OPINIÓN: Exceso de optimismo es negación de la realidad

OPINIÓN: Exceso de optimismo es negación de la realidad

por 18/11/2020

¿Qué está pasando en el mercado? ¿Lo que vemos en las noticias refleja completamente la realidad?

La historia de que todo depende de cómo la veamos, y que el vaso puede estar medio lleno, en lugar de medio vacío, no afecta la realidad de que, al vaciarse por completo, no es un todo, sino la mitad, e incluso si falta el 50% para llenarlo, debe haber perspectiva y líquido para eso.

En el mercado de la música, las ventas son un indicador estacional de posibilidades y un alivio específico del sector, pero no una brújula de procedimientos y mucho menos una garantía de éxito por venir.

La cuestión de la crisis en el mercado de la música no parte de la pandemia, sólo se agrava con ella, porque la total despreocupación por los propios músicos, y por la música, es desde hace tiempo un hecho por parte de los empresarios de algunos sectores del mercado.

Tengo un conocido, especialista en big data, que siempre recalca que lo importante no son los datos, sino cómo interpretarlos.

Incluso veo con sarcasmo la noticia del aumento de las ventas durante la pandemia, con Guitar Center en los EE. UU. anunciando dificultades financieras.

Me molesta la inmediatez del tipo «el ukelele está de moda», que son hechos en China (míralos, los chinos de nuevo), sin preocuparse por el mañana.

Es un Armagedón anunciado que nadie que «cuenta monedas» comprende.

¿El interés real?

El emprendedor necesita dejar de ver cuánto gana y pensar cuánto deja de ganar… La adicción al análisis del «vaso medio lleno» le quita la percepción de cuánto contenido podría tener.

El número de personas que no está interesado en tocar ningún instrumento, ni tiene incentivos para hacerlo, debe ser el punto a abordar.

Es tanto «cambio y monedas» que parece una fortuna, que el empresario, en su pereza, no invierte.

Hablar de la obviedad se vuelve monótono, pero es la realidad relatada sin máscaras.

Además de todo eso, hay que mencionar las apps que distribuyen música, tratando a los músicos como idiotas, pero sacando provecho de su trabajo, trayendo un cuadro endémico, que no tiene nada que ver con la pandemia, sino que tiene que ver con el desamor por música.

Todo encaja en un punto concreto, en el que la oferta y la demanda se tratan de interés y oportunidad… Sin la oportunidad de ejercer la profesión de músico, con perspectivas de «llegar a algún lado», se acaba el interés, los productos de mayor valor tienen venta playa, y listo…

No debería ser difícil ver que una persona confinada en cuarentena está buscando qué hacer, pero ya en la crisis económica que sigue, las guitarras e instrumentos adquiridos como hobby se van juntando y crean polvo.

Sé, porque es obvio, que sin el profesional de la música no hay instrumentos caros, ni equipos caros, sólo el vacío de las ventas de temporada a los coleccionistas que pagan y la venta decreciente a los aficionados.

No, el mercado no se «recupera», sino que tiene cierta supervivencia.

¿Realidad virtual?

Ahhh, pero los youtubers que tocan online parecen apuntar a una solución, digamos alguna… ¿Cuál? ¿Tocar la guitarra en un baño para conseguir un Like? ¿Hacer videos con temas de videojuegos para obtener un Like? ¿Las portadas de músicos de generaciones anteriores, que son íconos de la música, cuando mueren, tienen vistas y Likes?

¿El mercado de instrumentos quedaría esclavizado por la transmisión de video de unos pocos?

¿El espectáculo murió en un bar?

¿El concierto? ¿El workshop? ¿La VIDA REAL?

El día que la virtualidad tome el espacio de lo real, preferiré hacer comida para entrega, ya que ésta no tiene sustituto virtual y la vida es experiencia, olor, gusto, acción y reacción.

El arte sin emoción no cautiva el corazón y mucho menos los bolsillos…

YouTube y las redes sociales son menos relevantes para el mercado musical real de lo que parecen.

Evaluar ciertos datos sin razonar profundamente es como decir que Tinder está ayudando a incrementar los matrimonios, cuando la obviedad se vuelve a presentar, y hay un aumento del sexo casual y las relaciones superficiales, que son la función real de la aplicación.

¿Eso fue lo que quedó? ¿La inmediatez? ¿La gente solo ve el hoy? ¿No se evalúan las consecuencias? ¿Es YouTube la «cumbre» de la música?

La virtualidad en el mercado de la música ocupa un lugar final, cuando debería ser un medio para fines reales.

La tecnología debe facilitar, no limitar.

Cuando termine todo esto de la pandemia, quizás se haya perdido el calor humano, en una distancia social que ya se extendía antes del virus.

*Autor: Nelson Junior. Guitarrista, productor, especialista de productos, instructor musical, sideman, actuante en el mercado desde los 13 años de edad, colaborador didáctico de publicaciones musicales y escritor.

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