Distribución
Cómo ser más proactivo para crecer: La solución invisible
No siempre las empresas actúan por actuar; sino que es necesario observar el panorama y enfocar los movimientos a lo que realmente se necesita. Ser más proactivo puede ser la clave.
Cuando el fabricante produce, el distribuidor vende, el cliente compra y el usuario está satisfecho, todo tiene sentido: es la solución visible que todos conocen. Pero existen muchos otros momentos, en los que el fabricante reacciona a la demanda, el distribuidor se enfoca en la prospección, el cliente evalúa sin decidirse y el usuario se adapta sin quedar convencido. Es en este momento de indeterminación cuando más proactivo un negocio debe ser, ofreciendo soluciones invisibles a necesidades futuras. Nadie tiene una fórmula mágica para salir al paso de estas situaciones, pero sin duda se pueden estudiar, planificar y enfrentar si se tiene en cuenta que en el mercado toda circunstancia es transitoria. Definamos algunos parámetros clave para estar preparados.
El usuario es el mejor aliado
A veces se olvida que los productos se crean para el usuario, no para el cliente. También conviene recordar que sin usuarios ningún cliente puede crear negocio. Esta es una situación difícil para quien responde a unos objetivos comerciales fijados de antemano, ya que resulta enormemente complicado evaluar cuál es el rédito real que generan las acciones de producto. Se dice que los usuarios generan potencial en lugar de ventas. Pero lo cierto es que los usuarios crean la necesidad de la venta, y por tanto, son los motores de todo negocio.
Hoy día disponemos de muchísimas herramientas para medir el impacto de nuestras acciones, ya sean orientadas a marketing, formación o soporte. Si utilizamos comunicaciones digitales con los usuarios finales, ya sea a través de suscripciones de correo electrónico, redes sociales o contacto directo, es posible medir la interacción que generan y crear una base de datos activa que refleje si estamos yendo en la dirección correcta. El modelo de trabajo HEART se creó específicamente para evaluar estas relaciones. Es una gran “solución invisible”, y depende de un proceso escalonado:
- Adopción. Lo primero que necesitamos es que el usuario acepte la comunicación con nosotros. Esto puede reflejarse en una primera reunión, o una recepción de interés.
- Éxito de la tarea. Al usuario le proponemos una acción y este la completa. Es lo que ocurre cuando le pedimos a un usuario que interactúe para acceder a un contenido.
- Enganche. Esto es, una solicitud expresa del usuario para recibir información frecuente. Se ha creado una relación; ambas partes están conectadas y el mensaje se transmite.
- Retención. Sin duda el paso más difícil de todos, indica que el usuario interactúa con frecuencia. Puede que asista a webinars, vaya a las ferias, o solicite demostraciones.
- Satisfacción. Cuando un usuario está satisfecho con la marca, el servicio, y por supuesto el producto, lo muestra. Puede ser un comentario, una reseña, o una recomendación.
- Lograr la satisfacción del usuario es, a fin de cuentas, el éxito de todos. Resulta importante tender puentes de comunicación hacia el usuario porque nuestra industria se sostiene únicamente si todos entienden su rol. Cuando el usuario recibe la atención y el servicio correcto por parte del proveedor, experimenta el soporte y la formación del distribuidor, y es capaz de apreciar la calidad y valor del fabricante, todo navega en la dirección correcta.
Gestionando la expectativa del cliente
En toda relación comercial debe existir un equilibrio de fuerzas entre dos partes, sobre todo en cuestiones de negociación y venta directa. Sin embargo, una relación comercial es también una relación entre personas, y por tanto ciertas expectativas van implícitas. Definir estas expectativas es una de las tareas más importantes para el fabricante, el distribuidor y el proveedor de servicios.
En un contexto profesional, todo cliente entiende que no puede exigir mejores precios constantemente, ni es correcto negociar unas condiciones de compra desproporcionadas si no van acompañadas de volumen o visibilidad. Pero sí tiene el derecho a reclamar la atención pormenorizada del distribuidor y el soporte del fabricante desde el día en el que realiza su primera compra. Este es el trato visible, y debe ser respetado. Una relación comercial no debe depender exclusivamente del dinero, sino del cumplimiento de los acuerdos establecidos en esa relación, y debe tender al mantenimiento y desarrollo del trato en el tiempo.
Las soluciones invisibles entre distribuidores y clientes tienen mucho que ver con el desarrollo de este trato. Un distribuidor no es un encarecedor de producto sino un facilitador de soluciones. Es el que sabe qué hacer cuando llegan los problemas; el que entiende las necesidades específicas del cliente y el que domina los diferentes canales disponibles para la obtención de resultados óptimos. Nada por debajo de eso será capaz de satisfacer las expectativas del cliente. Pero es posible llevar esta relación todavía más allá, a través de la experiencia de marca. Cuando no existan recursos para invertir, o el número de compras sea muy elevado, el cliente se preguntará:
“¿Qué hace la marca por el mí?” Un distribuidor debe asegurarse de formar al cliente en el entendimiento del producto, así como ofrecer un tiempo de respuesta rápido y eficaz. En cierto sentido, es el altavoz que amplifica lo que la marca ofrece.
“¿Por qué debería seguir apostando por esta marca?” El distribuidor debe ser siempre un especialista en fidelización. Para ello, es preciso detectar las dudas y ser lo suficientemente proactivo como para darles respuesta antes de que lleguen los problemas.
Soluciones invisibles como la atención personalizada y específica, las actividades grupales periódicas, la actualización de comunicaciones o el soporte continuado, rara vez tienen un impacto a corto plazo, pero construyen relaciones duraderas, sólidas y extensibles.
La validación lo es todo
Asumir hechos no probados es el mal de nuestro tiempo y afecta enormemente a los negocios. Conocer a clientes y usuarios no es sencillo, pero resulta clave para fortalecerse en el mercado. La validación de las relaciones a través de métricas digitales, entrevistas frecuentes, formación de producto o seguimiento posventa lleva a las relaciones hasta el siguiente nivel, pues las soluciones invisibles se construyen en base al valor añadido, no en el ajuste del precio.
Autor: Ben Díaz, Global Product Manager para el fabricante danés SGM Light y Diseñador de Iluminación. En sus más de veinte años de experiencia, ha trabajado en 28 países de 4 continentes con una importante presencia en el entorno formativo. Muchas de sus publicaciones, vídeos educativos y webinars están disponibles en su web bendiazlightingdesigner.wordpress.com.
Distribución
¿Tu proveedor te ayuda a vender o solo entrega cajas?
En un mercado con márgenes presionados y consumidores más informados, la relación entre distribuidor y tienda necesita ir más allá del precio, plazo y logística.
Llegó la mercadería. También llegó la factura.
¿Y después?
Durante décadas, una de las principales funciones del distribuidor fue colocar el producto en la tienda adecuada, ofreciendo inventario, crédito y logística.
Esas funciones continúan siendo fundamentales. Pero posiblemente ya no sean suficientes.
Esto plantea una pregunta sencilla para el comercio musical:
¿Tu proveedor ayuda a tu tienda a vender lo que le compraste?
Colocar un producto en la estantería es solo una parte del trabajo
Cuando una nueva tecnología llega al mercado, alguien necesita explicar por qué existe.
El vendedor debe conocerla.
El consumidor debe entenderla.
La tienda debe poder demostrarla.
Si el distribuidor se limita a enviar cajas, gran parte de ese trabajo queda en manos del minorista.
Y eso tiene un costo.
¿Qué debería esperar una tienda?
Depende de la categoría y de la estructura de cada proveedor. Pero existen áreas en las que la colaboración puede generar valor:
capacitación de vendedores, demostraciones, información técnica clara, soporte preventa, asistencia posventa, disponibilidad de repuestos, información sobre lanzamientos, apoyo a acciones comerciales y herramientas para generar demanda.
No significa que el distribuidor deba pagar el marketing de la tienda.
Significa entender que venderle al canal y desarrollar el canal son dos actividades diferentes.
¿Y qué puede esperar el proveedor de la tienda?
La relación también funciona en sentido contrario.
No tiene sentido exigir capacitación, marketing y soporte de una marca que permanece escondida en el depósito.
El minorista también tiene responsabilidades: equipo preparado, exposición adecuada, comunicación, información sobre lo que sucede en el mercado y cumplimiento de las condiciones comerciales acordadas.
Una asociación comercial exige reciprocidad.
El precio más bajo no siempre produce el mejor resultado
Un proveedor puede ofrecer algunos puntos adicionales de margen y, aun así, generar menos negocio.
Otro puede presentar condiciones aparentemente menos agresivas, pero ofrecer disponibilidad, capacitación y soporte que aumenten la rotación.
Evaluar proveedores únicamente por el descuento puede ser una cuenta incompleta.
Evalúa a tus principales proveedores
Asigna una puntuación a cada uno en:
- disponibilidad de producto;
- logística;
- capacitación;
- soporte técnico;
- posventa;
- política comercial;
- generación de demanda;
- comunicación.
Después compara el resultado con facturación, margen y rotación.
Puede haber sorpresas.
Acción para el lunes: selecciona los cinco proveedores más importantes de tu negocio y descubre cuáles realmente ayudan a vender.
Distribución
Por qué una marca puede cambiar de distribuidor aunque las ventas no sean malas
Facturación sigue siendo importante, pero cobertura, posicionamiento, información, soporte y capacidad de desarrollar el mercado pesan cada vez más en una representación.
Cuando una marca internacional sustituye a su distribuidor, la primera explicación suele ser inmediata: “no estaba vendiendo”.
A veces es cierto.
Pero no siempre.
Una empresa puede alcanzar números razonables y aun así perder una representación.
La razón es que un fabricante no evalúa solamente cuánto producto salió del almacén. También observa qué está ocurriendo con la marca dentro del mercado.
¿Está creciendo?
¿Está presente en los clientes correctos?
¿Los productos estratégicos reciben atención?
¿Los dealers están capacitados?
¿Existe stock?
¿Hay servicio?
¿El distribuidor comparte información?
¿La marca está construyendo futuro o simplemente facturando el presente?
Vender no significa necesariamente desarrollar una marca
Un distribuidor puede alcanzar una meta comprando grandes cantidades y concentrándolas en pocos clientes.
Para el fabricante, eso puede resolver el trimestre.
Pero quizá no construya mercado.
Hay una diferencia importante entre distribuir producto y desarrollar una marca.
Desarrollar implica abrir cuentas relevantes, identificar segmentos, capacitar vendedores, generar demostraciones, posicionar novedades, trabajar con artistas o especificadores cuando corresponde, invertir en comunicación y conseguir que el producto sea considerado incluso antes de que exista una venta.
Ese trabajo no siempre aparece inmediatamente en una planilla de facturación.
Pero puede determinar lo que ocurrirá dos años después.
El fabricante también mira dónde se vende
No todos los dealers tienen el mismo valor estratégico.
Una marca puede tener buenas ventas y, aun así, considerar insuficiente su presencia en determinadas ciudades, regiones o segmentos.
Puede vender mucho online y casi nada en tiendas especializadas.
Puede tener fuerza en MI y ninguna presencia en instalación.
Puede estar concentrada en una única cadena.
Puede tener volumen en productos de entrada mientras sus líneas profesionales prácticamente no existen.
Por eso el fabricante suele mirar más allá del número total.
Quiere saber cómo está formado ese número.
Falta de stock puede destruir una estrategia
Hay pocas cosas más difíciles para una marca que invertir en demanda y descubrir que el producto no está disponible.
Una campaña funciona.
Un artista muestra el equipo.
El usuario entra en la tienda.
Y el distribuidor responde: “llega en dos meses”.
Esto no significa que todo deba estar permanentemente en inventario. Importación, monedas, crédito y logística hacen que América Latina sea especialmente compleja.
Pero existe una diferencia entre administrar stock y trabajar permanentemente sin disponibilidad.
Para muchas marcas, previsión de compras y capacidad financiera del distribuidor pesan tanto como su fuerza comercial.
Servicio técnico también vende
En categorías como audio profesional, iluminación, electrónica e instrumentos de mayor valor, la relación con la marca continúa después de la factura.
¿Qué sucede cuando un producto falla?
¿Hay repuestos?
¿Hay técnicos capacitados?
¿Cuánto tarda una respuesta?
¿Quién atiende al dealer?
Una representación puede crecer rápidamente y deteriorarse de forma igualmente rápida si el mercado empieza a asociar la marca con problemas de soporte.
El fabricante lo sabe.
Por eso, servicio posventa no es solamente un costo operativo. También es una herramienta de posicionamiento.
El distribuidor que no comparte información se vuelve menos estratégico
Durante años, algunos distribuidores trataron la información del mercado como algo que debía mantenerse completamente cerrado frente al fabricante.
Hoy esa relación está cambiando.
Una marca quiere entender qué modelos rotan, qué clientes crecen, dónde existe demanda, qué competidores aparecen y por qué determinada línea no funciona.
No significa entregar información comercial sensible sin criterio.
Significa poder conversar con datos.
Un distribuidor que responde siempre “el mercado está difícil” ofrece poco aprendizaje.
Uno que explica dónde cayó la demanda, qué categoría creció, qué precio generó resistencia y qué tipo de cliente está comprando se convierte en una fuente de inteligencia.
Y eso aumenta su valor.
Representar demasiadas marcas puede convertirse en conflicto
Tener un portafolio amplio es una ventaja.
Hasta que deja de serlo.
Si una empresa representa muchas marcas competidoras, el fabricante puede empezar a preguntarse cuál realmente recibe prioridad.
¿Qué producto recomienda el vendedor cuando tiene tres opciones similares?
¿Qué marca aparece primero en las campañas?
¿Cuál recibe stock?
¿Quién ocupa la mejor posición en una feria?
No siempre existe incompatibilidad. Grandes distribuidores administran portafolios extensos con éxito.
Pero requiere segmentación clara y equipos capaces de evitar que determinadas marcas desaparezcan dentro de la propia distribuidora.
Una representación también necesita un plan
Quizá el mayor riesgo sea administrar la distribución solamente como una sucesión de pedidos.
Compra.
Importa.
Factura.
Repite.
Las marcas que buscan crecimiento normalmente quieren algo adicional: un plan.
¿Qué clientes queremos abrir?
¿Qué productos vamos a priorizar?
¿Qué competencia queremos desplazar?
¿Qué capacitación necesita el canal?
¿Qué acciones de marketing tienen sentido?
¿Qué resultado buscamos dentro de 12 meses?
Ese tipo de conversación cambia la relación.
El fabricante deja de ver únicamente a un comprador y empieza a ver a un socio de mercado.
Por eso, cuando una marca cambia de distribuidor, preguntar únicamente “¿cuánto vendía el anterior?” puede llevar a una conclusión equivocada.
La pregunta más completa sería:
¿qué estaba construyendo esa empresa para la marca?
Porque vender puede conservar una representación durante un tiempo.
Desarrollar mercado es lo que puede hacerla difícil de reemplazar.
Distribución
La pregunta incómoda: ¿una marca debe vender directamente si ya tiene dealers?
El direct-to-consumer ofrece margen, datos y control, pero también puede generar un conflicto difícil de reparar con el canal que ayudó a construir la marca.
Un fabricante abre su propia tienda online.
Hasta allí no existe nada particularmente sorprendente.
El problema aparece cuando el consumidor encuentra en la web oficial exactamente el mismo producto que ofrece el dealer, pero con envío gratuito, bundles exclusivos, financiación o una promoción que la propia tienda asociada no puede igualar.
Entonces aparece una pregunta incómoda:
si una compañía decidió construir una red de dealers, ¿hasta qué punto debería competir directamente contra ella?
Por qué la venta directa resulta tan atractiva
Los argumentos del fabricante son evidentes.
Puede capturar una parte mayor del margen, controlar la presentación, obtener datos de los clientes, probar promociones y establecer una relación directa con el consumidor.
Además, el ecommerce ha reducido enormemente las barreras para operar un canal propio.
Es difícil pedir a las marcas que ignoren esas ventajas.
Pero ¿quién construyó ese cliente?
Ahí comienza la tensión.
Muchas tiendas llevan años invirtiendo en inventario, showroom, vendedores, demostraciones, marketing y soporte para desarrollar determinadas marcas.
El consumidor puede descubrir un producto en la tienda, probarlo durante media hora, recibir asesoramiento y después comprarlo directamente al fabricante.
El dealer asumió el costo de adquisición y demostración.
Otro canal obtuvo la transacción.
El precio es el punto más delicado
Una compañía puede vender directo y mantener buenos dealers.
El conflicto aparece cuando utiliza su propio ecommerce para ser también el canal con el precio más agresivo.
Si el fabricante ofrece constantemente mejores condiciones que su propio dealer, la tienda tiene pocos incentivos para continuar invirtiendo en esa marca.
La consecuencia puede tardar en aparecer: menor inventario, menos espacio de exhibición, menos capacitación y vendedores recomendando productos competidores.
Existen modelos intermedios
La decisión no necesita ser blanco o negro.
Una marca puede reservar determinados productos para dealers y vender accesorios directamente.
Puede utilizar ecommerce donde no existe cobertura.
Puede crear referencias exclusivas.
Puede atribuir ventas digitales al dealer local.
O puede definir reglas comerciales que impidan que su tienda online se convierta en el mayor competidor de sus socios.
El consumidor también necesita el canal
Una página web completa una transacción.
Pero no necesariamente permite probar tres guitarras, comparar dos monitores, configurar una interfaz, instalar un sistema o resolver inmediatamente una duda técnica.
El dealer aporta servicios que no siempre aparecen reflejados en el precio.
Debilitarlo puede tener consecuencias para la propia marca.
Entonces, ¿debe vender directo?
Puede hacerlo.
La verdadera discusión es cómo hacerlo sin destruir el incentivo de quienes también venden su producto.
Direct-to-consumer y dealers no son necesariamente incompatibles.
Lo que sí es difícil de sostener es pedir a un retailer que invierta en construir una marca mientras esa misma marca compite contra él utilizando condiciones que el dealer nunca podrá igualar.
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