pero también implica costos, burocracia y riesgos que muchos comercios de la región suelen subestimar.
Con el crecimiento del comercio electrónico y la presión sobre la rentabilidad en el retail musical, cada vez más tiendas de instrumentos y audio en América Latina consideran una alternativa que antes parecía reservada a jugadores grandes: importar de forma directa, sin depender por completo de distribuidores locales.
La lógica parece atractiva. Comprar a mejor precio, traer marcas exclusivas y ganar margen. Pero, en la práctica, la importación directa exige estructura, planificación y capacidad financiera. No se trata solo de negociar con un fabricante. También implica lidiar con regulaciones aduaneras, impuestos, plazos logísticos, garantías y soporte posventa.
¿Puede una tienda importar directamente?
En términos generales, sí. En la mayoría de los países de América Latina, una empresa puede importar productos para reventa siempre que cumpla con los requisitos legales y fiscales de su mercado.
Eso suele incluir:
- registro fiscal y habilitación para comercio exterior;
- documentación aduanera;
- contratación de despacho o agente aduanal;
- pago de aranceles e impuestos;
- cumplimiento de normas técnicas o de etiquetado, cuando correspondan.
El problema es que las reglas no son iguales en toda la región. Lo que puede ser relativamente simple en un país puede resultar mucho más lento o costoso en otro. Por eso, antes de dar el paso, el minorista necesita entender no solo el precio de origen del producto, sino el costo real de ponerlo en su depósito y dejarlo listo para vender.
Los impuestos pueden cambiar toda la cuenta
Uno de los puntos más sensibles de la importación en América Latina es la carga tributaria. En muchos casos, el valor final del producto crece mucho después de sumar aranceles, IVA o impuestos equivalentes, tasas de nacionalización, flete, seguro y costos operativos.
Además, varios de esos cargos no se calculan solo sobre el valor de la mercancía. También se aplican sobre el costo del transporte y del seguro, lo que encarece la operación.
Por eso, una compra que parece ventajosa en la lista de precios del fabricante puede dejar de serlo cuando se arma la cuenta completa.
Por qué algunas tiendas igual quieren importar
A pesar de la complejidad, la importación directa sigue siendo una opción tentadora para parte del mercado.
La primera razón es el margen. Eliminar intermediarios puede abrir espacio para una rentabilidad mayor, sobre todo en productos de ticket más alto.
La segunda es el acceso. Hay marcas que todavía no tienen distribución oficial en algunos países de la región, o que están mal atendidas localmente. En esos casos, importar puede ser una forma de abrir una categoría nueva dentro de la tienda.
La tercera es la diferenciación. En un mercado donde muchas tiendas trabajan con portfolios parecidos, tener productos menos comunes puede atraer estudios, músicos profesionales e integradores que buscan algo fuera del circuito habitual.
Los riesgos que no siempre entran en la primera planilla
El problema es que la importación directa no trae solo oportunidades. También exige una estructura que muchos comercios pequeños y medianos todavía no tienen.
Uno de los primeros obstáculos es el volumen mínimo de compra. Muchos fabricantes internacionales trabajan con pedidos iniciales más altos de lo que una tienda latinoamericana promedio está acostumbrada a manejar.
Eso lleva a otro punto: capital inmovilizado. Importar suele exigir pago anticipado, compra en volumen y formación de stock. En la práctica, el comerciante deja dinero parado por más tiempo.
También está el plazo logístico. Entre producción, embarque, aduana y entrega, una operación puede tardar semanas o incluso meses. Eso complica la reposición y reduce la capacidad de reacción del negocio.
A eso se suma el tema de garantía y asistencia técnica. Si no hay distribuidor local, muchas veces la tienda termina siendo el primer y, a veces, el único punto de soporte para el cliente. En instrumentos y audio, eso pesa bastante. No alcanza con vender. Hay que sostener la experiencia después.
Por último, está el factor cambiario. En una región marcada por volatilidad monetaria, una suba del dólar o una devaluación local puede afectar por completo el costo final y la rentabilidad prevista.
No todo el mundo importa solo
Por esas razones, muchas tiendas de la región terminan optando por modelos intermedios. En lugar de importar de forma directa, trabajan con distribuidores nacionales, importadores especializados o empresas de trading que se encargan de la operación internacional.
Ese camino reduce parte del margen potencial, pero también baja el riesgo operativo y evita que la tienda tenga que absorber toda la complejidad del proceso.
En muchos casos, esa solución termina siendo más eficiente, sobre todo para negocios que todavía no tienen escala suficiente para manejar importación, stock, soporte y riesgo cambiario al mismo tiempo.
Entonces, ¿vale la pena?
Depende del perfil de la empresa.
Para minoristas grandes, con buen volumen, espalda financiera y estructura administrativa, la importación directa puede ser una herramienta estratégica. Les permite negociar mejor, acceder a marcas nuevas y construir una propuesta más diferenciada.
Para tiendas pequeñas o medianas, la ecuación suele ser más delicada. Muchas veces, la burocracia, el costo financiero y la necesidad de asumir garantía y reposición hacen que la operación sea menos competitiva de lo que parecía al principio.
En el negocio de instrumentos y audio, donde la confianza, el soporte técnico y la reposición rápida siguen siendo factores decisivos, el distribuidor local todavía ocupa un lugar importante en buena parte de América Latina.
Más que una compra, una decisión de modelo de negocio
Importar directo no es solo una forma de comprar más barato. Es una decisión que cambia la operación comercial. Exige más control, más previsión y más responsabilidad sobre la cadena.
Para algunas tiendas, puede ser el paso natural hacia un nuevo nivel. Para otras, todavía conviene crecer con socios locales antes de asumir ese riesgo.
En cualquier caso, la pregunta correcta no es solo si importar da más margen. La pregunta real es si la empresa está lista para sostener todo lo que viene junto con ese margen.
-
instrumentos musicales5 meses agoLas guitarras más vendidas en el mundo en 2025 y qué tendencias explican su éxito
-
Audio6 meses agoGus Lozada asume nuevo cargo en M-Audio / inMusic Brands
-
instrumentos musicales6 meses agoLos bajos eléctricos más vendidos en 2025 y las tendencias que definen el mercado
-
Music Business6 meses agoNuevas oportunidades para músicos en cine, videojuegos, publicidad y contenido digital
-
Distribución6 meses agoColombia: Yamaki se convierte en distribuidor exclusivo de Chauvet y Chamsys
-
instrumentos musicales5 meses agoBaterías electrónicas más vendidas en 2025 y por qué lideran el mercado
-
instrumentos musicales5 meses agoLas guitarras acústicas más vendidas en 2025 y por qué dominan el mercado
-
Audiovisual6 meses agoBrasil: On Projeções ilumina los Arcos da Lapa con proyectores Christie Griffyn



