Gestión
Opinión: Errores de producción musical que nadie comenta
En toda profesión existen obstáculos y momentos difíciles que superar. ¿Eres músico y quieres convertirte en productor? ¿Sabes lo que pasa en la producción musical? Compartiré algunas ideas contigo.
1) Si quieres ser productor musical, y eres músico, debes dejar tu ego de lado, ya que trabajarás con peores y mejores músicos, pero el objetivo es sacar lo mejor de cada uno. También aprende que el gusto personal no se aplica en esta área, y aunque los buenos productores tienen estilo, lo que realmente importa es la pauta del proyecto.
2) Aprender a trabajar con el estéreo básicamente observando a la audiencia (los productores bateristas, por ejemplo, tienen la “extraña manía” de colocar las piezas de batería desde su propia perspectiva, pensando en la visión de quién toca, cuándo tendrían que pensar en la audición de quien mira, es decir, al contrario de ti).
3) Muchos productores “chupan” el conocimiento y el trabajo de los ingenieros de sonido y otros profesionales porque literalmente no saben nada de lo que dicen saber y, después de todo, simplemente entran en el mundo de la producción. Este tipo de “profesional” ha existido desde el comienzo de la industria de la música, puesto en el cargo por amistad con alguien poderoso, no por sus habilidades. Por lo tanto, aquí queda aclarado que si no influyó en la obra ni la dirigió, no hizo nada.
MUCHO CAMBIÓ, y hoy, sin cierto talento, no te mantienes en el mercado. Muchos se sienten competentes para trabajar en producción después del centésimo “Me Gusta” de amigos de la escuela y familiares en las redes sociales. Pero, sobresalir en la mediocridad de las burbujas sociales, solo con trabajos por encima del promedio, y sin experiencia eso no sucede.
Sí, es posible que un músico experimentado se produzca a sí mismo, pero para eso necesita tener el conocimiento, saber lo que quiere, entender a su audiencia. La autocrítica no ocurre de inmediato, y la madurez llega al tiempo de cada uno.
El productor musical es la diferencia entre sonar como quieres o parecer un aficionado.
El mercado de la música está lleno de personas que se creen capaces de ser productores, e incluso se anuncian como tales, pero la mayoría no sabe nada sobre el oficio – a veces confunde la producción artística con la producción musical, o entrena a músicos, pensando que hablar mil veces sobre lo que no sabes le hará tener razón.
La música toca los sentimientos y el músico, en su emocionalidad, se equivoca, acierta y aprende.
Los productores musicales no sintonizan voces naturalmente afinadas en el software de corrección de tono para ganar algún dinero de los clientes, y el medio está lleno de “gente” como esa.
La mano incluso me tiembla con el deseo de escribir nombres…
Todos los recursos tecnológicos sirven para aportar belleza y encanto al trabajo, y éste es el puente por el que el productor debe conducir a la banda.
¿Utilizo funciones de afinación cuando sea necesario? Eso sí, principalmente por el bien de las interpretaciones en las que el alma del cantante está presente, pero que en la grabación, ese día, biológicamente no estaba en su mejor momento.
Conozco personas que se propusieron afinar instrumentos sin trastes en el autotune para gastar dinero de los contratistas. Eso es puro y simple fraude.
Cuando me enfrento a una situación como esta, o me hago el desentendido, si no tengo autonomía, o, si tengo carta blanca, doy media vuelta y me voy.
Un aprendizaje importante es que cuanto más electrónico es el tipo de instrumento, más perfectos deben ser los que lo acompañan; pero cuanto más natural es el sonido del instrumento, menos perfección es lo normal, y con eso, se hace evidente la diferencia entre grabar un cuarteto de cámara y un DJ.
Cuando nuestros clientes y contratistas demandan recursos de afinación no naturales, depende de nosotros, quienes hacemos la producción, saber hasta dónde debemos llegar.
Un productor en general tiene libertad y, si se usa bien, tiene todo para estar con la conciencia tranquila.
El productor musical es un tipo que tiene una visión más allá de lo obvio.
El productor musical trabaja para la música.
Casi siempre alguien me muestra una canción sencilla en la guitarra y la escucho completa, con sonidos, arreglos y partes que ni siquiera están ahí.
La imaginación del productor musical real no se apaga ni se inhibe.
Saber que a veces sólo escuchar la música trae todas las respuestas es parte del trabajo.
*Autor: Nelson Junior. Guitarrista, productor, especialista de productos, instructor musical, sideman, actuante en el mercado desde los 13 años de edad, colaborador didáctico de publicaciones musicales y escritor.
Audio
Ron Tizzard deja B&C Speakers
Riccardo Marra asume como Commercial Director tras la salida de Ron Tizzard, quien deja la compañía después de 19 años como CMO.
En el mercado de componentes para audio profesional, los cambios comerciales pesan más cuando afectan a una empresa que no solo vende marca propia, sino que también abastece a fabricantes OEM. Ese es el punto detrás del relevo anunciado por B&C Speakers.
La compañía italiana informó que Ron Tizzard dejará su cargo de Chief Marketing Officer después de 19 años. Según el comunicado, Tizzard dará un paso al costado para dedicar más tiempo a su familia y amigos, cerrando una etapa larga dentro del grupo.
B&C Speakers también anunció que Riccardo Marra asumirá como Commercial Director. Marra llega desde la industria de componentes automotrices, donde ocupó el cargo de General Manager, y aportará experiencia en gestión comercial, liderazgo organizacional y desarrollo de negocios.
El cambio ocurre en una empresa con peso estructural en el audio profesional. B&C Speakers opera desde 1946 y se define como uno de los fabricantes relevantes de transductores profesionales, con venta de componentes bajo marca propia y suministro OEM para marcas de audio profesional. La compañía forma parte de B&C Group, que también incluye marcas como Eighteen Sound, Ciare y Eminence.
Para distribuidores, fabricantes de cajas acústicas e integradores, la transición importa por una razón práctica: B&C no compite solo por producto, sino por continuidad de relación técnica y comercial. En componentes profesionales, la confianza se construye con disponibilidad, soporte, consistencia de especificaciones y diálogo con fabricantes.
El tamaño del grupo refuerza esa lectura. Según datos de Borsa Italiana, B&C Speakers registró ventas netas de 100,369 millones de euros en 2024, frente a 94,018 millones en 2023. La misma fuente indica que América Latina representaba 7,6% de las ventas netas por región al cierre de 2025.
Lorenzo Coppini, CEO de B&C Speakers, agradeció a Tizzard por su contribución al desarrollo del grupo y señaló que su conocimiento de mercado fue una fuerza importante en el crecimiento de la empresa. Sobre Marra, Coppini dijo que espera un nuevo impulso para alcanzar los objetivos de largo plazo.
La lectura para el canal es clara: el nombramiento de Marra abre una etapa en la que B&C deberá sostener su capital técnico mientras ajusta su liderazgo comercial para un mercado global más competitivo.
Gestión
NAMM alerta por el impacto de aranceles en instrumentos musicales
NAMM pidió ante USTR excluir instrumentos, componentes y materiales musicales de posibles nuevos aranceles bajo Section 301.
NAMM llevó a Washington una advertencia concreta: si Estados Unidos aplica nuevos aranceles sin excluir instrumentos, componentes y materiales musicales, el primer impacto puede sentirse en los productos de entrada.
John Mlynczak, presidente y CEO de NAMM, fue incluido en el panel del 8 de mayo ante el comité Section 301 del Office of the United States Trade Representative (USTR), dentro de las audiencias sobre exceso estructural de capacidad productiva. El calendario oficial de USTR ubicó a Mlynczak en el Panel 21, junto a representantes de otros sectores industriales.
La posición de NAMM es que los instrumentos musicales no encajan bien en una política arancelaria pensada para sectores estratégicos de manufactura pesada. En su testimonio, Mlynczak afirmó que la industria estadounidense de productos musicales representa US$ 9.000 millones dentro de un mercado global de US$ 19.500 millones, y que NAMM representa a más de 10.000 empresas.
El dato más sensible para tiendas y distribuidores está en los instrumentos para principiantes.
Según NAMM, en 2025 las importaciones estadounidenses de instrumentos de viento cayeron 27% y las de pianos 20%. Para la asociación, eso no solo encarece el acceso: también reduce la base de futuros músicos, clientes y compradores de instrumentos profesionales.
Qué está pidiendo NAMM
NAMM pide que, si USTR recomienda nuevos aranceles, se cree un proceso de exclusión para instrumentos musicales, componentes y materiales incluidos en el Capítulo 92 del sistema HTS. La asociación sostiene que la cadena de suministro de instrumentos depende de maderas, metales, imanes, piezas y saberes especializados que no pueden reemplazarse rápidamente con producción local.
El argumento no es solo cultural. Es comercial. Según Mlynczak, los aranceles elevan costos para fabricantes y retailers estadounidenses, mientras competidores extranjeros pueden comprar los mismos materiales sin el mismo peso tributario.
USTR abrió estas investigaciones bajo Section 301 el 11 de marzo de 2026, apuntando a 16 economías, entre ellas China, la Unión Europea, Japón, México, India, Corea, Vietnam, Taiwán, Indonesia y otros países. La investigación busca determinar si ciertas prácticas vinculadas al exceso de capacidad productiva afectan el comercio estadounidense.
Por qué importa para el canal
Para el retail musical, el riesgo no está solo en un aumento puntual de precios. Está en el efecto cadena: instrumentos escolares más caros, menor rotación de productos de entrada, presión sobre márgenes y más dificultad para convertir estudiantes en clientes de largo plazo.
La preocupación de NAMM apunta a un punto que las tiendas conocen bien: el primer instrumento rara vez es el más rentable, pero suele abrir la relación con el cliente. Si ese acceso se encarece, se debilita todo el recorrido posterior: clases, accesorios, upgrades, mantenimiento y futuras compras.
Después de las audiencias, USTR debe avanzar hacia posibles remedios específicos, lo que abriría una segunda etapa de comentarios públicos. NAMM dijo que seguirá participando del proceso y avisará a sus miembros cuando se abra la próxima oportunidad de intervención.
La lectura para la industria es directa: el debate arancelario puede parecer lejano, pero termina en el precio del instrumento escolar, el margen de la tienda y la capacidad del canal para formar nuevos consumidores de música.
Gestión
Opinión: El futuro de la industria musical no está en los algoritmos, sino en el criterio
La industria musical atraviesa un momento de transformación profunda.
Después de años marcados por la digitalización acelerada, el crecimiento del e-commerce y la explosión de datos disponibles, el mercado enfrenta hoy una paradoja evidente: nunca hubo tanta información ni tantos productos disponibles, y sin embargo, cada vez resulta más difícil generar tracción real y rentabilidad sostenida.
Estamos viviendo lo que considero la Paradoja del Catálogo Infinito. Muchas marcas y distribuidores creen que ampliar indefinidamente su oferta digital equivale a ganar mercado. En la práctica sucede lo contrario: miles de SKU disponibles terminan inmovilizando capital en productos que no rotan. La industria dejó de funcionar como una cadena lineal para convertirse en una red dinámica, saturada de ruido y con poca señal clara. En ese escenario, la ventaja competitiva ya no está en tenerlo todo, sino en saber qué filtrar.
Quien no logre construir una propuesta basada en certeza operativa será absorbido por la escala logística de los grandes actores globales.
Data limpia: menos información, más claridad
El problema actual no es la falta de datos, sino su toxicidad. Las empresas acumulan métricas, reportes y dashboards, pero muchas veces carecen de un criterio que permita interpretar qué información realmente importa.
La Data Limpia consiste en auditar cada movimiento del negocio bajo un principio simple: eficiencia real. Implica diferenciar qué parte del inventario representa patrimonio de marca y qué parte es simplemente lastre financiero. Sin esa distinción, ninguna herramienta tecnológica —ni siquiera la inteligencia artificial— puede corregir el rumbo.
Aplicar este concepto significa revisar inventarios, relaciones con artistas, desempeño de puntos de venta y rotación real del producto. Menos catálogo puede significar más salud financiera, siempre que ese “menos” responda a la demanda auténtica del mercado.
La inteligencia artificial como puente, no como reemplazo
La inteligencia artificial llegó para quedarse, pero su rol está siendo mal interpretado. La IA es extraordinaria para el análisis predictivo: puede anticipar fallas logísticas, detectar patrones de consumo o identificar tendencias emergentes antes de que se vuelvan evidentes.
Lo que no puede hacer es desarrollar criterio.
La IA no entiende por qué un instrumento transmite historia, identidad o legado cultural. No posee lo que llamo “criterio de luthier”: esa capacidad humana de reconocer valor más allá de la especificación técnica.
El futuro de la industria pertenece a un modelo híbrido —un “centauro”— donde conviven el instinto del profesional experimentado y la potencia analítica de la tecnología. La IA debe liberar tiempo administrativo para que las personas vuelvan a concentrarse en decisiones estratégicas y culturales.
La nueva autoridad de marca
El mercado también cambió la forma en que las marcas construyen relevancia. Ya no alcanza con presencia ocasional en ferias o lanzamientos aislados. Hoy una marca necesita emitir una frecuencia constante de autoridad.
El comprador actual está hiper informado. Investiga, compara y llega al punto de venta con un conocimiento técnico previo considerable. En este contexto, la marca debe ofrecer algo más que producto: debe ofrecer conocimiento, coherencia técnica y una logística impecable.
La confianza ya no se construye únicamente con marketing, sino con consistencia operativa.
Limpiar el sistema para recuperar rentabilidad
Uno de los mayores obstáculos actuales no es tecnológico, sino cultural. Muchos procesos administrativos siguen funcionando con lógicas de los años noventa en un mercado completamente distinto. Ese desfase genera ineficiencia, costos ocultos y pérdida de competitividad.
Profesionalizar la industria implica eliminar el ruido operativo para que la tecnología pueda amplificar lo que realmente importa: decisiones claras, flujo de caja saludable y relaciones sólidas con el mercado.
La experiencia acumulada durante décadas trabajando con marcas globales enseñó qué funciona. Hoy la tecnología ofrece la posibilidad de aplicar ese conocimiento a escala.
El rol del Brand Manager en la era digital
Contrario a lo que muchos creen, el auge del e-commerce vuelve al Brand Manager más relevante que nunca. Las plataformas digitales tienden a convertir todo en comparaciones de precio. Sin una gestión consciente, cualquier marca corre el riesgo de transformarse en commodity.
El Brand Manager es el custodio del legado: quien asegura que la identidad, el valor técnico y la narrativa de la marca sobrevivan dentro del entorno digital.
La relación con artistas sigue siendo humana
La automatización puede optimizar procesos, pero no puede reemplazar relaciones auténticas. El vínculo con artistas nunca será automatizable porque se basa en confianza técnica y respeto mutuo.
Los endorsements reales nacen del conocimiento compartido, no de algoritmos. Cuando la relación se vuelve impersonal, la marca pierde su dimensión cultural.
Un consejo para la nueva generación
Quienes ingresan hoy a la industria deberían recordar algo esencial: este negocio no comienza en una planilla de Excel. Empieza en el contacto directo con la música.
Tocar instrumentos, visitar depósitos, entender cómo circula el producto y conversar con músicos permite comprender que detrás de cada número hay personas, creatividad y pasión. Sin esa conexión, cualquier análisis pierde sentido.
Liderar la transición
El desafío hacia adelante no es sobrevivir a la tecnología, sino liderarla con criterio. La profesionalización extrema del sector pasa por combinar experiencia humana, inteligencia de datos y decisiones estratégicas claras.
El futuro de la industria musical no dependerá de quién tenga más algoritmos, sino de quién sepa utilizarlos para reducir el ruido y devolverle protagonismo a lo esencial: la música, las personas y el conocimiento que conecta ambos mundos.
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